Cayetano, Morante y Manzanares por la tele...pero mañana en la Plaza torea un rebelde.















He estado viendo por la tele la Corrida de la Beneficiencia y aunque no debería de hablar de toros por no haber ido a ver una corrida en El Puerto, sin ser una gran corrida, tanto Morante como Cayetano han estado bien.

Morante es un artista y tiene asumido completamente su papel. Si no le gusta un toro o ve que no le va a hacer faena, se lo quita sin contemplaciones. Se pone su bombín y se junta con un par de borrachuzos geniales como Sabina o Arrabal, y con su camisa llamativa ya es torero pintor. Es incluso capaz de hacer gestos feos, se ve con derecho a ello, por su condición de artista cuando no tiene ni 30 años y en el toreo todavía le faltan muchas cosas por hacer. Aun así, se le espera y aunque sabemos que puede dar un poco más de sí, es un torero con clase, gusto y personalidad. Y viene de un pueblo como la Puebla del Río, donde se hacen unas sevillanas con un sabor que ya quisieran el Karlos, Juan Mari, o Ferrán, con seis rabos de toro. En esos platos y sin nitrógeno, me gustaría a mi verlos a esa cuadrilla de artistas que si bien son de otro palo o mejor dicho de otro plato, tienen por la sociedad en que vivimos casi tanta consideración como los dioses toreros.

De Cayetano poco sabemos. Hoy era su confirmación. Este no es de platos sino de plató y pasarelas. Ha tenido un sustito con una cornada y dicen que se ha encerrado en Madrid a puerta cerrada con seis toros para evitar el miedo escénico. Todo se olvida con un simple gesto, y hoy lo ha tenido al picarse en un quite espléndido por chicuelinas de Morante. ¿Preparado? No creo. No le ha salido como lo tenía soñado en el campo, pero lo importante es que ha salido la garra, la valentía. No han influido ni el hermano, ni el hijo ni nieto, sino el ego del chaval prudente y apolíneo que de repente se rebela ante la vida y se decide a hacer el oficio de su gente y no vivir de su tragedia ni de sus antepasados gloriosos.

Sería injusto no hablar de Manzanares cuando lo que ha tenido es un lote con menos fuerza. Este sí que tiene a un padre que ha sido maestro de maestros hace muy poquito, y que sin que tenga la leyenda de un Paquirri o un abuelo Antonio Ordóñez, que ya queda lejos para nuestras generaciones, tiene que pesarle un poco más el hecho de convivir con un padre artista del toreo de verdad. Dicen que ha estado bien en Sevilla, y me gustaría ir a la corrida de San Miguel, a la que también creo que debería ir el Príncipe de Asturias y sentarse junto a la rincesa en esa Puerta que le corresponde, y ganarse a un pueblo tan alegre y agradecido como el sevillano, ya que tanta formación y ganas tienen de ser reyes de los españoles, lo que por otra parte me parecería lógico y de sentido común.

Estamos hablando de un grupo de JASP (Jóvenes aunque sobradamente preparados), pero yo siento que con este aperitivo tan exquisito, os diga que por encima del primero, el segundo y el buen sabor de boca que nos ha dejado Cayetano, mañana hay un hombre sencillo y rebelde, que es el torero que mantiene la fiesta viva y que está dispuesto a morir en el ruedo si hace falta. Es más, muchos piensan que busca la muerte. Una rebeldía interior, que no se explica, una magia que sin llegar a las pinceladas de Morante ni a las ganas y marketing de Cayetano, es demoledora.

Nadie se atreve con él, y ahí está Ponce que no quiere ni verlo. Hoy leía que Ponce no venía a Málaga por dinero, pero si hay para pagar al Jose a secas y al Tomas incrédulo, no va a ver para un Enrique. Será por dinero. Yo creo que sus consejeros le huyen como a la pólvora. Estos dos toreros con su aparente frialdad si que podrían liar un taco gordo en la fiesta, como aquel verano sangriento protagonizado por Ordoñez y Dominguín y donde los dos se enfrentaron como verdaderos toreros a vida y muerte, sin contemplaciones y bajo la atenta mirada de Hemingway que también habría querido morir en la plaza como aquel Juan de Triana.

Lo clásico es lo que no se puede hacer mejor decía el Guerra, y yo no se lo que pasará mañana en Madrid con José Tomás, sólo se que hay tantas probabilidades de éxito como de tragedia. Y le siguen llamando Fiesta y sin televisión en el siglo XXI. ¿Cómo se puede opinar de una corrida de toros vista en la tele? ¿Es como un crítico de cine erótico que ni las huele? Sabrá mucho de cine pero lo que es vivirlo. Yo todavía sueño algunas noches con una vuelta improvisada de Paula con la muleta, más que nada por falta de facultades, pero donde dijo aquí estoy yo bailando y si me sale ahí se "quea", un día que se puso a torear Curro, pero por la tele, no sueño sino con hechos, mientras que el toreo de verdad es espíritu, es una milésima de segundo donde el pellizco aparece.

Esta entrada tendría que acabar por bulerías pero por respeto al que mañana va a ser un rebelde, por esa mente que nadie es capaz de adivinar ni entender, del que la gente dice que si es así o de allí, os dejo con una artista de la que no he vuelto a saber, es más creía que había muerto en accidente, pero me aclara Alfaraz que esa fue Cecilia:



Era una rebelde y bien guapa.

Me gustaría preguntarle al Ponce correcto ¿tú eres rebelde?. Si de verdad quieres irte como el número uno de una generación, entra al trapo que te tiraron en Méjico, que la Fiesta lo necesita. Y hay toreros no sólo para banderillear a la Alaska, sino para que se le quiten las ganas de hacer tonterías con lo vetusta y pasada de moda que está ya. Sólo verla me huele a putrefacción, a chiste repetido, con esa sangre que ni es roja, ni azul, sino que es una mezcla de pus y sudor. Es que eres mala hasta para ser antitaurina y mira que eso es fácil.

Aprende un poco y deja ya la bola de cristal:




Las taquillas tienen que reventar y los reventas tienen que pasar por las taquillas. Si no seremos historia, aunque hoy hubo sabor y mañana hay un rebelde en la Plaza, que empezó el año pasado en Barcelona y veremos a ver por donde acaba. Un torero melancólico y que viene arreando. Muchos van por si acaso...

8 comentarios:

Alfaraz dijo...

Tal y como va San Isidro este año, lo de la tarde de ayer fue apoteosico, sobre todo por Morante, claro.

Por cierto que Janette no se ha muerto, supongo que la confundirás con Cecila, a la que por cierto no se parece en nada.

Salu2.

Anónimo dijo...

Me llamó mi querido padre para decirme, que estaban retransmitiendo la corrida por telemadrid, y rápidamente encendí el televisor, de los clásicos y gorditos, que aún mantengo por rebeldía,(bueno y por dinero también.) y eso que no sobra mucho espacio. Justo estaban diciendo que morante acababa de corta una oreja, optimista de mi, pensaba que era su primer toro, me vino a la cabeza la posibildad de que el de la Puebla abriera la Puerta Grande, pero era ya su segundo, de todos modos esperé a ver a Manzanares y mientras preparaban al toro para ir al caballo, yo me preparé una cenita para ver lo que quedaba de corrida.Y la verdad es que Cayetano estuvo bien y el quite-pique con Morante genial. Aún recuerdo hace ya bastantes años, cuando acababan de cerrar una caseta "La Zalea" en la feria de Fuengirola, estaba yo con ex-novias de amigos, y alguna amiga y entre el público, en este caso, estaba un Cayetano dudando aún si iba ser torero o no, lo único que queria era otro whisky, y como cerraron, apareció el picador con la furgoneta y otros dos coches y les encaminé a un bar en busca de esa última copa, que nunca era, que pensaba que estaba abierto sobre las seis de la madrugada, todas las chicas al furgón y a los coches, Cayetano encantado y yo también porque eran muchas, para uno o dos.Al final estuvimos charlando un rato, el bar cerrado y después de charlar un rato me dijo que iba a ser torero, luego todos-as a casa, no pudo ser, otra tarde-noche sin cortar nada, yo al menos conseguí algún teléfono, que tampoco sirvió para mucho, pero bueno. El verano pasado tuvo varias cogidas, y este año parece que le han servido de lección de momento. Espero que te haya llegado bien lo del ingenioso hidalgo, ese sería un buen torero también.

Pericoteo dijo...

La corrida fue interesante y hubo dos toros importantes, el segundo del lote de Morante, que de haberle entendido mejor los terrenos le hubiese habierto la puerta grande, y el sobrero de Victoriano del Rio, que tenia un escelente piton derecho y mucho que torear, con el que Cayetano cometió algunos pequeños errores lógicos, pues pese a su edad aún está un poco verde, y al que si le receta la estocada que le dio al cedido para su confirmación tambien hubiese sido de puerta grande.
Los quites en el sobrero soberbios y dándole el punto de interés que en muchas ocasines pierde la fiesta, el pique entre los matadores les beneficia a ellos y hace disfrutar a la afición.
Manzanares soso, correcto y anodino, quizás lo peor que pueda ocurrirle a un torero.
P.S-Para la temporada de este verano en el Puerto se habla mucho de un posible mano a mano entre Morante y Tomás, me gustaría que se diese. (Y que allí nos viésemos)
Saludos.

Ignacio Bermejo dijo...

¿Que tal, mi querido y bético amigo? No me gustan los toros, la fiesta, se entiende, pero como a mi mujer le vuelve loca, no me queda más remedio que ir al Puerto y tragarme más de una corrida. Lo de Ponce no es rebeldía, desde mi escepticismo es simplemente estupidez. Tarde o temprano, como siga así, lo van a sacar en vez de en hombros, con los pies por delante, y no creo que merezca la pena. Algunos están tan locos que realmente están convencidos de que la gloria vale más que la vida. Tu no, se palpa al leerte tu inteligencia y tu sensibilidad, por tanta sé que no te tomarás esto como una crítica al toreo, sino como una opinión desde el sentido común. Un abrazo.

JL Martínez Hens dijo...

Alfaraz siento haberme cargado a Janette sin fundamento. No estoy muy al tanto de como va la temporada, y confieso que he sido seguidor acérrimo de Morante, hasta el hecho de irme a Madrid a verlo un Domingo de Resurrección que se encerró con 6 toros para hacerle un desplante a los de Sevilla que no contaban con él, y que estuvo muy soso. Esa noche coincidí con él de copas en el Pub rociero Almonte y con el cachondeo bailando sevillanas le decía, aprende Morante, aprende. Estaba allí con todos los artistas flamencos de Utrera, y me contaban que no andaba psicologicamente bien. No se si es este el motivo o bien es que está jugando a ser Curro. Pese a ser un gran torero no tiene ni la personalidad de Curro, de Paula o de genios del arte de esa talla, y creo que se las da un poco de bohemio.

A mi amigo anónimo, Don Mahoni, yo también coincidí con Cayetano en la Feria de Fuengirola y en Jerez hace dos años cuando triunfó en la novillada. Tiene buena conversación y es muy educado y respetuoso. Me acuerdo que en Fuengirola le dije un montón de tonterías, y luego en Jerez le pedí disculpas por ello. Tiene amigos que yo conozco de mi epoca de la mili. Creo que es una buena persona y puede ser un buen torero.

Ese mano a mano que Pericoteo anuncia puede ser apoteósico por lo que habrá que estar pendiente. Como ya le dije a Mahoni ayer quiero irme la última semana del mes con la familia al Puerto por lo que estamos en contacto porque por esas fechas es cuando salen las entradas a la venta, o al menos así fue el año pasado.

En cuanto a Ignacio, comprendo completamente tu observación y si fuera crítica tampoco me importaría, ya que el mundo del toro en realidad no tiene sentido. Que una persona reciba una cornada que le destroce la pierna y que pese a estar desangrándose de la vuelta al ruedo para dar las gracias sin importar si se puede morir o no pues ni es lógico ni glorioso. Si un torero se muere por una cosa así sería en mi opinión una imbecilidad. Luego otra cosa es que el arte del toreo exija en determinados momentos jugarse la vida con un toro bravo. Eso es distinto y entra dentro de las corridas de toros y eso es lo que me gustaría que me contaran que ha hecho hoy José Tomás.

En cuanto a la gloria y la vida es un tema profundo para tratar en una entrada más que en comentarios. Déjame pensarlo.

Moe de Triana dijo...

Bueno, bueno miarma, lo de ayer fue una corrida en la que por destacar, destacaría lo que ya habeis resaltado vosotros antes, el segundo del lote de Morante y su magistral quite en el último toro y la faena a este último de Cayetano.

El pobre de Manzanares estuvo ahí, con ganas, pero con unos toros que no acompañaban, una pena.

¡Un saludasso!

JL Martínez Hens dijo...

Crónica en El Pais.

06 Jun 2008

El sentimiento profundo del artista atormentado (José Tomas y Morante)Escrito por: Ángel Martínez el 06 Jun 2008 - URL Permanente

Los artistas atormentados son los que terminan dando mejores muestras de los sentimientos que llevan dentro. Unos sentimientos, que debido a la versatilidad humana, se pueden expresar de muchas formas distintas. Son personas que tienen una sensibilidad distinta, y que entienden la vida como una forma de sufrimiento y alegría al mismo tiempo. Alegría cuando muestran su arte, pero a la vez sufrimiento al expresarlo. Y hay artistas atormentados que torean.

Además de una forma de expresión artística (el que la quiera entender que lo haga y el que no, que no opine) el toreo es una forma de vida, que antepone la vida y la muerte. Muerte segura para el toro, un animal que después de ser criado con el máximo respeto a su naturaleza de bravo, en el campo, bien alimentado, es maltratado (al igual que el resto de animales domésticos que utilizamos para alimentarnos) hasta su muerte. Y una forma de vida, que en algunos casos, de forma extrema, anteponen el arte a la misma vida del torero y a la seguridad personal. Un arte valiente, loco, quizás irracional, reservado para unos pocos.

Si miramos atrás veremos como la imagen del torero atormentado se repite. Y ayer en las Ventas, José Tomás, con esa expresión de sufrimiento alegre salió por la puerta grande. Cuanta emoción que se guarda, que no lo habla, que no se expresa, ná más que en la plaza, con el capote, la muleta, su espada y su arte.

Y su forma de entender la vida, es la consecuencia, de no temer a la muerte.

Recuerdo unos versos de Lorca, que me vienen a la cabeza cuando veo a José Tomás, y el miedo que me da por dentro ante el temor de un final parecido para él. Un recuerdo también para Morante de la Puebla, otro atormentado de los toros:

No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazòn tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡ Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Por último, destacar el arraigado sentimiento republicano de José Tomás, dando una muestra más, al no brindar el toro al jefe Juan Carlos Borbón.

JL Martínez Hens dijo...

ZABALA DE LA SERNA
Monumental de las Ventas. Jueves, 5 de junio de 2008. Tercera del Aniversario. «No hay billetes».

Toros de Victoriano del Río, dos con el hierro de Toros de Cortés, de distintas hechuras y remate, serios y armados por delante; bravos en conjunto; menos el 1º; extraordinario el 4º; encastado el 5º; buenos 2º y 3º.

Javier Conde, de blanco y azabache. Pinchazo, media y descabello (bronca). En el cuarto, pinchazo y descabello (silencio).

José Tomás, de azul añil y oro. Estocada que se queda en media (dos orejas). En el quinto, estocada al encuentro. Aviso (dos orejas). Salió por la Puerta Grande.

Daniel Luque, de verde manzana y oro. Media desprendida y descabello (silencio). En el sexto, pinchazo, otro hondo y descabello. Aviso (ovación).

MADRID. José Tomás es el toreo.

José Tomás es el toreo puro y absoluto. José Tomás convirtió su reencuentro con Madrid en una antología, en una página de oro de la Historia. Vomitar ahora toda una marea de sentimientos y pasiones con la exactitud del escribano se torna en un ejercicio vano. Nada puede igualar la experiencia de 24.000 almas unidas en un solo grito de aclamación: «¡Torero, torero, torero!». La Monumental rugió como un volcán; la Monumental se desbordó por la Puerta Grande como la lava ardiendo. Las Ventas se rindió al toreo grande, a la tarde más redonda y pletórica de los últimos veinticinco años. Rejuvenecimos más allá de los años del trienio cabal de José Tomás; rejuvenecimos hasta cuando esta plaza peinaba y adoraba un mechón blanco y unos pulmones negros. Aquellas salidas a hombros... Ayer no se movía nadie hasta que izaron al mito de seda y oro; las escaleras repletas, no se podía salir. Ni nadie quería. ¿A dónde vamos? Se nos había olvidado el sitio de la Puerta Grande, la multitud enronquecida, los caballos de la Policía escoltando a una figura de época, tan cerca del cielo. Cuatro orejas, cuatro, y a ver quién es el imbécil que le resta una, un miligramo de valor, un ápice de verdad, a dos faenas distintas, con dos toros diferentes. Dos toros, he dicho.
Las campañas insidiosas se van ahora mismo por la letrina del ridículo: José Tomás salió a torear. ¡Y cómo toreó! Como en su plenitud, ofrecido el medio pecho, la muleta de cuero, látigo de seda, los muslos ofrecidos, la tela por delante y, sobre todo, por abajo. El toreo es por abajo, arrastrar la franela, vaciarlo atrás, vaciarse con él; el toreo es cruzado. El toreo es José Tomás con un toro que pegaba un tornillazo desde que salió, que le enganchó el capote y se lo desarmó de las manos y esas muñecas que hay que clonar. En un principio, el toreo fue Belmonte; hoy es José Tomás. Se encontró con el mismo defecto del toro de Victoriano del Río en el prólogo de faena y le tocó un par de veces la muleta. J.T. se recolocó y supo a ciencia cierta que desde entonces la clave era sacarle la tela por debajo de la pala del pitón. Una serie buena, clavadas las zapatillas, limpia, nítida como un manantial, que sirvió para hacer gárgaras de oles. Y otra cumbre, de bramido, de cintura y pecho, con la ligazón por bandera, la media distancia tomada de arrancada. Reducía José Tomás al toro con los vuelos, y el toro viajaba tras su mando. ¿Qué es torear? Parar, templar, mandar y cargar la suerte. ¡Cargar la suerte! La faena crecía, el público se fundía, se derretía como bronce con unos trincherazos bestiales. Y de repente la izquierda produjo el más estremecedor natural de treinta tardes, con permiso de El Cid, para no molestar. Un natural que duró una eternidad, y que se unió a otros, acompañados con la figura y la cintura, más a media altura, con la embestida ya entregada, rendida. Un circular invertido que se empalmó a un inacabable pase de pecho, a la hombrera contraria, de rebozarse. Rodaba la gente con las trincherillas; rodó el toro con una estocada que se salió en parte al ser José Tomás encunado entre los pitones. Dos orejas, dos.
Y otras dos con un toro extraordinariamente picado, de una acometividad bárbara -¡qué gran corrida la de Victoriano del Río!- y un viento feroz. Cuando atacaba el toro, atacaba con todo. Los estatuarios de J.T. fueron un puente trágico sobre un tren. Eolo flameaba la muleta de José Tomás, imperturbable; por abajo otra vez sucedió todo, absolutamente todo. Ni un paso atrás. Ni una guiñá. El toro obedecía; José Tomás lo obligaba cada vez más. Temple, el toro, tenía el justo. Y templar en esas circunstancias era una hazaña. Si los flecos no barrían la arena en una intensa serie, era porque el aire planeaba por debajo de la muleta y la ponía casi en horizontal. La ligazón de nuevo, interrumpida por alguna pausa en los momentos de más duro empuje de las corriente ventosa. Enfrontilado con la izquierda, con todas las ventajas para el toro, el personal se frotaba los ojos, enjugados de lágrimas negras; a pies juntos, fluyó un caudal de naturales. Y la bestia encastada se rajó ante el dios de piedra de Galapagar. La estocada fue al encuentro. O a toro arrancado. Las voces, los pañuelos, «¡torero, torero, torero!», la apoteosis se desbordó, como no podía ser de otra manera.
José Tomás no había perdonado un quite. Por las clásicas gaoneras en el toro primero de Conde, que fueron toda una declaración de temple e intenciones; a la verónica -¡qué dos lances!- en el quinto; por apretadas chicuelinas en el suyo de apertura; por discretos delantales en el sensacional cuarto de Javier Conde, el mejor y de más clase y atemperada embestida. ¡Ay, Conde! Que también fue bueno el que masacró en varas en segundo lugar. Sin palabras, y nos ahorramos un disgusto.
Un punto y aparte, y siento no dedicarte más, chaval, para la confirmación de Daniel Luque, que contó con el peor lote, un torazo que manseó y derrotaba por arriba y otro que se encogió. Pero ni se escondió ni se arrugó nunca. Enhorabuena, como a todo el que vivió en directo una tarde para conservar en un rincón del corazón. Hoy ya saben qué es torear.

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