¿Con la venia de mi ego?

Mis entradas viven, por lo que no os sorprendais si alguna vez encontrais alguna entrada del pasado con otro video, otro cuadro, o un comentario modificado. Recuerdo una época, cuando trabajaba con varias personas, que muchos fines de semana cambiaba los cuadros del despacho y volvía locos al personal. Los descuadraba.



Eso tipo de cambios puede que sean una estafa para el comentarista, que se puede quedar con cara de tonto ante una observación inteligente, pero a diferencia de una novela aquí no hay un principio y un final. Aquí el final será el suicidio (el blog me da problemas se acabó) o la muerte natural (lo siento blogueros pero José Luis falleció ayer), o bien una muerte sin explicaciones, por hastío, aburrimiento, llegada de otros intereses, o simple capricho. No hay reglas, por lo que el personal está descuadrado. De hecho en el Parlamento Europeo se está debatiendo el quitar los comentarios anonimos y el anonimato de los blogueros, para poder ejercer control y disciplina a un submundo libre, donde algunos escriben con independencia y fuera de lo correcto.

La escritura te compromete a pensar. Me decía una bloguera que yo hablo más que escribo y tiene razón. Debería ser un proceso lógico, es decir pensar, hablar, luego escribir y firmar...pero aquí se escribe como se habla, luego se vuelve a hablar y luego se piensa, bien por iniciativa propia, bien ante el inmediato comentario de una mente objetiva que se comunica contigo al instante y que te avisa que te has ido del tema, o que no has tenido en cuenta un determinado aspecto.

De momento, yo noto cierta desconfianza en los comentarios, pero creo que con el tiempo debe de haberla, ya que la relación se hace circular, y poco a poco se debe coger confianza con los amigos de un bloguero o de otro.

Esta semana ha habido un ciclo literario de escritores en Santillana del Mar y pude escuchar el martes a Javier Marías, cómo él empieza una novela, y de repente de forma intuitiva escribe algo irrelevante, pero después esa irrelevancia pasa de la imaginación a la realidad y luego vuelve a hacerse una imaginación nueva, mediante la escritura. Un proceso complicado de ida y vuelta, donde además, y aquí está la nota que me llamó la atención, conforme van pasando capítulos, el autor se compromete con aquella cosa intuitiva e irrelevante, y se crea un contexto para que deje de ser irrelevante, dándole un sentido al inicio.

No se si me he explicado, si eso mañana lo mejoro. Ya sabeis que anoche hubo insomnio por mi entrada y hoy he trabajado y he tenido muchas emociones, propias de la falta de sueño y descanso.

La entrada de anoche ha sufrido sus cambios a lo largo del día, que ya es el ayer, y fue creciendo, y cogiendo nuevos matices, convirtiéndose en una entrada que a mí me fascina, ya que a la vez que escribía oía mcuhas veces la misma canción, cantada por diferentes voces ( he quitado a Miguel Ríos por no ser cansativo y para dejarmelo de comodín para un futuro) y lo que al final ha pasado es que he asimilado y sentido que estaba realmente ante un poema de amor, y es una entrada cuya etiqueta ha pasado del ego al amor. Confieso que soy un pesado, pero si yo he necesitado oirla 30 veces para pensar en el amor, puede que os venga bien escucharla aflamencada y por una voz de una gitana africana afincada en Triana:



Podría escribir los versos más tristes esta noche pero no...en vez de cansancio y desamor, voy a pensar en amor y vida. Hay un comentario anónimo que es mío del evangelio, el Corintios 13, que es lo que se lee en las bodas. En la mía costó ya que ciertos comentarios en los cursillos prematrimoniales, más una fea costumbre de no celebrar la eucaristía salvo a los fichados, me hicieron desmerecer la eucaristía, puede que con razón, pero yo me las apañé como pude y moví Roma con Santiago matamoros, para que me dieran mi misa como Dios manda. Y lo conseguí. Un amigo mío me buscó un cura express, que resultó ser un anciano, pero que era misionero y que ni buscado a propósito. Vamos de la película de La Misión, donde por cierto también se recita el Corintios 13. Este texto es en la Iglesia un clásico, siendo la definición del Guerra de clásico, aquello que no se puede hacer mejor.

Creo que si hubiera que quedarse con algo del Evangelio en una isla desierta sería suficiente con esta carta de amor, siempre y cuando en esa isla se quedara alguien contigo. El caso es que sin amor no somos nadie. Sin el otro o la otra, qué valemos. El que no tenga pareja, tiene amigos, pero no por ello, ha de rechazar el volver a tener pareja, porque a las cosas no merece mucho la pena amarlas, y los amigos suelen tener pareja. Las que si se divierten mucho son las viudas. ¿Por qué será? Los viudos son sin embargo más tristones. También se puede querer única y exclusivamente a Dios, pero que me corrijan los que saben de ésto, Jesús vino para enseñarnos que somos hijos de Dios, por lo que un Dios sin Jesús, dentro de mi educación católica no tiene mucho sentido.

Vamos traduciendo que el ego está muy bien, hay que respetarlo, mimarlo y quererlo, pero el amor es para que rebose hacia los demás. En mi caso, al ego, hay hasta que pedirle permiso, pero por qué...

Ese es el título de mi blog y como siga escribiendo os cuento el final y hemos dicho que el blog está vivo ¿no?

Preciso me encontrar es un tema que ya usé pero permitirme el comodín, que es tardecillo.

Encontrarnos despacito y juntos, que si no nos quedamos sin blog:



Descansar, que tenemos que ver mañana al sol nacer, y tendremos que andar y ver las aguas de los ríos correr y los pájaros cantar, y sobre todo intentar reir para no llorar...y para volver a la realidad, es decir la 1:34 del viernes, por mucho que el reloj de la entrada diga que son las 11:59 del jueves.

3 comentarios:

Daniela dijo...

José Luis...olvida el ego y recuerda que la vida no vale la pena sin amor.

Te sigo leyendo y yo cuando hago un comentario lo hago de corazón, me gusta la forma como vas cambiando " los cuadros del despacho".

Un beso.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Oye a mi me gusta esto que haces; modifica lo que te dé la gana que para eso es tuyo.
Buen finde

Incombustible dijo...

Solo diré que el ego es la autoestima difamada y que para poder amar a otro ser humano, sin chantajes ni trampas, es condición indispensable amarse a uno mismo.

Besos y a ver quien se gana los 30 dólares jajajaja

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