De insomnios y dioses


Son casi las siete de la mañana y llevo más de una hora en el ordenador. Anoche cené demasiado y las malas digestiones se pagan. Además, en pocos días he trabajado muy intensamente porque era necesario. Como vereis hablo para mí, mi ego que es para lo que sirve este blog, para ir descubriéndole todos los rincones de mi alma.




Cuando empiezo a trabajar a un ritmo fuerte me pongo a tope. Es cuando como sin horarios, sin medida, actuo y vivo sin orden. Pierdo el rumbo y sale de mí ese Dionisio que llevo dentro al que desde hace tres años tengo metido en el armario.

En esta fase la autoestima se descontrola y es donde soy más sublime y más ridiculo a la misma vez, donde hago amigos y enemigos, donde más amo todo lo que me rodea, donde más me afecta el arte que llega a desconcertarme y hacerme daño y donde poco a poco me voy intoxicando de placer hasta llegar a la hecatombe. Luego viene la fase del arrepentimiento y como cristiano que soy entra en mis venas el misticismo y dejo de reirle las gracias a mi personajillo o al niño interior infantil que no sólo es tierno y dulce sino despiadado y cruel.

Gracias a Dios (es decir mi mujer) Dionisio aparece cada día menos. Lo tengo castigado y sólo me ataca en sueños y horas de desvela como ésta, pero no me preocupa demasiado. Bueno es un decir, porque si fuera tan fácil no estaría a estas horas intempestivas delante de una pantalla.

Ahora mi vida pretende ser apolinea y he encontrado la paz en ella, la paz que da la recompensa del sacrificio en pequeñas cosas cotidianas, en la sonrisa de María, en el tono físico derivado de entrenar de forma ordenada, de una comida equilibrada y saludable, en la capacidad de vivir relajado en el trabajo, en el no necesitar cosas superfluas y sobre todo en poder mirar al mar sin ira, pena o arrepentimiento. Todo está bajo mi control.

En la historia de todas las civilizaciones pese a que Apolo es el guapo, la forma, el perfeccionismo, Dionisio aparece como el poeta, el músico, el que vive, el dueño del carpe diem. Pues no, José Luis, Apolo es el nuevo delantero centro del Betis y por eso te vas a la cama en vez de dar los Buenos dias y empezar un sábado a lo loco con Sabina (como te vamos a echar de menos) y los pajaritos.

Son sólo cuatro minutos para decidir pero depues de oirle vendrá la dorosa elección....



¿Buenos días (a quien madruga Dios le ayuda) o buenas noches (que hay que descansar)?.

La respuesta es parte de mi intimidad.

4 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Buenos días corasó... Creo que hablar de uno libera y ayuda a otros a encontrar en tus palabras reflexiones.
Un besote

pati dijo...

Y al fin y al cabo, eso es lo que hace que nuestra vida no sea aburrida, monótona y anodina... unas veces nos lleva ella y otras, somos nosotros los que la tenemos bajo control ;)

Me gustan estas reflexiones tuyas. Deberías (y esto es puro egoísmo) tener más malas digestiones de éstas :P

Un saludo!

Jaime Garcigonzález dijo...

Sr.Hens, tenga usted cuidado con Apolo, que vengo de dar una vuelta por el Olimpo y me ha dicho Aphrodita que tiene un venacillo el chaval, que ella lo sabe de buena tinta.En cambio, del Dionisos me han dicho que es un cachondo mental...

JL Martínez Hens dijo...

Estoy de acuerdo con voce Don Jaime. Eso de decir siempre que sí a tu mujer tiene que amariconar bastante...

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