Los diez mandamientos de un escritor (Stephen Vizinczey)

Hace un mes cuando estuve eligiendo las lecturas del verano (entrada del 16 de junio), tuve en mis manos un libro de la Biblioteca, donde se recogían breves extractos sobre los mejores libros de la literatura universal y tome unas notas en un papel y entre ellas tengo ésta de los diez mandamientos de un escritor, que ahora recupero en Google con más comentarios. Yo creo que todo bloguero es un futuro escritor en potencia, si bien este medio nos libera de las formalidades y de las correcciones, ya que se escribe para amigos y sin grandes pretensiones. Si acaso diríamos que de un blog se pueden extraer notas para ver lo que verdaderamente te interesa.

No he leído nada del autor de estos mandamientos pero me parecen muy buenos los mandamientos así como sus reflexiones.

1. NO BEBERÁS NI FUMARÁS NI TE DROGARÁS

Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.

2. NO TENDRÁS COSTUMBRES CARAS

Un escritor nace del talento y del tiempo... tiempo para observar, estudiar, pensar. Por consiguiente, no puede permitirse el lujo de desperdiciar una sola hora ganando dinero para cosas no esenciales. A menos que tenga la suerte de haber nacido rico, es mejor que se prepare para vivir sin demasiados bienes terrenales. Es cierto que Balzac obtenía una inspiración especial de la compra de objetos y la acumulación de enormes deudas, pero la mayoría de las personas con hábitos caros son propensas a fracasar como escritores.

...Es preciso decidir qué es más importante para uno: vivir bien o escribir bien. No has de atormentarte con ambiciones contradictorias.

3. SOÑARÁS Y ESCRIBIRÁS Y SOÑARÁS Y VOLVERÁS A ESCRIBIR

No dejes a nadie decirte que estás perdiendo el tiempo cuando tienes la mirada perdida en el vacío. No existe otra forma de concebir un mundo imaginario.

Nunca me siento ante una página en blanco para inventar algo. Sueño despierto con mis personajes, sus vidas y sus luchas, y cuando una escena se ha desarrollado en mi imaginación y creo saber qué han sentido, dicho y hecho mis personajes, tomo pluma y papel e intento relatar lo que he presenciado.

Una vez escrito mi relato, a mano y a máquina, lo leo y encuentro que la mayor parte de lo escrito es (a) confuso o (b) inexacto o (c) tedioso o (d) sencillamente no puede ser verídico. Así, utilizo el borrador mecanografiado como una especie de informe crítico de lo que he imaginado y vuelvo a soñar mejor toda la escena. Fue este modo de trabajar lo que me hizo comprender, cuando aprendía inglés, que mi principal problema no era la lengua, sino, como siempre, el ordenar las cosas en mi cabeza.

4. NO SERÁS VANIDOSO

La mayor parte de los libros malos lo son porque sus autores están ocupados en tratar de justificarse a sí mismos. Si un autor vanidoso es alcohólico, el personaje de su libro descrito con mayor simpatía será un alcohólico. Este tipo de asunto es muy aburrido para los extraños. Si crees ser sabio, racional, bueno, una bendición para el sexo opuesto, una víctima de las circunstancias, es porque no te conoces a ti mismo lo suficiente para escribir.

Dejé de tomarme en serio a la edad de veintisiete años y desde entonces me he considerado sencillamente materia prima. Me utilizo del mismo modo que se utiliza a sí mismo un actor: todos mis personajes -hombres y mujeres, buenos y malos- están hechos de mí mismo más la observación.

5. NO SERÁS MODESTO

La modestia es una excusa para la chapucería, la pereza, la complacencia; las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande.

6. PENSARÁS SIN CESAR EN LOS QUE SON VERDADERAMENTE GRANDES

"Las obras del genio están regadas con sus lágrimas", escribió Balzac en Ilusiones perdidas. Rechazo, mofa, pobreza, fracaso, una lucha constante contra las propias limitaciones..., tales son los principales sucesos en las vidas de la mayoría de grandes artistas, y si aspiras a compartir su destino, debes fortalecerte aprendiendo de ellos.

Ninguno de nosotros tiene oportunidad de conocer personalmente a muchos grandes hombres, pero podemos estar en su compañía leyendo sus memorias, diarios y cartas. Hay que evitar, sin embargo, las biografías, en especial las que han sido convertidas en películas o series de televisión. Casi todo lo que nos llega sobre los artistas a través de los medios de comunicación es pura palabrería, escrita por perezosos autores mercenarios que no tienen la menor idea del arte ni del trabajo duro.

En cuanto a literatura específica sobre la vida del escritor, yo recomendaría Una habitación propia, de Virginia Woolf, el prefacio de La dama morena de los sonetos de Shaw, Martin Eden de Jack London y, sobre todo, Ilusiones perdidas de Balzac.

7. NO DEJARÁS PASAR UN SOLO DÍA SIN RELEER ALGO GRANDE

...Lo cierto es que sólo absorbiendo las obras perfectas, los modos específicos inventados por los grandes maestros para desarrollar un tema, construir una frase, un párrafo, un capítulo, se puede aprender todo lo que hay que aprender sobre la técnica.

Nada de lo que ya se ha hecho puede decirte cómo hacer algo nuevo, pero si comprendes las técnicas de los maestros, tienes una mayor posibilidad de desarrollar las propias. ...No se debe cometer el error común de intentar leerlo todo para estar bien informado. Estar bien informado sirve para brillar en las fiestas, pero resulta absolutamente inútil para un escritor. Leer un libro para poder charlar sobre él no es lo mismo que comprenderlo. Es mucho más útil leer una y otra vez unas cuantas grandes novelas hasta comprender por qué son buenas y cómo las han construido los escritores. Hay que leer una novela unas cinco veces para comprender su estructura, qué la hace dramática y qué le presta ritmo e impulso. Sus variaciones en compás y escala de tiempo, por ejemplo: el autor describe un minuto en dos páginas y luego cubre dos años con una frase... ¿por qué? Cuando hayas comprendido esto, sabrás realmente algo.

Cada escritor elegirá sus propios favoritos entre aquellos de quienes cree que puede aprender más, ... Cuando te sientas tentado de escribir cosas superfluas, deberás leer los relatos de Heinrich von Kleist, quien dijo más con menos palabras que cualquier otro escritor en la historia de la literatura occidental. Lo leo constantemente, así como a Swift y a Sterne, a Shakespeare y a Mark Twain. Por lo menos una vez al año releo algunas obras de Pushkin, Gógol, Tolstoi, Dostoyevski, Stendhal y Balzac. ...Ésta es mi «técnica».

8. NO ADORARÁS LONDRES/NUEVA YORK/PARÍS

Conozco a menudo aspirantes a escritores de lugares apartados que creen que las personas que viven en las capitales de los medios de comunicación tienen, sobre el arte, alguna información interna especial que ellos no poseen. Leen las páginas de críticas literarias, ven programas sobre arte en televisión para averiguar qué es importante, qué es el arte en realidad, qué debería preocupar a los intelectuales. El provinciano suele ser una persona inteligente y dotada que acaba por adoptar la idea de algún periodista o académico de mucha labia sobre lo que constituye la excelencia literaria, y traiciona su talento imitando a retrasados mentales que sólo tienen talento para medrar.

Aunque vivas en el quinto infierno, no hay razón para sentirte aislado. Si posees una buena colección de ediciones en rústica de grandes escritores y no dejas de releerlos, tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades. Conozco a un destacado crítico de Nueva York que no ha leído nunca a Tolstoi y además está orgulloso de ello. No hay que perder tiempo, por lo tanto, preocupándote por lo que está de moda, el tema idóneo, el estilo idóneo o qué clase de cosas ganan los premios. Cualquier persona que haya tenido éxito en literatura, lo ha conseguido en sus propios términos.

9. ESCRIBIRÁS PARA COMPLACERTE A TI MISMO

Ningún escritor ha logrado jamás complacer a lectores que no estuvieran aproximadamente en su mismo nivel de inteligencia general, que no compartieran su actitud básica ante la vida, la muerte, el sexo, la política o el dinero.

Esto significa que no vale la pena esforzarte por interesarte en algo que te resulta aburrido. Cuando era joven perdí mucho tiempo intentando describir vestidos y muebles. No sentía el menor interés por los vestidos ni por los muebles, pero Balzac experimentaba hacia ellos un apasionado interés, que consiguió comunicarme mientras le leía, así que pensé que debía dominar el arte de escribir excitantes párrafos sobre armarios si quería ser algún día un buen novelista. Mis esfuerzos estaban condenados y agotaron todo mi entusiasmo por aquello que me había propuesto escribir en primer lugar.

Ahora sólo escribo sobre lo que me interesa. No busco temas: cualquier cosa en la que no pueda dejar de pensar es mi tema. Stendhal dijo que la literatura es el arte de la omisión, y omito todo lo que no me parece importante. Describo a las personas sólo en los términos de sus acciones, afirmaciones, ideas, sentimientos que me hayan escandalizado / intrigado / divertido / deleitado a mí mismo u a otros.

Si te complaces a ti mismo -a tu yo verdadero, no a un concepto imaginario de ti mismo como la más noble de las personas que sólo se preocupan por los niños hambrientos de África-, tienes la posibilidad de escribir un libro que agrade a millones. Esto es así porque, quienquiera que seas, hay en el mundo millones de personas más o menos parecidas a ti. Pero nadie quiere leer a un novelista que no piense realmente lo que escribe. El best seller más ramplón tiene una cosa en común con una gran novela: ambos son auténticos.

10. SERAS DIFICIL DE COMPLACER

La mayoría de los libros nuevos que leo se me antojan a medio terminar. El escritor se contentó con hacer su trabajo más o menos bien y luego pasó a algo nuevo. Para mí, escribir empieza a ser emocionante de verdad cuando vuelvo a un capítulo un par de meses después de haberlo escrito. En esta fase lo miro menos como autor que como lector, y por muchas veces que reescribiera originalmente el capítulo, todavía encuentro frases que son vagas, adjetivos que son inexactos o superfluos. De hecho, encuentro escenas enteras que, aunque ciertas, no añaden nada a mi comprensión de los personajes o de la historia y, por consiguiente, pueden eliminarse.

Es en este punto cuando examino el capítulo durante el tiempo suficiente para aprendérmelo de memoria -lo recito palabra por palabra a cualquiera dispuesto a escuchar- y si no puedo recordar algo, suelo descubrir que no era correcto. La memoria es un buen crítico.

Sacado del libro Verdad y mentiras en la literatura, Seix Barral, 1989

10 comentarios:

Luq+uVe: dijo...

Pues de pequeños siempre nos decían que para escribir bien lo que había que tener era buena letra pero suponemos que con las nuevas tecnologías eso ya no vale para nada, por eso escribimos como los médicos, ininteligible y sin sentido.

Gracias por visitar el blog, esperamos que no te hayan quedado secuelas.

JL Martínez Hens dijo...

Vaya guasa la de estos terroristas del humor, con lo serio que es el humor.

Pues sí, lo mejor para ser un buen escritor es buena letra. Despacito y buena letra como decía Machado, que el hacer las cosas bien es mejor que el hacerlas.

También está bien eso que poneis en la página derecha de vuestro blog sobre la lectura:

"Leer es una de nuestras actividades favoritas. Hombreeee, sobre todo si el libro, periódico u revista trata un tema que nos interese. También vemos muy necesario que las letras estén ordenadas, ya que si están desordenadas pues como que no somos capaces de asimilar la información que se nos quiere transmitir y nos frustra. Alguno dice que es el idioma."

En cuanto a los móviles, seguro que hay gente interesada por lo que se os ha olvidado poner el precio de salida. Yo antes, incumplía totalmente los dos primeros mandamientos, porque me cogía unas peas de miedo y tenía aficiones caras como acudir a las subastas de arte. Ahora me estoy quitando, como decían los componentes de un grupo de rock malagueño, pero todavía me quedan secuelas con eso de las subastas, por lo que viendo vuestra página, creo que por el segundo de los objetos debe de haber más de una puja. Yo igual pujo con la intención de cederle el remate a un tercero o más bien tercera. Una tercería de mejor derecho para algún cargo público, ustedes ya me entienden...

Daniela dijo...

José Luis...muy interesante tu post se necesitan tantas cosas para escribir bien. Sobre todo buena disponibilidad para hacerlo, estar en paz con nosotros mismos, y no depender para nada de lo material que producirá el libro, de ser así, ni con letrita clara.

Considero que el verdadero éxito, consiste en producir algo que realmente complazca nuestra forma de pensar, sin tomar en cuenta si va a gustar o no. Lo autentico, nace de la espontaneidad.

Me gusta mucho la expresión de Stendhal..." la literatura es el arte de la omisión", eso de omitir es una buena definición. Cualquier tema es bueno, si sabes dominarlo.

Me alegro mucho de que te guste el libro que te recomendé, si tienes oportunidad, lee el otro, tengo entendido que sólo ha escrito esos dos, y es enorme el éxito que ha logrado. Hosseini escribe sobre un tema bien conocido por él. Pero lo grande de sus novelas, es la humanidad, con la que impregna su obra.

Recibe mi cariño, parece que transitamos por caminos parecidos, eso me gusta!.

Un beso.

Joaquín dijo...

El consejo nº 8 no está nada mal.

El consejo bloguero que yo daría es que cada uno tiene que ser "como es", sin estar pendiente de la parroquia...

Un saludo.

celebrador dijo...

Siente felicidad (si te "paice")

Antonio dijo...

Creo que la cuestión la resuelve la conocida cancioncilla, cambiando lo que haya que cambiar:

"Para ser conductor de primera, acelera, acelera..., para ser conductor de primera, hace falta ser buen conductooooor..."

(Lo que hay que cambiar es "conductor", y en su lugar poner "escritor"; así salen las cuentas).

Un cordial y humorístico saludo.

Ignacio Bermejo dijo...

01.- ¿Qué ni tabaco ni drogas ni alcohol? ¿Entonces Williams Shespir?

02.- Que yo conozca, ningún escritor que se precie puede tenerlas. Las letras no dan para demasiadas cosas.

03.- Soñar y escribir es esencial, claro que si. Abstraerse, conseguir visitar otros lugares, otros mundos, otro tiempo, con la mente.

04.- Ser escritor se aprende, como cualquier oficio, por tanto, ¿a qué vanidad? Sólo son vanidosos aquellos que escriben para presumir y no por una necesidad intima sin la que te morirías.

05- Le decía a Dolores Serrano, compositora, que no sea modesta, porque el guapo sabe que lo es cuando se mira al espejo, y si dice que es feo a sabiendas de que es todo lo contrario, todos lo tomarán por un falso modesto. ¿Existe algo más zorrón?

06.- Yo no sé los demás, pero yo pienso en lo que yo pienso, no en lo que piensan los demás, que entre otras cosas tampoco me interesa demasiado.

07.- Leer es importante, de hecho leo muchísimo todos los días, pero las normas siempre limitan. ¿La creatividad ha de estar limitada por normas?

08.- En esta la he cagado bien: 2ª Novela mía en París, 3º en Nueva York. ¿Y ahora qué? Lloro?

09.- Complacerme me satisface, pero mucho mas si los que me leen me viven, me creen, y me critican constructivamente.

10.- En esta te doy toda la razón. Hay que ponerse el listón muy alto. No debe de ser de otra forma.

11.- Querido Jose Luis: Creo que para escribir bien, lo más importante es QUERER ESCRIBIR BIEN.

En cuanto a la visita que hiciste a mi tierra, te cuento, debimos de cruzarnos en la autopista, porque yo me fui para allá, a Sevilla; pues me entregaron el nuevo coche y quise hacerle unos kilómetros. Sanlucar es un lugar precioso donde es cierto que los langostinos se merecen la mejor de las odas. Asomo tu reto y trato de escribirle algo a esos bichitos que me gustan a rabias. (Joder, no debí confesarte esto. Ahora pensarás que no soy un buen escritor por mis gustos gastronómicos)

Un abrazo amigo. Disfruta del fin de semana. Espero que puedas ir a la playa.

JL Martínez Hens dijo...

Ignacio me confundes con sevillano por mis inquietudes verdiblancas, pero vivo en el litoral malagueño.

Está claro que los escritores no deben de tener aficiones caras pero el langostino tiene derecho a ser la excepción que confirme la regla y más cuando con un poquito de técnica castrense (en mi mili de Melilla aprendí a comprar en el mercado a las 13:59 horas) se puede conseguir un kilo hasta por 18 Euros.

Te recomiendo otra excepción, o un personaje añadido para esa oda, la quisquilla de Motril con huevas...

Incombustible dijo...

Me he leído este post y el siguiente...ambos muy interesantes. Luego, he recordado que en uno de los feeds de mi blog, apareció una selección de decálogos, o mejor dicho, un decálogo compuesto por opiniones de diferentes escritores. Te dejo el enlace por si te interesa:
http://www.actualidadliteratura.com/2008/07/09/seleccion-de-decalogos/
Por ahí tienen el Decálogo del buen cuentista de A. Quiroga.

Respecto a la creatividad, es cierto que, cuando se le constriñe con demasiadas normas, se recorta el ámbito de acción.
Yo trabajé mucho tiempo en un programa para niños sobresalientes (que no superdotados). Yo no sé si, lo siguiente, aplique para la escritura, pero las características con las que manejábamos entonces eran: una habilidad arriba del promedio, compromiso con la tarea y la creatividad entendida como pensamiento divergente (producción, elaboración, asociación y flexibilidad de ideas).

Reyes dijo...

No he podido evitar caer en tu blog después de dar unos cuantos tumbos desde unos comentarios que hizo otro blogger en el mío, y al leer estos mandamientos de escritor tampoco puedo evitar escribir yo mi humilde parecer;
ser escritor es no ser nada , y por lo tanto, cualquier decálogo ya es una contradicción.
Un escritor /a es alguien que sufre , que está vivo , en palabras de susan Sontag, "alguien que presta atención al mundo".
Nada más .
Yo creo que lo demás son juegos de palabras.
En esto, como en todo , la autenticidad es la base de la creación.
Siempre hay gente lista que elabora listas para que otros las sigan ,
como anécdota está bien , pero escribir es algo que se aprende cada día, no hay reglas , es como la vida misma , hay todo tipo de gente y todo tipo de escritores.
Así que no hagas caso, a vivir y si gustas de comprarte cuadros caros, te los compras.
Eso no te hará peor escritor.
Abrazos y enhorabuena por el blog.

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