Sabiduría oriental


Amit, era un alto funcionario de la Corte del Rey Akbar. Hacía mucho tiempo, por razones que no son al caso, estaba obsesionado con el deseo incontrolable de chupar el atractivo cuello de la reina. Por supuesto, nunca había podido hacerlo.

Un día reveló su deseo a Birbal, principal consejero y Abogado de la Corona, y le pidió que hiciese algo para ayudarlo.

Birbal, después de mucho pensar, aceptó ayudarlo, con la condición de que Amit le pagara mil monedas de oro. Amit aceptó el acuerdo.

Al día siguiente Birbal preparó un líquido que causaba picazón y lo derramó en el cuello de la reina mientras ésta tomaba un baño.

Pronto el escozor comenzó y fue aumentando en intensidad, dejando al rey preocupado y a la reina muy molesta.

Se hicieron consultas a los médicos, y ante la falta de respuesta de éstos, Birbal dijo que a su entender sólo una saliva especial, aplicada por cuatro horas, curaría el mal. Birbal, también dijo que esa saliva tan especial podría ser encontrada en la boca de Amit.

El Rey Akbar se puso muy feliz y llamó a Amit, quien durante las cuatro horas siguientes se cansó de chupar a voluntad el delicioso y real cuello de la reina. Lamió, mordió, apretó y acarició en fin, hizo todo lo que siempre había deseado gracias a la idea e intervención del listo abogado de la corona.

Con su deseo ya plenamente realizado y su líbido satisfecha, Amit se negó a pagarle a Birbal lo que habían convenido; y cuando éste le reclamó sus honorarios, no contento con su negativa a pagarle, además se burló de él y se rió en su cara. Sabía que, naturalmente, Birbal nunca podría contar el hecho al rey.

Pero Amit había subestimado al Abogado de la Corona, hombre con muchos recursos como todos los de su profesión.

Al día siguiente Birbal colocó el mismo líquido en los calzoncillos del rey.

Moraleja: NUNCA DEJES DE PAGARLE A TU ABOGADO

3 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

bue relato, amigo y genial moraleja
besostes

Barrister José Luis Martínez Hens dijo...

Estos días leo cuentos a la peque antes de dormir. Ya no me acuerdo de los cuentos de siempre y es bueno dar un repasillo y comprobar que este cuento es muy parecido al del Flautista de Hamelin.

Alfaraz dijo...

Tienes razón que el Abogado fué inteligente, pero creo que Amit preparó su plan con gran valentía.

Y tú tambien me pareces muy valiente amigo José Luis.

Yo jamás hubiera colgado una foto mía con esos pelos.


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