Vocación y entusiasmo












Hoy he estado "ojeando" o más bien "hojeando" un libro que me traje de la mili. Hice la mili de voluntario en Melilla en Ingenieros y en la UTR (Transmisiones) y el libro había estado en el Fuerte de María Cristina, sito en Alhucemas, que junto al Peñón de Velez y Chafarinas les llamabamos las islas (Marruecos).

El libro, trata sobre la vocación en general y concretamente la de médico. Es de éstos de toda la vida, de los de la colección Austral con el cabrito con los puntitos de colores en verde y blanco (será por ser filosofía, aunque ya está amarillo), un ejemplar vetusto, con un tufillo casi sagrado.


Sólo el hecho de haberlo hecho mío, aunque lo tenga en usufructo, de una biblioteca como la 3ª compañía, GFRJ Alhucemas 5, creo que de Regulares, le daba al libro un aire de misterio. Antes que a mí, había pertenecido a una persona cuyo nombre y apellidos estaban impresos, probablemente otro joven haciendo la mili que pertenecía al ¿BC-8?. He tecleado en google para saber la historia de esa persona, y he localizado en unos segundos al antiguo poseedor del libro, un chico de un pueblo llamado Fiñana, entre Baza y Almería, justo al lado de una parte de Sierra Nevada. Esto de Internet es un viaje desde tu espacio real a un mundo virtual, y con un poco de imaginación de una cosa cotidiana se puede hacer una aventura, un amigo, una novela. Algún día, buscaré a Alvaro, que probablemente necesite para algo su antiguo libro y como mínimo, le recordará a sus años de "prisión" militar, entregándole un libro de esos que pueden ayudarte a encontrar algo perdido de tu ego.

El libro en cuestión es "Vocación y Etica, y otros ensayos" de Gregorio Marañón.


Trata de la vocación como algo parecido al amor, en el sentido de que es preferible hacer lo que te gusta de verdad y ser capaz de hacer ese trabajo sin estar pendiente del interés económico. Así la vocación del artista es la de crear belleza, la del sabio, la de buscar la verdad y la del maestro enseñar a otros. Sostiene Marañón que el investigador raído, el escritor famélico y el maestro sin categoría social son en realidad y ante la Historia, la verdadera aristocracia de la tierra.


Vocación y profesión, lo cotidiano, el ganarás el pan con el sudor de tu frente, aunque en esto del sudor, en el tema económico está el gran dilema. A veces, en la adolescencia, confundimos la elección de una profesión con el espejismo del prestigio de la actividad elegida, y es que en años donde uno no sabe casi nada, tiene que decidir su papel en el teatro de la vida, de una forma a veces instintiva, por un impulso o por un detalle estúpido de alguien que te da un consejo o un simple comentario, el peso de la tradición familiar, o bien al contrario una rebeldía contra lo que los demás quieren que seamos, o cualquier otra trivialidad del destino o el azar.


Una vez elegida una profesión, vienen los años de estudio y entusiasmo, los primeros éxitos y fracasos, pero de forma repentina aparece la rutina. Luego viene la ética, que según Marañón es el ejercer la sabiduría en provecho de la sociedad y en nuestro propio provecho, de manera que crezcamos con nuestro trabajo como personas, y poder trabajar con dignidad y pulcritud moral.

El que suscribe, yo (ego sum), soy abogado, y tras 10 años de ejercicio, hay cosas de mi profesión que llevo regular. Al principio los sinsabores no se tienen en cuenta y los triunfos son momentos de una alegría inexplicable. Es como si uno flotara. El problema viene con la rutina y el paso del tiempo y donde la práctica le hace uno un poco escéptico ante la Justicia, y poco a poco, o a mí me ha pasado, se va perdiendo el entusiasmo de los primeros años. ¿Quiere ésto decir que se duda de la vocación? No lo sé, al menos la tuve y creo que ese entusiasmo, la ilusión del principiante influyen poderosamente en el éxito profesional. Aún recuerdo las noches sin dormir entusiasmado por expresar una idea con la palabra exacta, o la defensa de valores, principios o bienes de interés cultural o antropológico, como puede ser un simple árbol centenario que hay en el pueblo donde me crié, vivo y ejerzo, y que para mí fue una de las experiencias que más me han influido en cuanto a vocación, ética, pulcritud moral. A veces cuando paso cerca de éste árbol, pienso que sólo por eso, han merecido la pena estos años de dedicación a la abogacía. No obstante, es un romanticismo juvenil y no creo que el sentido de una vida profesional esté en la conservación de un árbol. ¿Será el traicionero ego? ¿La dichosa vanidad, a la que tengo que pedir permiso para comunicar estas ideas?


El caso es que ahora, la defensa de intereses ajenos me motiva poco. Creo que estoy en un momento de transición o cambio, y me motiva mucho más la simple idea de poder crear algo de belleza, la busqueda de la verdad o enseñar, cualquiera de las tres profesiones a las que se refiere Marañón, artista, sabio o maestro, ¿se podrá ser algo de ésto en la profesión?. Ojalá u "ojo a Alá" que como cuenta una compañera en un libro de relatos, se decía en los pueblos que estaban entre cristianos y moriscos.

Hoy, debuto en estos cuadernos personales, esperando que este blog me ayude a encontrar mi verdadera vocación, para poder expresar mis sentimientos en un trabajo digno y que me de alegría o paz interior, bien en nuevos senderos, bien retomando el entusiasmo en esta profesión tan compleja, donde la experiencia te demuestra que muchos pleitos se ganan o se pierden según el criterio de una autoridad que decide con el ojo puesto en detalles como tu reloj, y donde el resultado de un conflicto y de familias enteras, dependerá del estómago o el insomnio de un tercero, y de detalles tan fortuitos como que tu juicio esté señalado en martes o en viernes, o bien el primero o el penúltimo de la mañana. No obstante no es eso lo peor. Lo que me resulta cada día más insoportable, es tener que creerme las historias emocionales de personas que acuden a la Justicia buscando la solución de conflictos que en la mayoría de los casos no quieren resolver por falta de moral, ética y sentido común o razón. Y del resultado de este trabajo vomitivo en muchos casos, nace una remuneración a la que llamamos honorarios. Para colmo, la ciudadanía se ha aprendido la lección del abogado de oficio, gratuito, y ya no sólo no es que sea un honor trabajar en la defensa de unos derechos sino que poco a poco se ha convertido en practicamente un deber, por la competencia y por clientes que amenazan y coaccionan con denuncias al Colegio de Abogados, Hacienda, Protección de Datos, cargándote, salvo honrosas excepciones, de compañeros de reconocidísimo prestigio, con responsabilidades ajenas sin dirección y sentido.


¿Todo vale? ¿Todo tiene una defensa?. Es duro vivir del conflicto, y a veces pienso que no es un honor cobrar por un trabajo que no mejora la sociedad. Hablando claro, hay veces que siento asco por mi trabajo. Espero que esta forma de terapia del ego que es un blog, me ayude al exit, a sacar mis conclusiones más profundas con la venia de mi ego, y a quitarme esa máscara como "profesional", para encontrar algo más de felicidad en el trabajo. Puede que sea uno de esos que tienen una segunda oportunidad sobre la tierra y ahora me ha tocado un cambio de rumbo para navegar mar adentro.

Marañón, decía en el libro que al final lo que todos aspiramos no es sino al descanso de haber cumplido tu papel en este teatro de la vida. Y los abogados, no somos sino actores (con máscaras) del conflicto. La belleza y la equidad, la cultura y la paz quedan tan lejanas, que el entusiasmo se va agotando de forma paulatina, hasta llegar a un punto, donde uno empieza a pensar sobre la vocación y la posibilidad de cambiar de papel.

El siglo XXI es la era digital y los blogs son algo más que un papel. Trozos de biografía, sentimientos y razón, la comunicación por encima de las formas e incluso del fondo. Lo banal y lo trascendente. Como habla Vicente Verdú en su último libro, la No Ficción. Todo un reto, que hoy empieza y que espero incorporar a mi rutina. Es un honor y no hay horarios. Sin honorarios. Ocio como contrapartida de la negación del ocio o negocio. Tiempo perdido para hablar con ¿Dios?/ ¿amigos? O simples caprichos de un ególatra, o por decirlo claro, un cursi.


Búsqueda, camino, ilusiones. Un libro viejo en verde y blanco sobre vocación y ética Una filosofía de vida: Viva el Betis manque pierda

3 comentarios:

josemaría dijo...

El estado del ruedo maestrante y el temporal que azota Sevilla, que no remite, son las causas de la suspensión por 2º día consecutivo en el Baratillo.

* La devolución de entradas, hasta el domingo .
Así que comprate un paraguas y no te mojes mucho, menos mal que no has ido a Sevilla, aunque por otro lado es normal que te acuerdes de estas fechas en las que tan buenos momentos habras vivido, lo mismo me pasa a mí con ferias como Córdoba, Málaga. Ahora tambien están las de Jerez, Puerto, etcc para terminar en la de Fuengirola que tambien me trae algún recuerdo gracioso.
Me alegre saber de ti y de tus pensamientos, tambien leí yo el libro de Marañón al que haces referencia y también me detuve a pensar un poco, gracias a los libros, paramos un poco el ritmo alocado, muchas veces, de la vida.
Bueno un fuerte abrazo, te leeré por aquí tus comentarios sobre esta vida, tambien podrías hablar de toros, pon en youtube el video del murciano Pepin liria el otro día en la maestranza a porta gayola, la suerte que tuvo.

Bueno un abrazo a los tuyos y a ti fuerte.

JL Martínez Hens dijo...

Como me acuerdo de los ratos tan buenos que he pasado con mi amigo Mahoni.

JL Martínez Hens dijo...

Dedicado al amigo Mahoni un poema de Gerardo Diego:

ALELUYAS DE APARICIO

¿Vuelve el toreo a su quicio
porque apareciò Aparicio?

Quien de quicio lo sacò,
eso no lo diré yo.

Pero sí que el estropicio
puede enmendarlo Aparicio.

Cuando Aparicio aparece
¿vuelve el toreo a sus trece,

a su bautismo "ab initio"
entre equinoccio y solsticio?

Yo os diré lo que vi
sin mentir ni un alhelí.

El toro, quieras que no,
hincò el pico y le siguiò

porque le hizo entrar en juicio
el capote de Aparicio,

de sobaquillo a una mano
como cumple a un fiel cristiano.

Y no quedaba intersticio
entre el toro y Aparicio,
un hilo solo de baba
y en el cielo la rebaba.

Mas quien lo sacò de quicio,
no lo diré ni en suplicio.

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