Recordando a Fuensanta Orti

Hoy estoy melancólico. Descansado y tranquilo pero con ese estado que de repente te entra sin motivo aparente. Es como si estuvieras en otoño, cuando hoy acaba la primavera y empieza el verano.

El año pasado, en una noche como ésta murió Fuensanta Orti, una persona muy especial para mí. Mañana os daré los buenos días con una poesía de ella en mi otro blog. Me la dedicó cuando cumplí 20 años.

Fue la persona que probablemente influyera más en mí en cuanto al amor a viajar, a la literatura, al arte, a la libertad. Ella siempre fue fuerte y nunca la vi con el estado de ánimo bajo. Nunca, aunque la procesión fuera por dentro. Que fuerza tuvo ante tantas adversidades y tan grandes. Una vida de novela. Una mujer de las de verdad.

Me hubiera gustado haber tenido una entrada inspirada pero hoy no es el día. Me quedo con un paseo por la playa esta tarde con mi hija pequeña. Le he dicho mirando al cielo, que allí arriba está la abuela aunque ella decía que no, que estaba en el mar.

Eso es algo que a ella le hubiera encantado oir. Hubo una época que me confesó que no podía mirar al mar. Fue recien muerto mi tío. A partir de ahí, empezó a perder salud pero energía y buen ánimo no le faltó ni al final. Tuvo dos o tres infartos y no se cuantas anginas de pecho y no le daba miedo alguno, practicamente se reía contándonos lo cerquita que había estado. En una de ellas, cuando volviamos del Hospital por la autovía de la Costa del Sol, fue la última vez que la oí hablarme del mar, la mar. No era nada religiosa. No le hacía falta. Cualquiera sabe donde andará.

Mi hija repetía el sonido del mar en la orilla y he empezado a darle cabezazos al compás. Se reía mucho. En esa cara de alegría es donde estará mi abuela. Para mí, no hay nada más importante en el mundo que esa sonrisa.

Es una pena que no la pueda ver crecer. Como nos venía avisando, estuvimos el último año con ella casi todos los sábados, pero María no tenía ni los dos años y hablaba muy poco. A las personas mayores no hay nada mejor que se les pueda hacer que acompañarlas con niños pequeños. Les encanta. Se ve que a pesar de todo, la vida merece la pena.

Cualquiera sabe donde andará. Lo importante es que descansa en paz, algo de lo que no me cabe la menor duda.

3 comentarios:

Gizela dijo...

Ese paseo por la playa con tu hija, estoy segura es el mejor homenaje.
Feliz domingo
Gizz

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

precioso texto, melancólico, pausado, me ha devuelto esos sabores añejos.
buena semana, cielo

Daniela dijo...

Jose Luis...recuerdo lo del año pasado, pero lo importante no es que se ha ido, está en tu corazón, el mejor lugar para tener a los que queremos.
Besos.

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