Sobre el imposible oficio de escribir...Caballero Bonald, Verdú, Mayor Zaragoza y ratón tintero.



Con esta ya van 95 entradas. Hoy hay un interesante artículo en el Blog de Verdú sobre artistas y un comentario, donde un bloguero aconseja parar cuando lleva 99 capítulos y releerse de 9 en 9, o sea como los de letras 9 + 9 = 99





Creo que voy a hacer caso del comentario, para releerme y pensar friamente sobre el por qué escribo y reparar un poco el cómo. Editar mis faltas de ortografía, estilo e incluso, adaptar a la cultura del entretenimiento de la que habla Verdú al formato blog, es decir resumir (como me aconsejo el amigo ratón tintero), por aquello de la fast food, adapatarse al medio como me comentaba el que acabo de mencionar.

¿Y dónde y cuando? Curiosamente otro bloguero Virginiano, tenía una entrada esta mañana sobre obras determinadas para el lugar más íntimo de una casa, obras que como uno tenga uno de esos días de fin de semana, donde aparece de repente el estreñimiento, es posible hasta devorarse como un canibal a todo un Don José Ortega (así queda más taurino), y a sus "Meditaciones sobre el Quijote".

Sostiene hoy Verdú en su artículo "La salud del artista" una reflexión fundamental en mi caso,

"la ecuación de que el dolor se palia escribiendo, pintando, cantando y con la mejoría se logra vivir mejor." ...

"Mientras la mayoría de los autónomos combaten los problemas que presenta su actividad unívocamente, el artista realiza dos ejercicios a la vez: de un lado se afana en el quehacer profesional y, de otro, viene a afanarse meticulosamente en sí mismo."

"Dependiente de la inspiración o el azar, azorado por la característica imprevisibilidad del resultado, el artista entra temerariamente en sí rebuscando artículos susceptibles de ser obras pero, a la vez, se libera de sí en cuanto extrae la mercancía, la reelabora y la convierte en arte.

Mediante este proceso el artista va realizando una exhaustiva depuración del yo y una procelosa extirpación de estos o aquellos dolores que ya no serán dolores sin más sino, acaso, doradas oportunidades para atender el estado de la salud, destilar belleza y, al fin, casi inesperadamente, aumentar la calidad de su vida."


Sería muy torpe y osado si por haber sido amante de abril y mayo de mi ego, quisiera considerarme artista. Peor aún sería considerarme un heroe, en la definicion de Ortega, donde heroe es aquel que va contra corriente en cuanto a lo correcto, a lo que le marca su familia, las costumbres..., toda esa serie de circunstancias que de una forma muy sutil, nos susurran ésto no se hace, aquello no se toca, en el salón no se juega...no pierdas más el tiempo con el p... Internet.

Hoy nos dice Verdú, que el artista se automedica con su propia obra y así nos ve ese tal Capel (que no creo que sea es el joven de la melenita sevillista) en un artículo que me hizo revolverme, cuando nos contempla como "círculos de adictos que, salvo honrosas excepciones se despachan con comentarios de escasa entidad" "Algo así como una terapia de psiquiatra resuelta a golpes de teclado".

Seamos sinceros. La mayoría no somos artistas ni somos heroes. Yo al menos, no veo ni belleza ni obra alguna en mi blog, pero sí que veo efectos benéficos sobre mi persona, cuando me osculto en mi intimidad, como dice Verdú en el artículo de hoy, ese examinarse, analizarse y sopesarse, pese a que broten problemas extraños, y todo a la manera de un chequeo médico.

Mi calidad de vida ha aumentado desde que tengo este blog, estoy conociendo personas interesantísimas y por pura casualidad, amigos de la infancia han entrado navegando por Internet, lo que ha derivado incluso en compartir un cafelito esta mañana.

Ahora, una vez cumplido el objetivo viene ir pensando en una entrada 100, que conteste ese por qué y el cómo.

Comentaba Mayor Zaragoza que "Darwin nos dijo que “Life is endless form”, la vida es forma sin fin, definiendo así y sin saberlo el establecimiento de toda la fisiopatología, todo el comportamiento de nuestras moléculas que efectivamente se rigen por acoplamientos espaciales y la salud y la patología dependen de este comportamiento como el de una llave a una cerradura. El lo estableció desde un punto de vista morfológico, y desde un punto de vista intelectual ha de decirse que este cambio es mucho más rápido y que cada uno somos una suma de lo que hemos sido, conocido, soñado, amamos, inventamos, rehusamos, etc. y esto cada día hace que nos comportemos de una forma diferente. Así a Don Federico, cuando estaba en la Unesco le gustaba repetir que la expresión suprema de la cultura es nuestro comportamiento cotidiano. Y cada uno de nuestros comportamientos es diferente. La diversidad de comportamientos, la diversidad de culturas, la diversidad sin fin es la riqueza de nuestra especie y yo añado, de la blogoesfera.

Derechos Humanos en la diversidad de culturas para la paz, era el título de aquella Conferencia dada en el 2000.

Participo luego existo, cuento y no soy contado. Yo no dependo de lo que me digan, escucho lo que me dicen, pero luego pienso, siento y después decido cuál es hoy mi conclusión.

"La paz y el bienestar dependen de la capacidad intelectual y moral de la humanidad" terminaba Mayor Zaragoza, y enlazo con el Sr Capel, a pesar de repetirme con la entrada de ayer que sigo rumiando, "se trata de una nueva vía de comunicación entre círculos, que ha dado voz a quienes no la tenían y aspira a tener una influencia creciente en el futuro."

No nos amilanemos por nuestra falta de conocimientos literarios, por problemas de estilo, ortografía o inspiración. Copiemos a los maestros, y poco a poco vayamos depurando nuestras entradas, para ser un poco mejores y anhelar en un futuro a ese imposible oficio de escribir:


Por aquella palabra
de más que dije entonces, trataría
de dar mi vida ahora. ¿Vale algo
comprobarlo después de consumidos
tantos esfuerzos
para no mentir?

Toco
tu vientre y se desplaza el tiempo
como la sangre
en un embudo mientras
a ciegas nos buscamos. Sólo el riesgo
común ocupa el mundo, arrasa
el derredor, lo exprime
como una esponja, desordena
el engranaje de los hechos.
¿Cómo
poder saldar entonces
la ambigüedad de la memoria?

El imposible oficio de escribir
aproximadamente
la historia terminal del anteayer
de la vida, y más cuando
un incierto futuro se intercala
entre lo timorato y lo arrogante

me suele contagiar
de esa amorfa molicie
que entumece los goznes del deseo.

Pero no cejo nunca. Paraísos
vagamente resueltos
entre la oxidación del ocio
, surgen
como reclamos, brillan
en ocasiones
con juvenil sabor a culpa.

¡Escapar de la mella de los días
iguales
! En tanta libertad
¿se anudarán imágenes
que a su obstinado uso
me condenen, reduzcan el amor
a sus simulaciones? Lo que aquí
no está escrito es ya la única
prueba de que dispongo
para reconocerme
, interrumpir
mi turno de erosión entre recuerdos
apremiantes.

Por aquella palabra
de más que dije entonces, trataría
de dar mi vida ahora.

José Manuel Caballero Bonald
Descrédito del héroe (1977/1993)

6 comentarios:

Incombustible dijo...

Muchas gracias por esta entrada...hace un par de días abrí yo una (Canto nuestro) donde hablaba de lo que a mí me pasa cuando escribo. Cierto que yo no tengo la claridad de ideas para expresarlo como lo has hecho aquí, pero saber que hay otros que pasan por algo parecido...alivia ý hace pensar que, después de todo, no está uno tan solo.

Tu blog se me está haciendo vicio... será el único vicio bueno que tenga jejeje

Pili dijo...

Escribes realmente bien. Hace algún tiempo que leo tu blog y me parece muy interesante. Se nota que tienes una buena formación, lo cual no es muy frecuente en estos días. Sigue así.

Besos

Letizia dijo...

Recapitular es peligroso, amigo mío. Te cuidado porque puedes caer en el error de borrar cosas escritas que tus lectores han admirado tal como estaban. Y entre nosotros: no hagas mucho caso de la ortografía. Un escritor debe limitarse a inventar para no quedar en eso de caer brillo que bien pueden hacer los filólogos.

Ah... se me olvidaba que soy la Princesa, pero no la de Rubén Darío, sino ésta que anda zarzualeando.

Besos de Princesa

Taline Ribeiro dijo...

Oi, tudo bem?
Que bom! Vc aprecia arte! :D
Eu moro em São Paulo, não em Brasília!
Até mais..

Tcha dijo...

Oi, tudo bem?
Que bom! Vc aprecia arte! :D
Eu moro em São Paulo, não em Brasília!
Até mais..

El Ratón Tintero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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