Cultura, negocio y libertad

Hace unos días he estado en un seminario sobre el arte y el derecho y en la últimas de las Ponencias que iba sobre los derechos de propiedad intelectual de los artistas se me vino el mundo encima. Muchas de las entradas que aquí hago son ilegales por cuanto tendría que ir pidiendo uno a uno derecho a todos los autores de las imágenes y textos que se publican. Me da igual decirlo ya que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento pero atentos blogueros porque dentro de poco nos cortarán las alas. Nuestra libertad y creatividad está en peligro. El blog se está convirtiendo en un arma de instrucción masiva.

Está bien que los artistas tengan sus derechos pero el arte y la cultura deben de ser algo más que un negocio. El artículo 44 de nuestra Constitución establece el derecho de todos al acceso a la cultura.


En estos tiempos que corren, con tanta información se ha perdido el interes por aprender. Cogeré prestadas palabras de Federico Mayor Zaragoza de un discurso pronunciado en Ginebra al que tuve la oportunidad de asisitir.

Distingamos entre educación e información. No podemos confundir información y conocimiento, conocimiento es lo que nosotros alcanzamos por la reflexión de esta información. Nuestras propias conclusiones personales, nuestras propias respuestas. Si no seremos marionetas de los poderes mediáticos.

Lo verdaderamente importante no es que tengamos un blog,

lo que es importante es tener nuestras propias conclusiones. Porque si no, nos convertiremos en espectadores, sólo recibimos y cómo participamos, qué decimos, cómo nos expresamos, y que capacidad de expresión tenemos, qué vocabulario utilizamos, porque una cosa es la libertad de expresión pero esto es una ilusión si no hay capacidad de expresión, si tenemos libertad y no sabemos expresarla porque no sabemos expresarnos, por pasarnos el día sólo recibiendo información, si nosotros no tenemos el arte de expresar lo que pensamos y lo que sentimos, estamos perdidos.

Hoy me llega un email de Oscar Alda Esteban donde me informa de una noticia que me parece kafkiana o esperpéntica, rememorando a Max Estrella o Alejandro Sawa que era el inspirador de la obra universal de Valle Inclán.

Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para 'resarcir' a los autores. Mientras la gente de a pie apenas llega a fin de mes, los ya millonarios se forran a cuenta nuestra. No consientas tamaño atentado contra la cultura y pasa este mensaje a todos tus amigos.


POR EL PLACER DE LA LECTURA:

La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.

Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante.. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo..

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

2 comentarios:

Alfaraz dijo...

Algo había leído, sí.

Yo suelo escanear portadas de libros que lo prohiben expresamente y fotografías con sus derechitos de autor y eso. Estoy esperando que cualquier dia me vengan a detener a casa.
Espero que para entonces ya te hayas estudiado bien la legislación, y así te llamo desde la comisaría.

En el peor de los supuestos 3 o 4 años a la sombra: justo lo que necesito para ponerme al dia de todos los libros que tengo pendientes.

.

JL Martínez Hens dijo...

Tengo que estudiar esa ley a fondo. Lo tengo claro.

Lo de los años a la sombra es una idea que te la deberías plantear siempre y cuando el pellizco sea gordo. Lo mismo a lo mejor te hacen Doctor Honoris Causa de alguna Universidad. Siempre quise ser un caradura de los buenos, algo que incluso para mi profesión es bastante útil.

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