Mi debut televisivo: No Ficción Vicente Verdú



Este blog tiene un papá o un animador o maestro o persona que me animó por azares de la vida a escribir: Vicente Verdú.

Resulta que llevo unos meses que entro en un foro Betisweb y allí un día alguien hizo un comentario sobre Jesús Vigorra, más concretamente sobre el programa de radio. Contesté que no era el de radio el que me gustaba ya que como abogado lo veo un poco populista, ya que habla con los alcaldes y con todo el mundo y si bien es cierto que encuentran muchas soluciones me parece injusto que por el hecho de ser un poder mediático tengan más fuerza que cualquier profesional trabajando de forma honrada en su despacho y sin protagonismos. El caso es que de ese foro de forma inmediata se me ocurrió mandar un email al programa televisivo con una simple búsqueda en google y me llamaron a los 3/4 días para ir en dos semanas (justo el lunes despues de Semana Santa) a comentar el nuevo libro de Vicente Verdú que todavía no había ni salido al mercado. En 10 días me lo tuve que leer (es muy fácil lo que pasa es que yo andaba algo espeso) dos veces y aparte me leí dos libros suyos más El Planeta americano y El tú y el yo: objetos de lujos. El personismo como nueva revolución del siglo XXI. Y me he enganchado el mundo verduliano y ahora todos los días entro en su blog.

En cuanto al libro es un libro triste y esperanzador a la vez. Es asumir los problemas y vivir con sentido aceptando la realidad, la no ficción. La tristeza del libro se explica en el final del mismo, y si veis el programa que os dejo aquí lo entendereis (aparte que me vais a ver 10 kilos más gordo).

Tendreis que cortar y pegar no sale directamente por alguna razón que mis limitados conocimientos informáticos no alcanzan.

http://www.radiotelevisionandalucia.es/tvcarta/impe/web/contenido?id=2433

Como comentaba, el autor expresa en determinados momentos, sobre todo en el prólogo, un sentimiento de culpa derivado de la adicción a la cocaina y otros problemas, de una vida profesional desordenada donde se busca el prestigio como meta. Hay que tener en cuenta que haber sido jefe de opinión y de cultura de El Pais es un cargo por el que se está no solamente por la inteligencia o valía, sino que además probablemente haya que tragar muchas historias y "trepar" sobre otros para hacer carrera o simplemente aceptar que se es mejor que los demás, lo que tampoco debe ser fácil por las envidias, ambiciones, el convivir con los medios, políticos, poderes económicos...

Ahora, el autor, unos años después, bastantes creo yo, de pasar los hechos, busca "desahogarse" en un libro valiente y comprometido, y de amor al fin, ya que por encima de esa máscara de presumido, está la sinceridad absoluta de la que hace alarde en el programa.

Si os fijais, su mirada no era clara, aunque yo creo que los lunes son un mal día para él, ya que ayer también reflejaba mucha tristeza en su blog por lo que no se sabe si en determinados momentos está mintiendo, que no creo que sea el caso, o es que siente una tremenda verguenza de tener que dar explicaciones de su intimidad, cuando probablemente ha sido un luchador absoluto de su vida privada. A ésto, como ya digo yo le uniría un mal día, un día de depresión propio de la entrada de la primavera. Pero, a quien le importa, cuando se cuentan las verdades que dice este hombre en ese programa y se es tan profundo y humano.

En cuanto a los comentarios de Curra, que así se llama la compañera de la derecha, que a su vez junto Juana, son encantadoras las dos, empieza por un halago desaforado, luego dice que se ha enamorado del Vicente Verdú del libro, lo que a mí me da a entender que casi sin querer le estaba insinuando que no del que conoció ese día, y acaba por decirle algo que yo creo que lo enamora como es que el coprotagonismo de la novela es de Alejandra, su mujer, cuyo desenlance trágico no os lo cuento porque está en el libro pero que os lo podeis imaginar. Si os fijais en la dedicatoria que le escribe a Curra, le dice una cosa muy bonita y aclara que el libro puede ser en realidad lo que insinua Curra, a quien le escribe que descubrió una novela de amor, mientras que las dedicatorias a Juana y a mí fueron muy insustanciales, lo que no tiene importancia por cuanto nos contestó con toda la sinceridad y eso fue suficiente, se vació literalmente en el programa.

Eso de tener que desnudarse sobre sentimientos íntimos, delante de las cámaras debe ser duro. En determinados momentos del final del programa, si os fijais se queda como pillado, le tiembla un poco la mano, y al final las pasa canutas para responder a esas preguntas rápidas del final... Yo pude después hablar con él, en el camerino cuando nos estabamos desmaquillando y le dí algunas explicaciones de por qué me había llegado tanto el libro y el hombre, que es un señor de los pies a la cabeza creo que me lo agradeció, ya que yo fui un poco salvaje preguntándole asuntos demasiado íntimos. Aun así, tuve la sensación de que entre todos hicimos un cierto canibalismo y esta impresión la saco de un artículo escrito por él en su blog a los pocos días.

Algún día me encantaría reencontrarme con Vicente Verdú y hablar con él sobre el libro ya que es una persona no sólo muy inteligente y con prestigio como habla él de su padre, sino que como él mismo dice al hablar de su madre, tierno y entrañable. Me imagino que una mujer también diría de él que es un seductor, sobre todo por el hecho de presumir que ha estado con la mujer más guapa del mundo, que a mí, más que nada me parece un recurso de ligón. En el fondo este hombre tiene un gran sentido del humor pese al lado trágico de su vida.

Este blog surgió de una conversación posterior cuando estabamos quitándonos el maquillaje y donde el autor me impulso a que escribiera. Luego un día escribio un artículo en su blog sobre blogueros y ese día nació el blog ¿Con la venia de mi ego?

Os dejo la entrevista de 1 hora, y mi debut televisivo con la venia de mi ego. Hay una presentación mía en el minuto 10. Espero algún día poder desprenderme del ego y no hacerle ni puñetero caso. La libertad del ego. De momento no puedo.

http://www.radiotelevisionandalucia.es/tvcarta/impe/web/contenido?id=2433

8 comentarios:

josemaría dijo...

Muy buena la entrevista y sobre todo te veo como un gran presentador, el calvete no te deja hablar en una ocasión porque le quitas el protagonismo..

Muy bueno y sincero el escritor y su palabras.

Muy interesante tu blog.
Un saludo, y mañana a animar al Getafe.

Anónimo dijo...

Hola compñero: Lo pasamos bien con Vicente Verdú....¿Verdad?. A mí me gustó muchisimo y lo viví como un autentico privilegio.
Me gusta tu Blog. Ah! si puedes desprenderte del Ego, basta con que tú y solo tú lo quieras. Un abrazo.
Curra

JL Martínez Hens dijo...

Si me desprendo del ego, tengo que cerrar el blog. Creo que es mejor descansar del ego de vez en cuando. Además si te fijas bien, casi todo lo que yo hago son copiar y pegar cosas de otros.

El caso es que en un futuro sí que quiero escribir algo en serio y puede que un 5 o un 10 % de lo que aquí dejo y una vez depurado se pueda publicar en forma de libro y darle un subidón a mi ego.

El resto es para los amigos, una forma de comunicación sin pretensiones, con rapidez y sin preocuparme de estilo, faltas de ortografía (que evidentemente espero no cometer) y detalles de forma. Te animo a que hagas un blog. El ordenador te va pidiendo los datos y te hace la plantilla. Es muy sencillo.

Alfaraz dijo...

JL:
Acabo de verme entero el programa.
Eso que dicé Verdú de que escribir su novela le sirvió como terapia es un poco tambien lo que pasa con los Bloggs.
Reconozco que me dan ganas de leer "No ficción", lástima que por norma no lea a escritores vivos.
¿Sabes que tal anda de salud Vicente Verdú?

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JL Martínez Hens dijo...

Te recomiendo muchísimo el libro, es más si me das tu dirección te lo mando. Y si tienes por norma no leer escritores vivos, pues también tiene solución, nos lo cargamos y ya está.

¿Por eso preguntas lo de su salud?

Si te lees el libro te enteras como anda de salud. Yo creo que muy bien para su edad, pero quien sabe. Andaba jodido del estómago pero estaba haciendo deporte. Luego también reconoce en el libro que hizo acupuntura, fue a un psiquiatra, no bebe, vamos que se preocupa bastante por su salud.

Estoy intentando que me deje algún comentario tu amigo bloguero Terzio. Me parece una persona muy inteligente y sabia aunque muy radical para el oficio sagrado que tiene...

De todas formas, creo que los blogs empiezan como tú dices por terapias, y una vez que te das cuenta lo ridículo que eres, entonces vienen otras cosas, como los comentarios, hacer amigos y enemigos, crecer, ...

Ya sé que algunas imágenes pueden ser obscenas o provocadoras, pero mi público aparte de mis amigos, quiero que sean jóvenes de Betisweb, de edades juveniles y que cuelgan esos videos de Youtube, sólo sueño con un mundo mejor, y aprender a ser un buen padre de familia ya que dentro de poco, justo a la edad que quiero empezar a escribir tendré que lidiar con una adolescente, Alejandra, que es demasiado guapa, lo que nos traerá dolores de cabeza importantes. Saber su lenguaje y aprender a comunicarme con ellos, es ahora mi objetivo.

Alfaraz dijo...

Como toda regla tiene su excepción me leeré el libro y prometo cambio de opiniones para entonces. Se me ocurre una solución intermedia: como comprarlo sería demasiado se lo pediré a una amiga muy de Verdú. No se cuando podra ser, eso sí.

Demuestras una trasparencia verdaderamente candorosa -en el mejor sentido lo digo- y por eso mismo me permito decirte; olvidate de Terzio, que ya iran saliendo las cosas...si tienen que salir!

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JL Martínez Hens dijo...

Pues tienes toda la razón, pero me parece que le podría dar un toque nuevo al blog, aparte de que estoy seguro que aprendería muchas cosas. Se ve que sabe y tiene buen gusto.

Ya que no nos vamos a cargar a Verdú, te aconsejo que veas a tu amiga pronto. Es un libro que, aparte de ideologías da mucha serenidad y aporta experiencias que otros no se atreven a contar. A mí me movió a hacer este blog.

JL Martínez Hens dijo...

Una ficción sobre algunos placeres y un infinito dolor

J. E. AYALA-DIP 19/04/2008

Crítica publicada en Babelia El País:

Vicente Verdú ha creído necesario reaccionar ante el estado actual de la novela. En Reglas para la supervivencia de la novela se explicitan algunas de las enfermedades que la aquejan. Son diez, algunas de la cuales proscriben conceptos tan irrefutables como la intriga, la fantasía y el uso de la narración en tercera persona, pecado éste del que parece que no logra zafarse el novelista de nuestros días. Y de paso, supongo que también el lector (tan granítico para Verdú como el concepto de novela que confusamente rechaza e igualmente postula). Ahora bien, ¿nos da Verdú algún argumento que nos garantice que por leer una novela en "avión o metro", ésta será peor que otra leída en otro sitio más estable? ¿Soy un lector "vetusto" y "burdo" por leer y disfrutar, por ejemplo, con una novela como Expiación, de McEwan, que tiene argumento, intriga y está escrita en tercera persona? ¿Tiene la culpa el bueno de McEwan de que su novela haya sido llevada al cine, peligro capital este que acecha a los malos productos literarios, según Verdú? Veamos esta cuestión, la que atañe a la voz omnisciente (y su propugnación de la voz en primera persona) y la fabulación novelística, a la luz de las propias palabras de Verdú: "El autor habla mucho mejor de lo que conoce personalmente y peor de lo que maquina deliberadamente". A mí me parece que Vicente Verdú equivoca su diagnóstico porque confunde comunicación con representación. O mejor dicho, para el autor de El planeta americano la novela es fundamentalmente comunicación. Un trato directo que ninguna intromisión de la imaginación literaria debería osar interrumpir. Para Verdú la ficción aleja al lector de la verdad vital. Sólo la escritura (como si la escritura no fuera un dispositivo inevitable de la maquinaria novelística, incluso en algunas épocas o tendencias la maquinaria misma) y el relato predominante del yo aseguran (y atesoran) la nobleza artística (y humana) de la novela. Para este crítico la novela es representación, mundo paralelo, y el uso de la tercera persona o la primera (o la segunda, como hizo brillantemente Michel Butor en La modificación) son elecciones técnicas (como son elecciones los géneros) que dependen de la naturaleza humana, colectiva o individual, que se ponga a tiro del novelista. Es ello y nunca un apriorismo narratológico. Vicente Verdú ha expuesto su filosofía de la composición. Y eso es bueno para la buena salud de la narrativa y el debate teórico.

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A la luz de estas consideraciones, se hace muy interesante leer y reseñar el nuevo libro del autor de Elche, No ficción. No es, evidentemente, un título inocente. Lleva el sello de una voluntad programática. Ya lo deslicé más arriba, Verdú desconfía de la ficción. Es frágil, un océano de inverosimilitud. Y desconfía de ella porque no la concibe como partícipe de un proceso de representación sino de alejamiento de la sinceridad y la autenticidad humanas. La ficción no comunica (y parece que la representación o la desconoce o la desprecia). Sólo lo que vive como escritura del yo tiene rango literario. Sobre todo, como escritura. No ficción es un libro autobiográfico. No lo cruza ni el menor atisbo de "fantaseo", como considera su autor a la ficción. ¿Pero qué garantías se tiene de que este libro no es ficción? ¿No hay un hilo narrativo? ¿No hay una trama, excepto que se desconozca qué es una trama? Hay un narrador, se llama Vicente Verdú y escribe los libros que escribe el autor de Reglas para la supervivencia de la novela. Hay historias en este libro bastante novelescas, como esa accidentada historia de amor entre el narrador y Paula. O esa larga sesión de imposible seducción entre el narrador e Irena. Con ese humor autoconmiserativo que crea legiones de cómplices, con esa galería de personajes, Verdú, como quien no quiere la cosa, hace que su libro gravite sutilmente sobre la memoria de su esposa (la esposa del narrador). Es irónico (y logradísimo) el contraste entre las descripciones pormenorizadas de los males físicos del narrador y la callada enfermedad letal que se cierne sobre su mujer.

¿Pero se necesita en realidad tener alguna garantía que no sean la escritura y la certeza de que es muy difícil creerse que Verdú nos endilga una confesión personal y no una obra literaria de fuste? Independientemente de lo que quiera su autor que sea su libro, yo lo defenderé como una obra de ficción. Una ficción sobre algunos placeres y un infinito dolor. Las ficciones siguen siendo no sólo vigentes, sino más necesarias que nunca. Porque la ficción, aunque no lo crea Verdú, también sufre un desolador descrédito en nuestra sociedad. No es cierto, como reza la contraportada, que suframos un abuso de ficciones. Sufrimos un abuso de realidad. No ficción es un ejercicio de representación de un personaje de nuestros días. Metáfora de una forma de búsqueda de sí mismo y de crucial recuperación de la felicidad. La invención del yo, el único yo que ennoblece a la novela. -

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