El testamento de Antonio Balboa


EL TESTAMENTO

La estupidez humana se muestra en la forma de realizar muchos actos transcendentes, uno de ellos es el otorgamiento de testamento.


En primer lugar, se hacen muchos testamentos innecesarios porque se otorgan a favor de los herederos legítimos y en los mismos términos que se produciría la sucesión intestada.

Otra estupidez es dejar disposiciones para el entierro y el funeral, cuando el testamento no puede abrirse hasta pasados ocho días de la muerte del causante; es decir, cuando sus últimos deseos al respecto ("quiero que me entierren con el hábito de Santiago...") ya no pueden cumplirse.

Algunas personas en su testamento, quieren "reinar después de morir" y establecen disposiciones complicadísimas que imponen limitaciones o condicionantes a la propiedad de los bienes hereditarios hasta futuras generaciones. Estos testamentos son dificilísimos de cumplir y los herederos con sus abogados, intentan por todo los medios, darles la vuelta.

Otras veces, las personas tratan de descargar en el testamento, su mala conciencia creyendo que la fe pública notarial lavará sus culpas. "Quiero reconocer a mi hijo natural...", "que me digan una misa todos los días del año...", "que mi dinero se reparta entre los pobres".

En las herencias con harta frecuencia, se pone de manifiesto los fallos de la condición humana. Ni los lazos de sangre ni los afectos son suficientes para evitar las contiendas en las particiones y también existen muchos resentimientos escondidos que explotan en esos momentos. Lo peor es que los conflictos surgen por cuestiones de escaso valor. Se reparten en armonía los bienes inmuebles y las cuentas bancarias, pero cuando llega a los cubiertos de plata o el cuadro del comedor, es cuando se arma la trifulca.

La función más importante del Abogado que interviene en una partición es la de procurar mantener la paz en las familias.

Muchas personas tratan de evitar conflictos en su herencia otorgando testamento con una distribución exhaustiva de sus bienes. En estos casos, se puede decir que es peor el remedio que la enfermedad. Precisamente los testamentos muy minuciosos son los que generan mayores conflictos. La mejor manera de prevenir las contiendas entre los herederos es designar un Contador- Partidor con todas las facultades que le confiere la Ley. El problema está en que para este cargo hay que elegir personas muy competentes, de gran autoridad y probada moralidad.

Como el Contador-Partidor tiene amplísimas facultades para administrar y disponer de los bienes de la herencia, los herederos no tienen más remedio que permanecer sumisos. A veces, los herederos por ignorancia compartida con algún Abogado, meten la pata y se niegan a firmar la partición que les presenta el Contador-Partidor, sin saber que su firma es un simple acto de cortesía, porque para que la partición sea valida y eficaz es suficiente la firma del Contador-Partidor.

Así como en los testamentos, por lo general, sobran cosas, se echan de menos otras que serían lógica. Por ejemplo toda persona tiene créditos y deudas por favores, incluso no económicos. Sería legítimo y hasta conveniente indicarle a los hijos en el testamento, aquellos favores importantes que hay que pagar o compensar.

Estoy seguro que hay personas que hacen testamento con regodeo imaginando la cara de los herederos al enterarse de sus disposiciones y los muy supersticiosos no hacen testamento porque están convencidos que adelantan su muerte.

Por último, hay que destacar que el testamento, como el matrimonio, es uno de los actos transcendentes de la vida en que menos se utiliza el consejo ajeno. El testador suele tener muy pensados los términos de su última voluntad. Los posibles herederos no se atreven a dar su opinión, por miedo a contrariar al testador y que eso les repercuta. El Notario tampoco hace advertencias para no perder cliente. El resultado es: que abandonadas las personas a un exclusivo criterio, suelen cometer muchas tonterías al ordenar su testamento.


Antonio Balboa.
"Espejo de feria"

2 comentarios:

amigoplantas dijo...

Muy inteligente la actitud notarial, primun: "no molestar al cliente", dehinde ¿philosophare?...

Alfaraz dijo...

Me ha encantado este texto, que dice mucho de la sicología humana.

Me ha recordado lo que me han dicho varias veces compañeros de estudios de el abogado (y supongo que el notario) tiene que hacer muchas veces casi de confesores.

.

Derechos reservados

Safe Creative #0806170073499

Bitácoras

Bitacoras.com