Se fue con la primavera...Fuensanta Orti Molinello (d.e.p)

Mi abuela Fuensanta ha dejado de vivir esta mañana temprano. Iba a hacer la compra mientras mi mujer preparaba a la pequeña, ya que yo la visitaba con la peque los sábados, y entonces me ha llamado mi padre para que no fuéramos.

Llevaba un año mal, con temas del corazón, y había tenido varios ingresos por anginas de pecho e infartos pequeños de los que se iba recuperando, con cada vez menos fuerzas aunque con buen humor. Sin embargo,me confesó que ya estaba cansada de vivir y que si no podía salir a la calle, no le merecía la pena. Seguía saliendo aunque se ahogara. He hablado mucho con ella este último año, ya que recuerdo que una tarde del verano pasado empezó a contarme muchas cosas de la familia, como si estuviera convencida de que se moría ya, y recuerdo como ese día me eché a llorar desconsoladamente como si ya hubiera ocurrido.

Siempre me quedarán lagrimas para mi abuela. En estos momentos siento serenidad. El jueves lo puse en un comentario que hice en mi entrada cuando comentaba un presente estupendo, que parecía como que se podía desequilibrar. Sentía como el de arriba me iba preparando para algo. El miércoles me enteré que llevaba dos días ingresada pero el mismo jueves le dieron el alta, y como ya nos tenía acostumbrados a entradas y salidas al hospital, le dije a mi padre que le comentara que iríamos el sábado a verla. Disfrutaba una barbaridad con su biznieta pequeña.

Mi abuela ha sufrido y vivido intensamente. No tengo muchas ganas de escribir. Esta semana he estado preparando mi confirmación que es mañana, y el jueves con el tema de los sacramentos, le comenté al Padre Damian, que tenía a mi abuela (curiosamente mi madrina de bautismo) mala, y que me gustaría que hablara con ella, ya que sólo un sacerdote como él, podría darle paz. No creía en los curas. En tiempos de Franco se separó de mi abuelo cuando eso estaba penado con cárcel y lo pasó mal y se enfrentó con el cardenal de Sevilla de entonces. Fue una mujer muy valiente, con una sensibilidad y amor a los demás sin límites. Crío sóla a sus 4 hijos en tiempos difíciles, por lo que se puso a trabajar de celadora o gobernanta en los 70 y 80, primero en el Hospital de Córdoba y luego en Málaga. Los enfermos le adoraban y siempre estaba dándole cosas a los que ella veía que lo necesitaban.

Tengo muchas anécdotas de ella, pero estoy como atontado. Esta semana me decía Alejandra con sus 10 añitos, que Fuen-santa, significaba santa de Fuengirola. O de Córdoba que es donde vivió sus primeros años. Os dejo algunos de sus poemas que copié hace unos años de uno de sus cuadernos:

El Instituto Nacional

En medio de las Tendillas,
una casa colosal,
¿sabéis el nombre que tiene?
Instituto Nacional.

Al dar las tres de la tarde
todas las muchachas llegan,
y pasan más malos ratos
que si una suegra tuvieran.

Está Don José Pérez,
el de la bella peluca,
y también hay un tripón,
que nos dice manduca.

Está también Pepinillo,
de nombre Rafael,
el pobre tan antipático,
que nadie lo puede ver.

También Don Vicente Orti,
dicen las niñas que está,
pero yo como nunca entro,
no lo puedo asegurar.

Esta es la primera parte,
de la gran composición,
que hemos hecho,
entre Rin (Tanti) y yo.


Córdoba, 1.938.
Fuensanta Orti (Tanti) y Margarita Guzmán (Rin).

Hace unas semanas me contaba cosas de su niñez, de la guerra, de como vivió apartada de su madre por el egoismo de los hombres, de cómo cuando tenía 10 años se le murió un hermano de padre con un añito y medio por un atracón de chocolate, como mataron a su hermano mayor en la guerra y luego gracias a él no fusilaron a mi bisabuelo que era académico y se le relacionaba con intelectuales.

He disfrutado mucho de ella. Recuerdo un viaje a Santander, donde vive su hermana mayor que es un vegetal desde hace unos años, pero que sigue respirando. Ella siempre decía que lo que no quería era perder sus facultades mentales, y nos daba a entender muchas cosas. El viaje, del que hablo fue hace más de 20 años, tendría yo 13años o así. Nos fuimos en autobús, dos o tres semanas. Me acuerdo que en Madrid, me dejaba hasta sólo en el Metro, y me iba a la Plaza Mayor a comprar sellos que era uno de mis hobbies por entonces. Yo que estaba protegidísimo por mi madre, sentía la libertad y que se me considerara como un adulto. Nos recorrimos todo el Norte y ella disfrutaba de mi curiosidad por las cosas. Estuvimos en todos sitios en el Zoo, Parque de Atracciones de Madrid, luego en todos los pueblos de Santander, me llevó a comer marisco que era otra del ciento de ilusiones que yo tenía y que ella me despertaba. De niño la recuerdo o contándonos cosas de sus viajes (se recorrió con mi tío el más joven medio mundo) o leyendo. Sin embargo no terminó ni el bachillerato, ya que aunque se crió en una familia cultísima, ella era traviesilla y conoció a mi abuelo con 16 años y como mi abuelo Manolo tenía problemas del pulmón por esa época, dejó de estudiar y se casó con 18 o 19 años, y al poco empezó a tener hijos.

A mis nietos

!Oh!, niñas, niños, tan queridos,
de dulces ojos y mirar hermosos,
no pidáis a vuestra España libre,
que vuelva el rayo a desolar los campos.

Reír, con la risa de los niños,
de vuestra España sentirse orgullosos,
Amar el bosque y la montaña,
y mirarse en el espejo de los lagos.

Amar el cielo limpio de azul claro
y grabar en vuestra mente de memoria,
que las guerras son crímenes,
horrendos en la Historia.


Luego en mis años de universitario volví a Santander con ella y con mi otra abuela, mi abuela Ana que era todo lo contrario que ella, muy conservadora y religiosa pero simpatiquísima. Disfrutaron una barbaridad del viaje, e imaginaros como lo pasé yo entre dos abuelas, centro de atención de todos sus mimos, y en los Cursos de verano de la Menéndez Pelayo.

Desde que murió mi tío en sus brazos, pegó un bajón gordísimo.

Pensamientos

Hace mucho tiempo
que sombras negras son mis pensamientos,
que ahuyentan mi cansado sueño,
en las largas noches de silencio.

Déjame amanecer serena,
que no inunde con mi llanto la almohada,
que la luz clara del día,
me haga ver la luz del entendimiento.
Que abrace mi corazón con la alegría,
de que son, sombras lejanas.


Tenía 84 años y si no recuerdo mal en estos días era su cumpleaños.



Paz es un deseo ante las circunstancias de la vida

Es mi paz interior la que me juego.
Es la paz de mi cuerpo que no descansa.
Es la paz venidera que no tendré.
Es la paz de los muertos la que querré.

Es la vida una guerra, sin tregua para luchar.
Sesenta años de vida así, cansada estoy para vivir.
Si después de muerta encuentras paz,
bendita paz de los muertos para descansar.


Mi abuela no era religiosa pero el amor fue su vida como respuesta a todas las adversidades que no dejó de sufrir. Abuela te quiero, y mañana me voy a confirmar porque si Dios no existe, tu vida no hubiera sido posible. Esa fuerza tuvistes que sacarla de algún sitio, aunque tú le llamabas el mar, ese que ya no podías mirar fijamente desde que murió el tío Manolo. Descansa en paz abuela.

8 comentarios:

El Ratón Tintero dijo...

Mi más sentido pésame Jose Luís.
Al memos disfrutaste mucho de ella, eres afortunado.
Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Siento lo de tu abuela.

Estaré en el puerto desde el jueves por la tarde hasta el sábado, no se que planes haremos pero si estais por allí dímelo para contar con vosotros. Podemos quedar para tomar algo , nosotros el domingo nos volvemos en el tren de las ocho de la mañana.
josemaría.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Qué bien escribes, chaval, no importa que sean largos, te los bebes enteros en el momento que nos ponemos a leerte.

SUPERMAMÁ... dijo...

Estoy de acuerdo con Mªángeles...te llamaré atrapasueños, y en este caso pensamientos despiertos jajajaaaa

buen semana amigo

JL Martínez Hens dijo...

Gracias por todo. Ya tenemos a mi abuela descansando y pronto estará como ella quería en el mar. Me he acordado de Machado:

Todo pasa y todo queda
pero lo nuestro es pasar
pasar haciendo caminos
caminos sobre la mar.

Jerusalem dijo...

Lo siento mucho Jose luis, pero piensa que tu abuela es parte de tí y siempre estará en un trocito de tu corazón.

Sherry_Darling dijo...

Lo siento muchísimo, de verdad. Si necesitas algo, ya sabes donde estoy. Un beso

Daniela dijo...

José Luis...siento mucho lo de tu abuela, yo he vivido algo parecido, y ése dolor es grande.
Hoy amanecí super triste, si mi padre estuviera vivo sería su cumpleaños. Pero cuando queremos de esa forma, no se van del todo, permanecen con nosotros.

Me encantaron los poemas de tú abuela, su forma de vivir y las hermosas huellas que supo dejar, para muestra un bello nieto que la quería mucho como tú, y tu hermosa forma de saber llegar, clara y tranparente.

Desde aquí recibe un abrazo fuerte y mi cariño.
Un beso.

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