¿Por qué el blog?





En abril de este año hago un año que estoy en este maravilloso mundo de la blogoesfera. Al principio, todos los días era un descubrimiento, luego llegó el verano y fuí entendiendo poco a poco el formato.





Hoy tengo la necesidad de preguntarme el por qué del blog. Y lo necesito porque ha llegado un momento donde de repente aparece una prioridad, la laboral, que había dejado un poco estancada, después de una década de trabajo. Estaba cansado de mi profesión. En mi primera entrada, vocación y entusiasmo, reside el por qué nace el blog en ese momento, y no es más que la necesidad propia de introspección personal y de superar una crisis vocacional. Recuperar el entusiasmo que tuve por mi profesión.

El blog, así entendido no era sino una terapia, una forma de hablar conmigo mismo por encima de todo. Lo demás podía esperar, había que descubrir que estaba pasando y sobre todo, ver a donde navegar y ver si era capaz de encontrar nuevos caminos, sopesando la posibilidad de abandonar. Yo me daba cuenta que como persona ya no estaba creciendo con mi trabajo y no estaba ni moral ni eticamente contento con lo que hacía.

Releyendo mi primera entrada me doy cuenta como pensaba que mi crisis vocacional venía del exterior, de los jueces, de los conflictos como materias primas, de la responsabilidad de nuestro trabajo, de las obligaciones ante Hacienda, Protección de Datos, administraciones, de los sinsabores de los clientes, de la hipocresía de la sociedad y de los poderes fácticos, y que con todo ese revuelto de fango nada bueno podría hacer. Me daba asco mi trabajo.

Ahora ya se de donde viene todo, y empiezo a pensar que todo depende de mí. Estaba agotado psiquicamente y he descansado a base de vida familiar, ejercicio físico e introspección bloguera.

Recuperado, el blog como terapia ha dejado de ser la necesidad principal de seguir escribiendo. El blog como formato para aprender a escribir en un futuro tampoco me vale tal y como lo estoy haciendo en estos momentos. Puede que sea el momento de cambiar de blog, de formato, de guardar lo anterior para mí solito, y empezar por nuevos caminos simplemente con un nuevo título y nuevos temas. No se todavía como lo voy a hacer ni plantear pero quiero hacer algo diferente, donde la calidad esté por encima de la cantidad. Y lo que está claro es que la persona que busque referencias de mi persona no puede poner mi nombre en Internet y que aparezca toda mi vida privada delante de sus narices.

Y es que he decidido seguir con mi profesión, y necesito dedicarle mucho tiempo para volver a entusiasmarme y disfrutar con ella. No puedo ni realmente quiero en mi fuero interno abandonar después de los años gastados en formación, una vez que ya conozco de que va ésto, y sobre todo despreciar la ayuda de muchas personas que estuvieron conmigo. Como me dijo un barrister inglés hace ya 4 o 5 años (la crisis ha sido larga), éticamente no le puedo hacer eso a la sociedad una vez que ya estoy preparado para mi rol.

¿Y por qué seguir con el blog? Por ustedes. Porque el blog pasa del ego a la comunicación y la comunidad bloguera pasan a ser las voces que te ayudan a salir del egocentrismo. Es por eso que os estaré eternamente agradecido a todos los que por aquí pasaron. Pero no penseis que ésto es una despedida. Necesito que me ayudeis a encontrar fórmulas para seguir sin que me afecte lo más mínimo en lo laboral, donde van a ir todas mis energías.

7 comentarios:

Jesús dijo...

Una mera expresión de lo que sientas en ese momento, nada más. Viene solo todo, y cuando quieras aunque tengas que descansar días, meses, sin normas, es tuyo y de nadie más.

Daniela dijo...

José Luis...todos llegamos por algo a tener un blog, al punto que se nos hace algo prioritario.
Yo he vivido un poco de todo lo que tú expresas. Siendo Juez me cansé del Poder Judicial, renuncié, todo ello aunado a una perdida familiar muy grande. Me fui refugiando en este mundo y a tomarle cariño a todos los que me han comentado. De repente pasó a ser una obligación y allí mi decisión de parar un poco el trote. Guardé mis entradas más o menos 380 en dos años y pico y ahora me siento más libre, porque tengo un trabajo que requiere más de mi dedicación.
Todo depende de ti, siento que tú blog es muy ameno, pero quién decide eres tú querido amigo. Tal vez si lo haces de una manera que no te sientas obligado, escribirás cuando lo creas conveniente, te sentirás mejor.
Recibe mi cariño.
Besos.

mia dijo...

El tiempo querido amigo te irá probando

cuán necesario es escribir,

cumplir con quienes venimos

a saber de ti...también

Es nuestro jardín interior

la ventana entornada

por donde entran algunas miradas!

Yo también cumplo en abril,

mi blog en junio.....

Nos vamos haciendo mayores...

besos

Alfaraz dijo...

JL.
No creo que te sirva mi caso, pero después de dos años blogeando lo utilizo para saber que estaba leyendo, que exposición visité, o que tema me interesaba cuando lo escribí.
Es una idea.

.

Anónimo dijo...

Una vez a la semana me asomo a tu blog para saber qué piensa de la vida una persona a la que admiro y con la que comparto un puñado grande de aficiones.

Espero que sigas pensando en voz alta el tiempo que puedas, porque en muchos fragmentos como éste da gusto leerte.

Un saludo amigo.

David Melero.

El Ratón Tintero dijo...

Esto empieza a parecer un “virus bloguero”.
Te entiendo perfectamente Jose Luís, y la única idea que puedo darte es la que me he aplicado a mi misma: “Parar por un tiempo, y luego… ya veremos”.

JL Martínez Hens dijo...

Gracias por vuestros comentarios. No voy a parar, sólo que tengo que buscar la fórmula para seguir con el blog blindando mi intimidad. No se si poner el acceso limitado a los amigos y poner una especie de clave para que vayais accediendo o algo de eso. Lo que no quiero es que en Internet aparezcan mis escritos con sólo poner mi nombre ya que voy a hacer una web profesional y no quiero que se mezcle lo personal con el trabajo.

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