Puertas abiertas con perdón...


Ayer fue el cumpleaños de otro escorpión, Picasso. Me gusta más decir cumpleaños que conmemoración ya que de alguna forma los artistas no mueren. Es tan fácil comunicarse con ellos, sólo tienes que hablar con sus cuadros y ellos te contestarán. Lo mismo pasa con los escritores, en sus libros está todo. Cuando están según expresión de los señoritos en el "cortijo de los callaos", cuando uno habla con ellos no tiene ningún problema ya que aunque contestan lo hacen de una forma que siempre coinciden con tu pensamiento. Es por eso que se les puede hacer daño y no te lo recriminan. No hace falta ni el anonimato.

Un artista es una persona que tiene siempre las puertas de su casa abiertas. Su intimidad está en sus obras al alcance de todos, y por tanto es mucho más vulnerable que cualquier otro tipo de persona, a la que saludas por la calle y no sabes lo que realmente pensará tras ese saludo. Ni lo sabes ni te importa. Hay tanto tonto feliz.

Los blogueros jugamos a ser artistas y como mucho acabamos en el tonto con estudios. Puede que hasta los estudios estén caducados por falta de uso. Hacemos constantemente el ridículo muchas veces con nuestras faltas de estilo, con nuestra pobre ortografía, falta de recursos linguísticos, el tener que dar vueltas al lenguaje para evitar una palabra que puedes escribir incorrectamente, la falta de signos ortográficos, nuestra pereza para obviar la búsqueda de la palabra adecuada como vía de expresión artística y nuestra falta de oido ante el blanco y negro. Pecamos de soberbios al no releernos ni revisarnos antes de publicar y estamos en el medio de la pista, bailando sin ritmo a la vez que desafinando. Soñamos con que somos el Travolta de los Bee-Gees y nuestra verdad se compone de dos cosas botones, copiar y pegar.

Hablamos con el muerto, nos contestamos a nosotros mismos desde la entrada y en comentarios, e incluso cuando alguien de forma explícita comete la osadía de contradecir, pensamos que es un imbécil que quiere ridiculizar o insultar sin más, cuando a lo mejor simplemente es alguien de paso que quiere corregirnos de un error (nunca mejor dicho) de libro.

Somos por tanto pobres amateur de la palabra pero siempre nos comparamos con los grandes. Nos permitimos el lujo hasta de criticar e insultarlos. Vargas Llosa en La guerra del fin del mundo se hace pesado, Peréz Reverte se repite, Vicente Verdú en su libro No ficción peca de ingenuo dejando al aire sus aspectos más íntimos a esta jaulía de lobos hambrientos que son los lectores, etc.

Podemos ser a la vez el cordero y el pastor o bien el buitre y el pastor, según nuestro estado de ánimo, las dificultades en el trabajo, la crisis o simplemente por el entretenimiento que puede causar hacer un poco de daño desde un supuesto "anonimato".

He usado el nosotros porque no creo que un blog sea el sitio adecuado para entonar un "mea culpa". La "High Tech" no puede sustituir el "High Touch". El mejor sitio para pedir perdón es ante tu conciencia y ante el ofendido. A veces, la forma de arrepentirse puede empeorar aún más el error, por eso los cobardes nos refugiamos ante Dios, y no nos damos cuenta que el de arriba, al igual que los artistas también puede que nos hable (¿o calla como los muertos?), sólo que lo interpretamos a nuestro estilo. Hablamos y nos contestamos. Nuestra conciencia juega a su vez en un pretendido sumario de acusador, acusado y juez de instrucción, de lo penal, de segunda instancia y hasta del Supremo, tirando siempre para la verdadera justicia que no es otra que nuestra propia absolución cocinada a lo Juan Palomo.

El causar daño a una persona a la que veneras sólo puede causarte dolor y es un dolor irreparable. El dogal ya está puesto y salvo clemencia, sólo falta un pequeño empujón. Dicen que la blasfemia es un pecado mortal y para un ateo o un dudón, una blasfemia puede ser atizar a la persona querida y "cercana". Cualquier tipo de conducta como puede ser una traición, la perfidia, la ignominia y/o la tortura, será nuestra soga al cuello.

Por eso, una lágrima de dolor es una sensación física placentera que alivia fisicamente y de modo fugaz el espíritu del pecador. Pero no se llora hasta que no sientes que tu perdón ha sido al menos comunicado y con Dios o con el mundo virtual, no tenemos certeza de cuando nos llegará el acuse de recibo. Ponemos una venda para un alivio de ficción, cuando en la no ficción el daño o no se perdona, o no se olvida. Ahí queda el error, que será un pasado eterno más para ese saco que vamos arrastrando como si fuera una cruz.

En el Al-andalus, teniamos entre otras, dos costumbres. Se venera a los ancianos, y se aparenta cercanía. Parecemos personas abiertas. Todavía se pueden encontrar en lugares de Marruecos y de la Andalucía "pobre" pero profunda, las puertas de las casas abiertas, aunque sea un gancho. De puertas para adentro está el patio, y muchas otras formas arquitectónicas para guardar nuestro más preciado tesoro, nuestra intimidad. En la Alhambra hay cientos de ejemplos de estas armas de defensa, que la cultura americana nos ha ido robando.

La tradición se pierde fuera de su entorno y sólo nos queda lo malo de ella. Con el destape, se perdió el respeto hacia todo, incluido a los ancianos con sus manías. Luego podemos ser abiertos, pero en esa cercanía podemos ser letales con aquellos que por cualquier razón han osado entrar en nuestro interior. Si además de andaluz eres un escorpión el podemos se convierte por naturaleza en realidad y a veces y de forma inconsciente, lanzamos nuestro veneno en un golpe seco incrustado en la víctima y sin posibilidad alguna de defensa. En nuestra debilidad podemos ser cobardes y traidores a la vez que certeros, demostrando al que se acerca o "mienta la bicha" que por aquí no se pasa. Obviamente, la lección se aprende al igual que el cliente.

Hoy pasaba con mi hija pequeña por un barrio humilde de pescadores donde persiste esa costumbre y entró dentro de una casa sin querer, y cuando le saludaron de una forma cariñosa, como buena andaluza y escorpiona ha salido espantada y con una cara de quien me mandaría meterme aquí en la cocina... He estado cerca de 5 minutos en una carcajada que al final ha sido hasta compartida con el bichillo como cuando uno se rie de un chiste que no entiende.

Obviando la anécdota y volviendo a la intimidad y el perdón, me pregunto si será posible construir nuestros propios escondrijos en el blog. ¿Podremos perdonar nuestra falta de sensibilidad y nuestros intentos de escandalizar?

I doubt it. La única solución que hoy le veo es la goma de borrar o el drástico eliminar, que a veces no están ni a nuestro alcance. En la medida que causemos daño desde el ordenador tendremos que aceptar oler nuestro propio vómito y el de los ofendidos como algo natural.

"No pienses. Si piensas, no hables. Si piensas y hablas, no escribas. Si piensas y hablas y escribes, no firmes. Si piensas y hablas y escribes y firmas, no te sorprendas."

1 comentario:

Tomás Ingelmo dijo...

Sr. Martínez Hens: El Virginiano tardará en contestarle y más en vover a cantar. Lleva dos semanas en Ronda, pero lamentablemente no es por turismo ni vacaciones. Está ingresado en el hospital, víctima de un ataque cardio-respiratoro. Ya está mejor,pero... ya volverá.

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