Genio y locura hasta la sepultura

Reflexionando sobre el comentario de Ratón Tintero en la entrada anterior, pensaba que tiene razón en que hoy en día, en la sociedad que estamos es fácil de vez en cuando que tengamos algún tornillo extraviado. Pero ¿os habeis fijado que casi todos los genios están bastante chiflados o al menos lo aparentan?

Escuchaba el otro día a Juan José Millas que la literatura atrapa tanto que los escritores se vuelven en personas que no viven la vida sino que la imaginan. A pesar de estar todo el día de un sitio para otro, decía que la escritura es para ellos tan terapeútica que cuando no escriben se amargan con remordimientos de conciencia de estar perdiendo el tiempo.

Me meto en Internet y encuentro este prólogo de un libro que me gustaría encontrar porque debe ser muy interesante.

Introducción del libro El Genio y la Locura por Philippe Brenot

"Entonces, doctor, ¿según usted todos los novelistas, hombres y mujeres, son unos neuróticos?" pregunta André Maurois en Tierra de promisión. "Para ser más exactos –responde-, todos serían unos neuróticos si no fueran novelistas… La neurosis hace al artista y el arte cura la neurosis."

La cuestión del genio y la locura es antigua; ya Aristóteles la plantea en un texto célebre, el Problema XXX, al que recientemente se le ha añadido el subtítulo El hombre genial y la melancolía. Se pregunta en esencia por qué los hombres excepcionales son con tanta frecuencia melancólicos. Por melancolía, Aristóteles no sólo entendía esa tristeza soñadora vinculada a la imagen del artista que reaparecerá en el Renacimiento o en la época del romanticismo, sino también esa noción antigua de la mezcla de los humores que marca la naturaleza de la personalidad.

Esta "diferencia" de los seres fuera de lo común es una idea ampliamente extendida, según la cual el creador, el genio, es un inadaptado, un excéntrico, una persona inestable, obsesionada por su obra y, en caso extremo, rayana en la locura.
Al mismo tiempo se plantean otros interrogantes -¿qué es el genio? ¿qué es la locura?- que hacen que esta reflexión resulte particularmente delicada. ¿Qué imagen tenemos del genio? ¿La del héroe puro al que se rinde culto? ¿La del don divino de las aptitudes innatas? ¿Y de la locura? ¿Qué tipo de locura? ¿El delirio, la depresión? ¿Cómo nos representamos nuestra propia locura?


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es frecuente asociar al genio con la locura sin tener claro el motivo por el cual esta asociación se produce. Generalmente se sospecha que tras la locura existe una especie de genialidad, algo así como que ese loco tiene algo de genio y, si no hubiera enloquecido, podría haber llegado a realizar cosas asociadas con la genialidad. No, no es así, es al revés, el genio tiene un elemento en común con el loco, ese elemento es lo que le permite ser un genio, pero claro, además, posee el talento para aprovechar lo que en el loco lo lleva a la locura. Debo destacar algo, no todos los genios están asociados a la locura, ya que algunos son bastante tranquilos. Bueno, acabo de revelar parte de la respuesta. El elemento que lleva al genio a realizar cosas geniales es la emoción intensa, una emocionalidad fuerte muchas veces conflictiva, que en ocasiones puede conducir al genio a la locura pues el yo de ese genio no puede manejar emociones tan fuertes y se desintegra. En el loco ocurre lo mismo: intensas emociones que no puede manejar terminan por desintegrar su personalidad. Mencioné genios tranquilos, sin embargo, que sean tranquilos y equilibrados no implica que no estén movidos por emociones fuertes, por una gran pasión que los sostienen en una cierta dirección creativa. Sin una intensa emoción-pasión, nada grandioso podría realizarse. La medida de un hombre puede ser la intensidad de la pasión que lo mueve a hacer cosas. Claro, a veces esa intensa emoción, cuando es dolorosa, conduce a la persona hacia su interioridad, en ese caso puede revelarse a través del arte intimista. Se dice que el arte cura, y si lo hace, lo hace en la medida que permite canalizar esa intensa emoción dolorosa, y, durante la expresión de la misma liberarse de ella. A veces funciona, otras veces no. De cualquier manera, si alcanza el rango de genios para nosotros, alguna obra habrá hecho para que así lo creamos. No hay genio sin obra. Así que para sintetizar, debería decir que las obras de los grandes genios fueron la expresión resultante de intensas emociones. Una gran obra es la respuesta a un gran problema, hace poco leí a Schopenhauer donde decía que cada gran obra de arte constituye una respuesta al problema de la existencia, y sospecho que es así, que cada gran obra -aunque no sea artística- constituye una respuesta al problema de la existencia. Recuerdo que Borges asociaba la literatura al soñar, como si fuera una prolongación del soñar. Pienso que así como en el sueño -que constituye una forma de pensamiento muy primitivo de resolución de problemas- se trata de resolver las tensiones emocionales, muchas veces del día anterior -por este motivo siempre se encuentran los llamados restos diurnos- en las obras de arte ocurre lo mismo: se trata de resolver a través de un trance creativo similar al sueño, y en forma simbólica, las tensiones emocionales surgidas del vivir del artista, y, cuando este artista capta las tensiones de su medio logra representar las tensiones colectivas y su obra se convierte en un clásico. La emocionalidad del artista nace de una gran sensibilidad, mientras que la emocionalidad de los grandes emprendedores nace de una intención de dominar su medio, de adueñarse de él. El emprendedor es un conquistador y las emociones que lo dominan son de un tipo distinto a las del artista, pues éstas nacen de una gran sensibilidad a su medio, de aquí que es más frecuente encontrar distintas formas de locura en los artistas, mientras que en los grandes emprendedores no es tan frecuente pues poseen un yo más fuerte. Claro, no siempre el arte nace del dolor, también puede nacer de la fuerza. En realidad cualquier emoción puede canalizarse a través del arte, el amor ha sido siempre uno de los grandes motores, pero la religión también lo fue, hasta la guerra lo ha sido por milenios en pueblos con tradición guerrera. Todo lo que emociona al hombre puede canalizarse a través del arte.

El Ratón Tintero dijo...

¿Por qué se les tacha a los genios de locos? La palabra exacta no sería locura, sino más bien “distinto punto de vista”, “distinta estructura mental, “distinta capacidad de razonamiento”… son DISTINTOS en una palabra.
Lo que pasa es que la fábula del zorro y las uvas funciona a la perfección, y decimos “locura” como el que dice: “esas uvas están muy verdes, seguro que no me gustan y además se me puede soltar la tripa si me las como”.
Ese aislamiento por vacío social, al ser unos incomprendidos que al mismo tiempo se les teme y se les admira, es lo que les puede hacer perder la cordura.

Luz de Gas dijo...

Maravillosa locura.

Derechos reservados

Safe Creative #0806170073499

Bitácoras

Bitacoras.com