Profesión y dolores de cabeza

Como he comentado alguna vez soy abogado y aunque no tengo una especialidad específica, tengo orientado el trabajo más bien para residentes europeos que tienen propiedades de segunda residencia por la Costa, por lo que generalmente el idioma que uso a diario es el inglés.

Como podreis imaginar esta profesión y más en esta zona da algún que otro dolor de cabeza ya que por muchos filtros que se hagan siempre, sin darte cuenta se te puede colar algún que otro gol y a un despacho vienen toda clase de angelitos.

Tengo comprobado que los clientes que pueden darte problemas son los que vienen hablando pestes de otro abogado o clientes que entran en el despacho al haber visto la placa. Un compañero amigo mío que se dedica al penal es de la opinión de que es inútil y ahorra muchos problemas el tener una placa al público ya que a su despacho si va alguien es por referencias de otros clientes o conocidos, y con el tiempo uno se va dando cuenta que tiene razón.

La publicidad puede que te de más asuntos pero estás expuesto a los dolores de cabeza. No puedo dar detalles por secreto profesional pero hoy después de darme una vuelta por los Juzgados tengo uno de esos momentos que no me hacen ninguna gracia, por cuanto los jueces (en muchas ocasiones nos creemos que son los jueces cuando puede ser cualquier funcionario que les da el papel para que lo firme que suele ser en la mayoría de las veces el caso) no se dan cuenta que salvo piratas de nuestro oficio (que son pocos pero que suenan mucho) nosotros no tenemos nada que ver con este tipo de personas. Lo más que podríamos hacer es intuir el cliente "necio" como me decía un cachondísimo camarero en República Dominicana, vamos el cliente del que no te fias, pero al final nosotros no tenemos la culpa de defender asuntos judiciales. Nadie se plantearía a un carnicero investigando si el que le compra la carne puede ser un tipo de cuidado.

Parece que con lo que ha pasado en Marbella se ha abierto la veda contra el abogado y hay casos de investigaciones policiales de despachos por temas de impuestos que en vez de inspeccionar conforme a la ley fiscal y con las garantías de inspectores de Hacienda, los policías se dedican a intervenir teléfonos o emails a los abogados, y de ahí se montan alguna que otra película de abogados introducidos en mafias, utilizando luego los datos conseguidos por esas escuchas para que la Hacienda les meta mano. Vamos que el siguiente paso es poner micrófonos en los confesionarios. Si no al tiempo.

Uno se metió hace años en ésto por un sentimiento de justicia que con los años y con el funcionamiento de los funcionarios de la justicia te vas dando cuenta en que clase de trabajo te has metido. Como decía Woody Allen "el que ayuda a un criminal a cometer un delito se le llama cómplice; si le ayuda después de cometerlo se le llama abogado". Buscando en la blogoesfera he encontrado una magnífica entrada sobre frases de este autor "severlasalreves-palindromos.blogspot.com/2008/10/frases-de-woody-allen.html" (perdonar pero no me sale lo de enlazar directamente, por lo que pido ayuda para que alguien me enseñe en comentarios).

Pese a todo, el sistema judicial se basa en una serie de principios y de derechos donde no se puede prescindir de nuestra institución por el interes general de todos. Puedo asegurar que en 10 años he defendido a muchas personas que tenían la razón con resultados de todo tipo pero frecuentemente inesperados, consiguiendo sentencias para algunos que no las merecían y fracasos en otros que por justicia material tendrían que haber ganado el asunto. Gajes del oficio.

Otra contundente frase del genio citado dice que hay dos tipos de abogados, los que conocen la ley y los que conocen al juez. Esto tampoco es lo corriente pero también puede pasar por la simple lógica de que es ley de vida. Lo que está claro es que lo mínimo que debemos hacer es conocer la psicología de la persona que decidirá el asunto. Total que al final hay que saberse la ley, hacer de psicólogo con el cliente y el juez, que tenga uno suerte (no es lo mismo que el juicio sea el primero de la mañana que el último de un viernes) y además de lo anterior trabajar y ser un lince para cobrar, todo ello dentro de un marco de dura competencia siendo España el país donde más abogados hay por ciudadano probablemente del mundo.

Por tanto si teneis un hijo o un familiar que no sabe si estudiar ciencias o letras, si elige lo segundo que no se meta en Derecho porque piense que le irán las cosas muy bien. Esto no es como sale en las películas.

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