Música para empezar la mañana

Lo primero que me he encontrado esta mañanita temprano cuando entro en el despacho es un mensaje en el contestador de anoche a las 21.40 con música clásica. No está mal eso que te llame un cliente y te deje un mensajito de ese tipo, en vez de uno de queja de cómo va lo mío.
















A renglón seguido, entro en el email y me encuentro que mi amiga Cantalapiedra me deja un mensaje en mi entrada carcelera, justo la anterior a ésta, que quería dejar un par de días pero que mis ansias de escribir no me han dejado. María es de los Angeles, y hoy tiene una entrada celestial con una música de esas que te hacen soñar despierto. Y con esa música deja una entrada, me da un beso, y me retuerce las entrañas.


Me saca el veneno literario, tan poco compatible con la política y la abogacía como empresa, que es donde me estoy intentando centrarme, siempre y cuando encuentre a los compañeros adecuados para hacer un buen equipo. En eso estamos. Pero la literatura está ya dentro de mí esta mañana y no puede expulsarla si no es vomitando esta entrada.

Anoche leí una maravillosa y lírica entrada sobre el jabón en el blog de Vicente Verdú que os recomiendo. Luego le leí a la peque el soldadito de plomo cuyo argumento no se si no lo recordaba o nunca lo supe. Posteriormente y ya en mi cama me leí unas páginas nada poéticas sobre como estirar los músculos, deportivamente hablando. Y por último, unas páginas de las memorias de Teodulfo Lagunero.

Esta noche me desperté desvelado, me fui al salón y volví a leer unos 20 minutos otras páginas de las memorias, para volver a coger el sueño. Estremecedoras. La guerra civil. Sin cuentos ni soldaditos de plomos enamorados de bailarinas. Hambre y sangre.

Volviendo a mi mañana, entro tras la encantadora música de Cantalapiedra en el blog de Virginiano, buscando ya unos villacincos flamencos para hacerme a la idea de ir redactando unos buenos Christmas. Y no hay entradas nuevas, pero entonces entro en su pasado y tengo que rendirme a sus pies por su exquisito y entendido gusto:




Vaya forma de empezar el día. Vamos a ver como acabo. Me voy para los Juzgados. Veremos como acaba que hoy tengo un día de esos duros.

1 comentario:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

jajajajaja, eres genial, mi niño...
¿sabes lo bueno? que unos a los otros nos hacemos sacar ese gusanillo que llevamos dentro.
Un besazo

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