No es tan complicado

Me decía ayer mi amiga Curra en un comentario que tenía que ir olvidándome del ego, que es quien da de comer a este blog. Hoy haciendo mis búsquedas por la maleza me encuentro con una cancioncilla que me ha hecho gracia, y de la que me gusta el final, porque lo enlazo con eso que decía Facundo Cabral de que hay gente que no sabe lo que quiere y que se cree que todos los ricos son malos y todos los pobres buenos. De todas formas los que de verdad me gustan son los poetas, así que una vez que veais el libro, vamos a leer un poema de Machado que siempre me ha gustado como la pureza, como andar por la vida. No nos comamos el coco, aunque busquemos el equilibrio.




He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.


Antonio Machado

3 comentarios:

Sherry_Darling dijo...

Muy interesante tu blog. Lo que tú decías de olvidarse del ego es complicado. Como en todo en esta vida, el término medio es lo más adecuado: ni "olvidarnos" de nuestro ego ni alimentarlo demasiado. ¿verdad?. Lo dicho amigo, que me parece muy interesante tu blog.

JL Martínez Hens dijo...

Sherry, tú sabes demasiado sobre la gestación de este blog. Es un placer para mí, poder compartir éstos trozitos de ego, de betisweb, de no ficción contigo porque en este blog, se nota, se siente, Jerez está presente.

JL Martínez Hens dijo...

La escritura del yo, así llaman a la literatura nuestra época. No deje el suyo en manos de cirujanos ¿de qué iba a escribir? El humor permite distanciarse del yo, relativizando su importancia. Actúa como un aguijón que desinfla el yo hinchado por la vanidad y otras hipertrofias (autocompasión, orgullo, etc). Pero es siempre un movimiento de ida y vuelta, que permite regresar al santuario del yo, una vez aligerado de cargas. No se trata de renunciar al yo, sino de tomar a menudo distancia.

Escarola del Blog de Verdú.

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