Iluminaciones en la sombra de Sawa

Estoy preparando mi aparición en la tele de este miercoles y estoy leyendo una obra de Alejandro Sawa en Internet y dejando aquí las notas que me llevaré al programa como si de un cuaderno se tratara.

Tengo que comentar una biografía que se ha hecho sobre este escritor que inspiró a Valle Inclán en su personaje de Max Estrella en Luces de Bohemia. Fue también amigo de Rubén Darío y Manuel Machado quien le dedicó este sobrecogedor epitafio siendo curiosamente hacia Machado las últimas palabras de su último libro Iluminaciones en la sombra.

EPITAFIO

Jamás hombre más nacido
para el placer, fue al dolor
más derecho.

Jamás ninguno ha caído
con facha de vencedor
tan deshecho.

Y es que él se daba a perder
como muchos a ganar.
Y su vida,

por la falta de querer
y sobra de regalar,
fue perdida.

Es el morir y olvidar
mejor que amar y vivir.
Y más mérito el dejar
que el conseguir.

Esta entrada será larga ya que es un copia y pega de ese libro Iluminaciones de en la sombra que es una especie de dietario. Sería lo que un blog moderno ya que son notas de sus últimos 6 años de vida.

Empieza así:

Quizá sea ya tarde para lo que me propongo: quiero dar la batalla a la vida. Como todos los desastres de mi existencia me parecen originados por una falta de orientación y por un colapso constante de la voluntad, quiero rectificar ambas desgracias para tener mi puesto al sol como los demás hombres... Quizá lo segundo sea más fácil de remediar que lo primero: hay indiscutiblemente una higiene, como hay también una terapéutica para la voluntad; se curan los desmayos del querer y se aumentan las dimensiones de la voluntad como se acrecen las proporciones del músculo, con el ejercicio, por medio de una trabazón de ejercicios razonados y armónicos. Pero para orientarse... Porque, en primer término, ¿dónde está mi Oriente?

Luego tiene pensamientos suyos y citas de autores conocidos que me han llamado la atención:

-La lepra atrae; la salud rechaza. Un leproso encontrará siempre otro que se le una. Lo propio del hombre sano es la soledad.

-Baudelaire: «Es la hora de embriagarse; embriagaos a cualquier hora, en cualquiera sazón, no importa en qué sitio ni en qué momento, para resistir el peso de la vida; embriagaos, embriagaos sin tregua, de vino, de amor o de virtud; pero cuidad de permanecer siempre ebrios.»

-Schopenhauer: «Toda superioridad de espíritu tiene la propiedad de aislar; se la huye, se la odia y se invoca como pretexto que el que la posee está lleno de defectos.»

-Nietzsche, «Lo mismo pasa al hombre que al árbol: cuanto más quiere subir a las alturas y a la luz, más vigorosamente tiende sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, hacia el mal...»

Nietzsche es el gran comisionista de paradojas metafísicas del género humano; su obra es como un muestrario de incoherencias mentales.

-No, el amor no admite definiciones ni leyes. Es uno e infinito, y alado; viaja de polo a polo, siempre igual y siempre diferente. Heine lo grabó así en el portentoso lied de la palmera africana enamorada del pino del norte. Más complicada, aunque menos artista, el alma de Renán dijo esta frase que restará perdurablemente de pie con el sosiego de una montaña: «El amor es una voz lejana de un mundo que quiere existir.»

Por eso danza eternamente al compás de tantos ritmos, sagrado algunas veces, profano las más, en todas las latitudes de la tierra. Y algunos lo ven bajo las apariencias de un juglar que baila con un puñal clavado en las entrañas.

-Siempre he creído a Lucifer más propio de la oda que al ángel bueno que guarda la entrada del Paraíso.

-No hay fuerza humana que iguale al poder expansivo de la pólvora, ni voluntad que no se disuelva —¡la miseria!— en el ácido de la uva fermentada.

-...sólo pudo ver de la sociedad el puño que amenaza y nunca jamás el gesto que acaricia.

- No conozco nada tan inane como la crítica tal como se ejerce entre nosotros. ¿Qué se propone, cuál es su finalidad y su alcance? ¿Aleccionar al autor? Más le valiera hacerlo entonces bilateralmente, de cerebro a cerebro, poniéndose en contacto con el autor. ¿Ilustrar al público? Mal sistema es ese, que consiste en enseñar al que no sabe, comenzando por el final y no por el principio.

Eso aparte de que en la inmensa mayoría de los casos se le puede preguntar al crítico como al caballerete del cuento: «Y a usted, ¿quién lo presenta?»

Paz, Paz. El campo, un monasterio, la celda de una cárcel en que me dejaran libros, vivir solo en la porfiada y vaga contemplación de mis misterios personales, como un fakir que se mira al ombligo; solo, esto es, libre... ¡Paradisíaco espejismo!

Y a fin de cuentas, ¿no es el resumen de toda la filosofía social que la humanidad marche dirigida por los más inteligentes y no por los más numerosos?

Aristarquía, gobierno de los cisnes; demonarquía, gobierno de las ranas.

-El hombre no se confunde siempre con su obra. Frecuentemente es superior o inferior a ella; en ocasiones, también hay tal disparidad entre el creador y sus hechos, como entre la abeja y la miel, como entre la semilla y el fruto.

-Irme, irme! Yo no sueño sino con eso. Irme a una tierra cualquiera donde la villanía no sea el estado social de la gente, donde a lo menos las afirmaciones y las negaciones tengan el sentido filológico que todos los léxicos les prestan, donde el honor se asiente en las almenas y no en los labios. ¡Irme, huir de aquí, por dignidad, por estética, por instinto de conservación! Es que yo me noto aún sano eternamente en esta sociedad de leprosos.

¡Qué hermosos días, qué espléndida primavera anticipada, y qué frío hace aquí, en mis entrañas!.

-Gautier, quien pudo decir sin énfasis que sólo lo común era extraordinario para él.

-Dormir es morir temporalmente; todo despertar es una resurrección.

- No quiero practicar la moral del mundo. Mi compasión abarca entre sus brazos al matador y a la víctima, al pobre resto humano traspasado airadamente de boquetes sangrientos por donde la vida se fue y al trágico desdichado que, viéndose en un in pace, hizo uso del hierro para salir, para matar. Porque no se mata así como así. ¿Sabéis cuántos como temblores de tierra, temblores de alma, se habían producido en el mísero que alza su mano armada para romper de una vez y cruentamente todo cuanto amaba, lo que más amó sobre la tierra? Y, además, que el homicida queda de pie, buen amasijo de carne para los saladeros penitenciarios...

A medida que avanzo por la ruta mortal siento cómo se funden todos mis rencores en una gran misericordia. Y, a pesar de las bellas puestas de sol, de las euritmias femeninas y de los dulces días primaverales, vivir es tan amargo, que a las veces se me antoja como una extraña condena. Largas caravanas de forzados son las generaciones, y de entre ellas los díscolos y los anormales no son los menos dignos de compasión.

«No matarás», es uno de los tres o cuatro preceptos perdurables de todas las religiones. Véase en ello la prueba de que el legislador religioso ha previsto la inmortalidad de la ira, del odio, de la violencia, la inmortalidad del mal sobre la tierra.

Por eso, en mi sentir, la compasión por la víctima no expresa sino el cumplimiento de la mitad del deber; la otra mitad consiste en compadecer también al delincuente, que cuando no es un loco furioso es un desdichado que negó a su madre y quedó perdido para siempre, en el momento, después del de nacer, más culminantemente fatal de su triste destino humano...

-Oh alcohol! ¡Oh hastzchiz! ¡Oh santa morfina! ¿Por qué los desgraciados de todas las épocas han quemado ante vuestra ara sus mejores mirras, si no fuera porque sois clementes, porque sois piadosos, porque poseéis secretos de fakir para curar las más rebeldes heridas?

Porque Dios permitió al haceros que os confundáis en vuestra actividad de magos con su soberana grandeza...

-Y llueve sin interrupción desde hace más de veinte días. ¡Oh la triste letanía verleniana!

Il leure dans mon coeur
comme ü pleut sur la ville


-De tiempo secular, por atavismo y por miseria, sobre ese mismo campo andaluz, oliente a azahares y verbena, se levanta, ¡con qué menguado verticalismo!, la choza del labriego, oliente también, pero con el hedor que transciende de un malestar histórico que clama a Dios sin ser escuchado, y que si no lleva derecho a todas las reivindicaciones de la ira justa es porque, felizmente para muchos, aunque no para el santo Derecho, todavía alientan en esos campos más cráneos que cerebros.

La columna vertebral de esa pobre gente tiende a arquearse. Para que el señorío rumboso y fanfarrón de la calle de las Sierpes, en Sevilla, y de los tentaderos de toros pueda hacer flotar al viento, como una bandera, sus insolencias, es preciso, se hace preciso que muchas cabezas temblonas se afanen sistemáticamente inclinadas hacia la tierra; que muchos brazos, precozmente seniles, esgriman, durante toda su vida, herramientas que, aun siendo de creación, son, para los que las manejan, de muerte. Es preciso que la proyección luminosa del Evangelio se haya desvanecido de la tierra y que los días del Apocalipsis se hallen ya prestos e inminentes, portadores del caos, tremendos...

Yo quería decir que no conozco en España pueblo tan triste como el de Andalucía.

-Desconfiad del cura cuando os hable del sol, de las cosas francas de la vida; creedlo, sin embargo, cuando os insinúe cosas de la sombra. Si es un verdadero cura, viene de allí, y en las zonas de claridad tendría que reconocerse forastero.

-Vino el duende que era embajador de la Dicha. Yo estaba ocupado en cosas inútiles, pero que me placían momentáneamente...

—Ven luego —le dije.

Y mi vida, desde entonces, ha transcurrido aguardando desesperadamente al emisario, que no se ha vuelto a presentar jamás.

-¿No proclamo yo la amistad para los perros? ¿Por qué no la he de expresar también para los hombres? ¿Que los hombres son éticamente inferiores? ¡Acaso el alacrán es responsable de su veneno!

-Prefiero el hambre al insomnio, porque prefiero la muerte a la locura. Yo sé que la demencia aguarda al otro extremo de las noches sin sueño y sin ensueño, al final de la negra carretera en que se pisa un polvo de cuenca hullera, en que el aire se solidifica, en que el silencio se oye y en que la pesadilla ocupa la plaza del pensamiento.

-De Mestres: «Jamás he mirado en el alma de un tunante; pero con frecuencia lo he hecho en la de un hombre honrado, y me ha producido horror».

-Pertenezco a la escuela crítica de los que afirman que la Leyenda vale más y es más verdadera que la Historia.

Ruskin: «Cuanto más se eleva un hombre, más ininteligible se hace para él la palabra vulgar.»
-
-Las muchachas del barrio nos traían la gracia temporal y los poetas, los músicos y los pintores, la gracia eterna.Allí la embriaguez no se deformó nunca hasta la borrachera, ni se adulteró el amor con escrituras y contratos, ni la admiración aceptó mixturas con los ácidos de la envidia.

-Yo soy por dentro un hombre radicalmente distinto a como quisiera ser, y, por fuera, en mi vida de relación, en mis manifestaciones externas, la caricatura, no siempre gallarda, de mí mismo.

Soy un hombre enamorado del vivir, y que ordinariamente está triste. Suenan campanas en mi interior llamando a la práctica de todos los cultos, y me muestro generalmente escéptico. Con frecuencia mis oraciones íntimas que, al salir de mi boca, revientan con estruendo.

creo, con Cándido, que todas las utopías generosas de hoy podrán ser las verdades incontrovertibles de mañana.

-Un día tedioso de su lóbrega vejez, Lamartine, asaeteado por burlas viejas que salían de labios impúberes, gritó: «¡Viva la juventud!, pero a condición de que no dure toda la vida».

-Odio la Moral; no conozco nada tan vano. Ni tan peligroso para los altos fines de la Humanidad.

Es, siempre, la amazona sin pechos de la vida; en lo espiritual y en lo material, su escudo de nobleza habría que buscarlo en los cementerios. La Moral en la Vida, en el Arte, en la Historia, equivale al tremendo vocablo latino nihil.

-Matemos con la risa y el sarcasmo», profirió Nietzsche; y tan hondamente llegó a incrustar en la práctica su teoría, que frecuentemente no acertamos a colegir si el extraño alucinado ríe o llora. «Yo no puedo creer sino en un Dios que sepa bailar», dijo

-Esta tortura de vivir en el café y en la calle —¿por qué no habría podido condenárseme a otros lugares de destierro?— teniendo cuidado, viviendo obseso por la idea de que la sonrisa que forma parte de mi máscara social no llegue a parecerse demasiado a un rictus doloroso o a una mueca de desprecio!

-Un mago antiguo del país de Delfos dijo, como un mandamiento inapelable del oráculo, este decir tremendo, que la vasta humanidad ignora: «El sabio no busca el placer, sino la ausencia del dolor.»

-Yo he tenido, en días triunfales que conocen hasta los más desgraciados, una mujer hermosa entre mis brazos; he sentido alguna vez cantarme en los oídos y penetrarme en el pecho la cálida letanía de amor con que las mujeres afirman, en sus crisis de inspiración, la formidable potencialidad de su sexo; la misma gloria me ha rozado levemente, brevemente, o he creído que me rozaba, con sus blancas alas de querube —¡tantas veces!— .Y, sin embargo, eurritmias de mujer, jaculatorias amorosas, dulce rozar de alas de la gloria, bellas visiones plásticas de la alegría del vivir, todo ha, siempre, desaparecido para mí ante las páginas de un buen libro.

Es que en el libro, si bien se advierte, está todo eso y más que eso. Y el hombre que, lector, no se siente relleno de alma y envuelto en alma como en una magnífica atmósfera invisible que le hace sentirse todo y fundirse con todo, ser bestia y ser dios, ser ave y ser arbusto, ser el enorme amante y el vago andrógino, ese hombre no merece leer un libro.

3 comentarios:

Passion dijo...

HOLA! Gracias por tu visita y mucha suerte en la tele!!
P.D:"el amor no admite definiciones ni leyes"...es un poco raro lo que voy a comentarte pero, sin querer "queriendo", siento un gran amor por un caballero que apenas me vió, sus leyes me marcó.
saludos!

Anónimo dijo...

¿En qué canal vas a salir? Deduzco que se trata de un programa de literatura. ¿Es canal nacional o local?

Cuelga tu intervención por si acaso no podemos verte.

Saludos.

David Melero (el de Miriam)

JL Martínez Hens dijo...

Que hay David. Acabo de llegar de Sevilla. Es un programa de literatura en el Canal Sur II (autonómico). Se ha grabado hoy y lo emiten el 28 de diciembre. Lo pondrán también en Internet la siguiente semana en el apartado de televisión a la carta.

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