Mi primera Maratón: Estambul ,18 de octubre de 2009.



Como he ido contando durante este verano, he preparado el Maratón de Estambul y lo he terminado. El domingo pasado a estas horas, estaba corriendo los 42 kilómetros 195 metros. No he contado nada de la carrera estos días, porque me encontré fenomenal y no quería daros la carga con la batallita en plan egocéntrico. Dice Cervantes en El Quijote que la alabanza propia envilece pero a su vez quiero contarlo para crecerme en los momentos de dificultades.



Ahora sólo pienso en volver. Todo el mundo aconseja que hay que descansar, al menos dos semanas, pero el mono por correr es imparable. Es muy frecuente lesionarse estos días. No somos conscientes de la paliza que nos hemos dado, sobre todo si como me pasó a mí no hubo muro ni a los 30, ni a los 35. Sólo lo pasé regular cuando alcancé a unos monstruos del grupo en el kilómetro 37 que estaban andando para coger fuerzas ya que los últimos 3 kilómetros eran de subida. Cuando paré a andar los músculos se me enfriaron y me costó trabajillo volver a arrancar, pero agrupado es fácil terminar.

Corrí casi desde el principio sólo. Nuestro grupo, corrimos 26 la maraton y unos 20 la de 15 kms, lo que sumado a esposas e hijos eramos unos 80. Nos llamamos corredores con causa y tenemos patrocinadores que donan el dinero a "Save the Children".



La salida fue a las 9 pero como saliamos de la parte asiática por el puente del Bósforo tuvimos que irnos en autobuses a las 6 de la mañana, lo que sumado a que allí es una hora más y que cenamos tarde, significó que dormimos poco. Además llevabamos 2 días dando vueltas con las esposas (gran bazar incluido) por todo Estambul.



Llovía y la organización era un desastre, por lo que estuvimos casi 2 horas esperando la salida entre agua y frío. Con los kilómetros que quedaban por delante, lo de trotar para entrar en calor no era una buena idea. Con los nervios y demás se descompuso mi estómago y tuve que buscar un bosque antes de empezar. Sin comentarios.

Salimos en grupo, chispeaba y hacía frio. Al día siguiente me enteré que pasó algo tremendo pero tuve la suerte de no ver nada. Un señor a la salida se tiró por el puente que está a 71 metros del Bósforo y consiguió su propósito de dejar el tabaco. No llegué a enterarme si era corredor o no, pero era la portada de todos los periódicos de Estambul del lunes.

Yo iba con 7/8 y cruzamos el puente de unos 2 kms y corrí con ellos unos 5/6 kms más ya en la zona europea. Iban un poco animados por lo que me vino bien el segundo accidente estomacal. Tuve que parar y entré en una cafetería pero cual fue mi sorpresa que el camarero me dijo que no había cuarto de baño!!! Esta vez no fue un bosque sino un árbol de la avenida. Total, en 3 días no había tenido tiempo a conocer muchos turcos y todos los corredores de mi equipo iban ya por delante. No tuve tiempo de leer periódicos como se suele hacer en casa, y rapidamente ya estaba corriendo totalmente aliviado.

No llevo reloj especial ni pulsómetro por lo que corro por sensaciones y decidí ir mucho más lento de lo que me pedía el cuerpo con mucho menos peso unas horas antes. En el kilómetro 10 pasamos cerca del Hotel y allí estaba Mariola esperándome. Dice que se quedó preocupada porque me veía que no iba bien.



No lo recuerdo pero yo iba a lo mío, con mi mochilita tipo camel con un tubito para ir bebiendo cargada de Gatorade (los polvos entiéndase isotónicos aunque..., los eché en España por si acaso), plátanos, dátiles, un gel energético, etc. Todos me aconsejaron que era una tontería salir con 2 kilos de más que en los avituallamientos daban bebidas isotónicas pero acerté porque no era así. Cosas del destino.



Estoy acostumbrado a correr sólo y me encontraba bien, pero claro eramos un grupo de personas grande porque corrían con nosotros los que hacían 15 kms. De repente pasamos por un tunel con una bifurcación y un cartelito ponía a la derecha 15 kms y a la izquierda 42. De repente todo el mundo tiró hacia el lado de los Rajoy y compañías y me di cuenta que iba sólo pero de verdad. Debía ser de los últimos mohicanos aunque no miré para atrás no me fuera a convertir en estatua de sal.

En Estambul no anima ni el Tato. Veías a los turcos en los cafetines con su te mirándonos como diciéndonos estos tíos son unos "chalaos". Había que hacer un poco el payaso y de vez en cuando me dio por aplaudirles a ellos. Quedaba mucho por delante. Entonces empecé a conocer gente y me puse al lado de una pareja de Londres que iban despacito. Estuvimos de charla un ratillo, calculo que hasta el kilómetro 16/17. Me iba un poco pero al ratillo veía que volvían pero tras una cuesta de un kilómetro largo traicionera y que acababa en un acueducto tras el que había una bajada (me recordó la salida de la media de Málaga) decidí no esperarlos y tirar sólo. Estaba fuerte y ya me había zampado un plátano y algún que otro datil, y como un mono crecido, empecé a pasar a gente, a poca, pero adelantando posiciones, lo que suele animar.



Intentaba en ese momento buscar un compañero de viaje y conforme iba pasando me quedaba un poco con cada uno y le daba conversación. Todo ésto en inglés. Había gente de Canada, otro era de Londres pero vivía en China, dos muchachos de pinta atlética de Bruselas, pero me parecían que iban igualmente lentos. Entonces vi que tenía cerca a uno de los nuestros que iba andando y corriendo. Era un tocayo del grupo con muchas maratones a cuesta e intenté tirar con él ya que me lo propuso en un comentario del blog, pero me dijo que iba lesionado. Luego nos ha enseñado la gráfica de su reloj y pasó un verdadero calvario por lo que ha decidido no volver a correr una Maratón.

Seguí sólo y sería el kilómetro 23 o así cuando se puso a tiro una chica atlética. No pude cruzar palabra porque iba con sus cascos a su rollo pero me puse junto a ella y se picó, acelerando el ritmo. Me asusté un poco porque todos tenemos ese orgullo machistoide y pensé que ésta acababa conmigo, pero empecé a aguantar su ritmo y entonces empezaron a caer chuzos de punta. Dejé de tirar de cabeza y empezó el corazón. No había ya respiración para charlas. No parabamos de adelantar a gente y los pies iban empapados porque ya no estabamos para ir esquivando charquitos. Ibamos por una autovía que va hacia el aeropuerto y por el lado izquierdo iban pasando de vuelta ya muchos de los nuestros. Mi pareja de baile (por cierto que era bastante poco fea) se quitó los cascos y me dijo que si le importaba que fuera a remolque que le iba ayudando mucho, puesto que estaba lenta. Me contó que era checa pero que vivía en Londres y yo le pregunté que cuantos maratones había corrido. 29!!! me dijo. Me acojoné pero ya ibamos por el 30 o así. Luego me dijo que era su tercer maratón consecutivo en 3 semanas que hacía 2 domingos había corrido en Munich y justo el anterior en Bruselas y que era adicta a las carreras.



Un demonio vestido de Prada, que intentaba desmoralizarme...Me tomé un gel de energía que llevaba para cuando llegara el famoso muro por si acaso. Pasé a 3/4 de del grupo mío y en vez de quedarme a su ritmo les grité Checoslovaquia al poder. Iba en plan ligón. Sería el kilómetro 32 cuando me dijo que siguiera que ella tenía que aflojar. Le había ganado, pero no se quedaba atrás, hasta el kilómetro 34 o así veía que iba como a 5/metros detrás. Intenté esperar un poco pero ya no me quería y seguí a mi ritmo un poco asustado porque el muro no llegaba. Igual que antes había pensado que estaba en la salida de la Maratón de Málaga por el paisaje parecido, ahora iba de vuelta por el Paseo Marítimo (había vuelto a salir el sol) y me recordó a los kilómetros finales de Motril.



Y el muro que no llegaba. Mucha gente iba andando y ya iba yo un poco acojonado y con las piernas cargadas pensando como sería eso del muro y que lo de Checoslovaquia al poder me iba a costar caro. Tuve que aflojar bastante ya que creo que en los kilómetros anteriores en el rato que llovía tuvimos que ir un ratillo a 5km el minuto lo que para mí es demasiado rápido. Ahora iría a unos 6,30 o 7 kms minunto.

A lo lejos, a unos 200 metros vi que había un grupo de 3 de los nuestros. Nuestras camisetas eran fosforitas y se notaba bien. Estuve un tiempo viéndolos pero iban a mi ritmo por lo que no los podía pillar. De pronto pararon a andar en un avituallamiento y entonces los pillé. Eran los 3 monstruos de los preparados que hacen ironman y cosas por el estilo. Me puse a andar con ellos y como ya os he contado antes cuando volvimos al trote fue cuando peor lo pasé.

Mi otro tocayo y paisano de Fuengirola, que corría su 10ª maratón iba andando y me ofrecí a quedarme pero me dijo que no que se había puesto malo e iba vomitando. Fue el único de los 26 que no acabó, la primera vez que le había pasado en una carrera después de más de 20 años corriendo. Al poco vi a mi mujer de nuevo entre el 37/38 y eso da mucho ánimo. Le dí la mochila y luego me dijo que me vió mucho mejor que al principio. Y seguí con los 3 fenomenos.



Al final del 39 llegó la cuestecita. Había 2 de ellos que iban jugueteando con quien iba a ganar. Entramos en un parque precioso (la subida al Palacio Topkapi) y de allí a la cuesta que va para la Mezquita Azul y Santa Sofía donde estaba la meta. Uno se quedó atras y los otros dos salieron a tope y entonces llegó el cartel de 400 metros. Que subidón. Era una cuesta traicionera y larga pero ya sabía que esto estaba acabado y me dio por esprintar. Cuando quedaban 200 metros había un calvito delante mía e intenté hacer un sprint como en Marbella para adelantarlo pero no lo conseguí.







Acabó 2 segundos por delante pero yo iba con los ojos cerrados y entonces si que me aplaudía la gente. Una sensación impresionante. Había terminado y podía hasta andar sin problemas. Un poco mareado pero bien. Me dieron la bolsa de llegada y me colgué mi medalla y a disfrutar.

Mi reloj decía que había acabado en 4 horas y 29 minutos pero recordé que lo puse un poco más tarde de salir. Aun así presumía de haber bajado de las 4 horas y media lo que nunca había ni soñado. Luego en los tiempos oficiales que han salido estos días he quedado el 562 de 805 que han terminado de más de 1000 que corrimos y con un tiempo de 4 horas, 29 minutos y 58 segundos. Una marca epica para un tío con 82 kilos de peso y 1,71 de estatura. La sensación de satisfacción es indescriptible.



Ahora ya pertenezco al grupo de los maratonianos. Además practicamente todos los del grupo decían que había sido una maratón difícil por la humedad y por las cuestecitas traicioneras y sobre todo la última.



Ahora sólo pienso en volver pero se que en las próximas maratones lo voy a pasar fatal. He entrenado este verano a conciencia pero tampoco he seguido a raja tabla el plan, pero tengo que reconocer que todas las circunstancias de carrera se pusieron a mi favor. Había pedido a medio mundo que rezara por mí y alguno tuvo que hacerlo.

Tengo mono por volver a correr y me veo fuerte pero ayer troté 100 metros y me di cuenta que estoy tocado todavía. Hay que descansar estos días para evitar lesiones pero tengo una adicción bestial. La próxima del grupo es Londres el 25 de abril y yo no me he apuntado. Pensé antes de correr que dos maratones en un espacio de 6 meses para un principiante no es aconsejable. Ahora todos los días me planteó correrla aunque ya no hay plazas del grupo y tendría que ponerme en lista de espera. Lo suyo es descansar pero...................................¿ganará la cabeza o el corazón?

4 comentarios:

Alfaraz dijo...

Enhorabuena, porque se nota que esto es algo importante para tí.
Pero vamos, que yo pienso lo mismo que los turcos que tomaban té mirando desde la acera.

.

Moe de Triana dijo...

He alucinao leyendo la entrada Joseluí, vaya experiencia guapa.

Si es que no puesé, vas corriendo hasta por el pan.


Un saludaso.

Javier dijo...

Muy bien pepelu,

Ya veo que estás enganchaíto.

ánimo, y disfruta el momento.

Javier Herrera

verdial dijo...

Desde luego que te doy mi más sincera enhorabuena, pero vamos, como que me das un poquitín de envidia, aunque éso sí, sana.

Un abrazo

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