Eurovisión caímos en cuartos, justo en la mitad...mediocres e idealistas



El hombre mediocre es una obra de José Ingenieros, publicada en el año 1911. La obra trata sobre la naturaleza del hombre, la cual el autor divide principalmente en dos categorías: El hombre mediocre y el idealista.



El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos. Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición (aquí se ve en parte la idea positivista de la época, el hombre como receptor y continuador de la herencia biológica), sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo tiempo. A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí.


El idealista es un hombre capaz de usar su imaginación para concebir ideales legitimados sólo por la experiencia y se propone seguir quimeras, ideales de perfección muy altos, en los cuales pone su fe, para cambiar el pasado en favor del porvenir; por eso está en continuo proceso de transformación, que se ajusta a las variaciones de la realidad. El idealista contribuye con sus ideales a la evolución social, por ser original y único; se perfila como un ser individualista que no se somete a dogmas morales ni sociales; consiguientemente, los mediocres se le oponen. El idealista es soñador, entusiasta, culto, de personalidad diferente, generoso, indisciplinado contra los dogmáticos. Como un ser afín a lo cualitativo, puede distinguir entre lo mejor y lo peor; no entre el más y el menos, como lo haría el mediocre. Sin los idealistas no habría progreso: su juventud y renovación son constantes. El idealista tiene su propia verdad y no se supedita a la de los otros; no se mueve por criterios acomodaticios, sino según ideales más altos. En cuanto a las circunstancias, su medio, la educación que recibe de otros, las personas que lo tutelan y las cosas que lo rodean, se levanta por encima de ellos: piensa por sí mismo. No busca el éxito, sino la gloria, ya que el éxito es solo momentáneo: tan pronto como llega se va.

Creo en la música española, en la que presentamos a Eurovisión en 1970:



y en algunos otros valores, como Pitingo, este chaval de Huelva que canta por "soulerías":



De todas formas, Quijotes universales hay pocos:




Este alcanzó la gloria y se quedó luego tocaillo como el Quijote. Os copio uno de los últimos comentarios de la parte final del Quijote:


Al salir de Barcelona, volvió don Quijote a mirar el sitio donde había caído, y dijo:

-¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias; aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas; aquí se escurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse!

Oyendo lo cual Sancho, dijo:

-Tan de valientes corazones es, señor mío, tener sufrimiento en las desgracias como alegría en las prosperidades; y esto lo juzgo por mí mismo, que si cuando era gobernador estaba alegre, agora que soy escudero de a pie, no estoy triste; porque he oído decir que esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y, sobre todo, ciega, y así, no vee lo que hace, ni sabe a quién derriba, ni a quién ensalza.

-Muy filósofo estás, Sancho -respondió don Quijote-, muy a lo discreto hablas: no sé quién te lo enseña. Lo que te sé decir es que no hay fortuna en el mundo, ni las cosas que en él suceden, buenas o malas que sean, vienen acaso, sino por particular providencia de los cielos, y de aquí viene lo que suele decirse: que cada uno es artífice de su ventura. Yo lo he sido de la mía, pero no con la prudencia necesaria, y así, me han salido al gallarín mis presunciones; pues debiera pensar que al poderoso grandor del caballo del de la Blanca Luna no podía resistir la flaqueza de Rocinante. Atrevíme en fin, hice lo que puede, derribáronme, y, aunque perdí la honra, no perdí, ni puedo perder, la virtud de cumplir mi palabra. Cuando era caballero andante, atrevido y valiente, con mis obras y con mis manos acreditaba mis hechos; y agora, cuando soy escudero pedestre, acreditaré mis palabras cumpliendo la que di de mi promesa. Camina, pues, amigo Sancho...


Y esta noche me despido del Quijote y de la música con otro español universal:



A pesar de todo, quiero a esa España que se reune en casa para ver al payasete éste el Chiqui-Chiqui, que lo queramos o no, ha sido capaz de movilizarnos, y divertir a los más pequeños, pero que no deja de ser una anécdota.

Viva España manque pierda o empate, pero, por favor que no vaya a dar más conferencias en el Instituto Cervantes, ahora a ganar dinero por las ferias de los pueblos. Cada uno en su sitio, que Cervantes es una cosa muy seria.

6 comentarios:

barrera dijo...

vaya ahora que estoy con filosofía liado a ver si consigo aprobarla de una puñetera vez, perdona la expresión, al leer tus primeros párrafos se me vino a la cabeza Nietzsche, que empiezo a odiarle, pero hace la misma distinción con distintos nombre, la moral de los señores y la moral de los esclavos o moralina, la primera ama la vida, al contrario de la segunda

Ayer dormí tranquilo, sabiendo que no ganó el Chiki Chiki porque no quería que ganara para no escuchar más esa "canción". Me dormí sabiendo que las relaciones entre los habitantes de ñlos países del este sigue siendo correcta, y me dormí con la humilde y utópica idea de copiar a Italia, es decir, no presentarnos a Eurovisión.

Saludos y buenos días, hoy toca irme con Ortega y Gasset

Ju dijo...

gostei muito do texto. lembrou-me uma citação de Bertold Brecht que adoro:
"Hay hombres que lucham un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay aquellos que luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida...
Esos son los imprescindibles."

BESOS!

M@ri@ dijo...

Ola meu doce amigo
Perdoa só agora te visitar...
Mas a minha saude não anda bem.
Grata pelo poema lindo que me deixastes!
Gosto de Pablo N. Tem muita sensualidade...
Amigo deixo te um beijo doce
M@ri@

El Ratón Tintero dijo...

Sin lugar a dudas es la mejor entrada que te he leído hasta ahora.
Tan extensa como siempre... lo siento pero pienso que este medio precisa otro formato. Sin embargo te ha quedado absolutamente redonda, directa y sin fisuras.
Enhorabuena Jose Luís.

JL Martínez Hens dijo...

Gracias por el halago, Ratón. Tienes razón en cuanto al formato, si bien cada blog es un mundo y este en concreto es mi mundo, por lo que puede que pierda lectores y comentarios, pero para mí ésto son más que nada unas notas, una forma de meditar sobre asuntos, por lo que no me he tomado muy en serio el ser un buen bloguero. No obstante, siempre se ha dicho que lo bueno si breve, dos veces bueno. Intentaré seguir tu consejo.

Jaime Garcigonzález dijo...

Lo de Pitigo, un MAMARRACHO ( y el chaval es el único exento de "culpa": el plato de comida no se le puede negar a nadie y si él se lo busca así...)
El Virginiano

Derechos reservados

Safe Creative #0806170073499

Bitácoras

Bitacoras.com