Felipe es boliviano y no tiene piernas...















Esta mañana he ido al Rastro de Fuengirola con María mi pequeña que ayer cumplió un año y medio. Hemos estado comprando libros viejos, uno de Falla de esos que se vendían a cien pesetas por lo que me acordé de la entrada de ayer y he hecho un par de comentarios allí... Valía un Euro pero he regateado 50 céntimos. Dice cosas de duende...y yo estoy convencido de los duendes, en cuanto al amor brujo, quien quiera saber que lea la entrada de Lorca que está en inglés porque no me atrevo a ponerla en español.

Luego he comprado uno sobre Historia de la filosofía, de Johannes Hirschberger y Luis Martínez Gómez, porque hay una bloguera que piensa que soy un filósofo, y yo no se bien de que va eso, pero bueno os copio la introducción porque ojalá, fuera algo parecido a eso:

"Historia de la filosofía significa libertad del espíritu. Quien sólo vive en su propio tiempo es facilmente víctima de la moda. que también existe en filosofía. Carece de experiencia intelectual y sucumbe a lo que es sólo de actualidad, capaz, sí, de cautivar, pero carente de permanencia...

Toda vida del espíritu ha ido creciendo, sus raíces se hunden profundamente en el pasado y reciben de él su significado secreto, que como una herencia compele nuestro pensamiento a tomar determinadas direcciones. Pero si la vida no puede desentenderse de la carga del pasado
(no del pesado), el espíritu sí puede lograrlo, con tal que tenga arrestos para dirigir la mirada hacia sí mismo y comprender el hoy en función del ayer, no ya para aferrarse al ayer, sino para liberarse de él y al mismo tiempo de la fascinación de lo presente; sólo quien carezca de espíritu crítico considerará el presente como imagen de la cosa misma, siendo así que él es también historia y por tanto necesita de ésta para distinguir, por comparación, lo que es meramente histórico, y liberarse así de la historicidad

Me ha quedado bien, ¿eh?. Este libro de 400 páginas y que está casi nuevo, lo he comprado en un lote junto a la biografía de Antony de Mello, escrita por Carlos González Vallés, titulada ligero de equipaje, y que nos cuenta la vida y pensamiento del sacerdote jesuita indio que fue proscrito por el Papa actual. Este segundo lo tengo, no se donde pero lo tengo, fue de los libros que más me influenció en la época de los 20 años, donde me leí muchos libros tanto de Vallés como de Mello todos de la editorial Sal Terrae. Como estaba muy amarillo y viejo lo he juntado los dos, y como me gusta el trato le he ofrecido al del puesto 1,40 Euros por los dos. Hecho.

Luego, y ésto ya no se puede enterar mi querida esposa, porque lo tengo totalmente prohibido, había visto un par de pinturas del 85 que me habían llamado la atención. Pedían 40 Euros por cada una, y luego bajó la oferta si me llevaba las dos. Le he dicho al del puesto que no, y tras dar la vuelta al rastro he ido como un lince ibérico guardando 15 Euros en la cartera para llevarme una de las dos. Sin embargo he encontrado a un artista que tiene cosas buenas, amigo de la luna, que estaba con un fotógrafo y nos hemos puesto a hablar de arte, y de una permuta que tenemos pendiente, sobre un cuadro de Dámaso Ruano que yo tengo. A éste amigo un día le compré con dolares un grabado de Bejar y otro de Stephan, y una litografía de un tomate de Antonio Jiménez, pintor malagueño que según él está en el Moma. También le permuté un Quijote de Roberto Domingo, creo que falso, por un boceto pequeñito de mi íntimo amigo Enrique Sánchez Leal, pintor impresionista y con el que me bebí 54 caipirinhasn en una jornada en Muriú, Brasil que nunca olvidaré. El Quijote lo vendí en una subasta y me arrepentí porque falso o no, era un buen dibujo...

El caso es que hemos estado hablando y viendo lo que tenía y como él es un soñador, tenía su furgoneta llena de cosas y en el fondo se veía una pintura de un Quijote y un Sancho y unos molinos. Estaba al final de todo, y me dijo que no la quería sacar porque le había cogido manía. Le he dicho que me llamaba la atención y me la ha enseñado. Estaba firmada y era de un extranjero del 69, con muy buena pinta, aunque sucia. Al final le he dicho que hoy no llevaba dinero y me contesta que él eso por 20Euros lo daba, así que le he enseñado la cartera con los 3 billetes de 5 Euros y adjudicada. No era un precio justo, por lo que le he regalado el libro ligero de equipaje que es muy fácil de leer pues son capítulos sueltos de pensamientos. No se si lo leerá pero si lo hace, yo creo que le compensa la transacción de hoy. Yo al menos me he quedado con la conciencia tranquila...

Y como me quedaban 20 Euros más, pues he seguido andando hasta el de los dos cuadros de 40 Euros (ya perdidos al río), ofreciéndole 20 Euros a lo que se ha negado y al final, cuando ya me iba, se ha venido corriendo detrás con el cuadro y me he quedado con el grande por los 20 Euros. Me ha dado pena, aunque no lo necesitaba. Tendré unos 200 cuadros acumulados en una especie de zulo-trastero, donde no entra mi esposa. A veces necesito ir por allí y ver mis "posesiones". Tengo una colección sin un hilo, un poco a lo bestia, pero quiero depurarla y quedarme con 30 o 40. Cualquier día organizo una subasta para poner las campanas de la Iglesia del Carmen. La mayoría no tienen valor, pero tienen algo, tienen alma, y cada día me dicen cosas diferentes. También me pasa como mi amigo Arenas que hay momentos que le cojo manía a un cuadro y quiero desprenderme de ellos como sea, sólo que yo soy demasiado pijo, ainda, para irme al Rastro.

Todo este gitanerío de Feria de Jerez, lo he hecho con mi niña bebé en el carrito, a la cual tengo detrás del ordenador jugando en el parque y un poco cansada de que no le haga caso. María ha aprendido estos días a decir agua, y ha tenido mucha gracia cuando ha pasado un vendedor de agua y refrescos, gritando agua, agua, y ella ha empezado a chapurrear riéndose en alta voz, agua, papá, agua...

Y que tiene éste rollo que ver con el título de la entrada. Pues nada, nada porque la última vez que estuve en el baratillo, no compré nada. Controlé mis instintos de puto consumismo, y me fuí con María a escuchar a un señor que no tenía piernas y que estaba tocando una flauta con un amplificador con música de fondo. Estuvimos como 3/4 canciones, y tanto yo como María le aplaudimos, con las famosas palmitas. Entonces, Felipe dejó de tocar, y estuvimos hablando. Es boliviano, y era agricultor. ¿Me preguntó si María andaba? Luego hablamos de la pobreza de su país, y yo le comenté que creo que en Brasil los pobres viven más felices, que hay una vida distinta a la de este primer mundo, y me estuvo dando la razón. De repente, comentó muy de pasada que antes del accidente, él era agricultor y que le gustaba, no obstante ahora sacaba para ir viviendo. Lleva algún tiempo aquí y dice que le gusta España...

Hoy no he ido a ver a Felipe...me he dejado llevar por la compulsión capitalista del consumo barato. He comprado bien a diferencia de otras veces pero no he ido a ver a Felipe, con lo que le gusta la música a María...Voy a ponerle una canción que creo que le gusta porque está llorando porque no le atiendo. Con vuestra venia...



La pobre tiene caca, por lo que no está para canciones...y su madre en el cine..., que le vamos a hacer...pero no he ido a ver a Felipe, que no tiene piernas, pero que tiene un corazón grande de campesino adaptado a músico y que a pesar de todos sus pesares, transmite la paz y serenidad, que esta mañana de sábado yo estaba en el fondo buscando.

5 comentarios:

Incombustible dijo...

Muchas, muchas gracias... por pasar a la vieja casa (La del pirata cojo)y compartir tu blog y el artículo de tu prima política. Los he disfrutado a ambos.

Si, a veces es difícil escapar a las voces externas: son ruidosas y distraen mucho la atención. Sin embargo, irse al planeta consumo, de vez en cuando, no significa que tengamos que vivir en él. Ya ves como pasear de vez en cuando, te permite encontrar las joyas de las que hablas...especialmente a la mejor de ellas: el amigo boliviano, falto de piernas pero grande en espíritu.

Por favor, cuando le veas, dile que desde México le envío un beso admirado y solidario. Otro para tí que, en medio de mi migraña espiritual, me has convencido de que, efectivamente, hay tesoros en alguna que otra botella que navega por estos foros.

Lupita Munguía

Sherry_Darling dijo...

Hace algunos días que no he podido pasarme por aquí pero, por lo que veo, como siempre, estupendo.
Esta semana prometo pasarme más.
;-)

JL Martínez Hens dijo...

Espero que comprenderás Sherry que tenga el post de libros aparcado...

Alfaraz dijo...

Yo fuí incapaz de regatear hasta en la Medina de Fez, no te digo más.
Debes tener un antepasado judío...y nada remoto a lo que parece.

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JL Martínez Hens dijo...

Ten en cuenta, Alfarz que soy cordobés de nacimiento, y en Córdoba convivieron muchos siglos judíos, cristianos y musulmanes.

El trato es uno de mis deportes favoritos y en los Rastros y Medinas los vendedores auténticos disfrutan con este tipo de comprador. Lo de menos es a veces lo que se compra sino la picaresca del trato y sobre todo la educación. No se puede faltar el respeto al vendedor a la hora de regatear y para ello hay que estudiar su personalidad. Ten en cuenta que cuando como comprador sacas un chollo, has creado un vínculo con esa persona a la que probablemente volverás a comprar.

No obstante, no fuí a ver a Felipe...

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