La piscina y el trabajo

Como alguna vez he contado, de un año a esta parte me ha dado por hacer deporte. Voy a correr 3 días en semana a una pista de atletismo y como hay una piscina cubierta pues empecé a ir un rato a nadar para relajarme. Poco a poco, le he cogido el gustillo, y esta semana con eso de la lluvía he nadado fuerte.

Debajo del agua, viendo la rayita de la calle se piensa mucho y bien. Como en todo deporte lo suyo es concentrarse e ir apretando un poco más, pero los que somos holgazanes siempre buscamos alguna excusa para llevar un ritmo lento, y es entonces cuando te vienen los pensamientos.

Hay gente que dice que cuando terminan de trabajar son capaces de olvidarse de los asuntos del trabajo, pero yo estoy seguro que no nadan, porque la rayita esa de la piscina te va guiando por los problemas pendientes de resolver. Estoy seguro que muchos informes de pleitos futuros van a salir en remojo. Creo que voy a tener que poner en las Minutas el precio más x horas de natación.

Entre la informática y otras costumbres, ya no hace falta estar fisicamente en un lugar para estar trabajando. Os aconsejo a aquellos que seais autónomos y que tengais un trabajo donde no tengais que estar en el tajo que comprobeis que hacer deporte no sólo es bueno para el cuerpo sino para resolver problemas. Y encima se aprende a sufrir y la recompensa instantanea de ese pequeño sacrificio.

2 comentarios:

mia dijo...

Pues hijo mío!

A mi me han dicho

que el punto cruz....

Pero mientras,

a remojar si!

besos

verdial dijo...

Yo creo que todo depende de la capacidad de desconexión que se tenga. Indudablemente el deporte (en mi caso, como Mía, el punto de cruz o los bordados) relaja, mucho más si los problemas laborales los dejamos en el puesto de trabajo.

Un abrazo

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