De profesión: abogado, sí abogado


Me he prometido a mi mismo que en el año 2010 voy a crear las bases para pasar de una abogacía artesanal a una empresa. Me va a costar mucho trabajo, puesto que los que por aquí entrais con frecuencia sabeis que tengo muchas aficiones, pero estoy seguro que lo haré porque soy muy testarudo y como me empeñe en algo suelo salirme con la mía.



Por tanto el blog se verá afectado por cuanto me encuentro con problemas de clientes míos que me llaman preocupados si estoy haciendo una maratón, o si voy a un congreso de política. Es lógico y humano. Por tanto me voy a convertir en empresa. Dicen que los abogados son como los restaurantes que cuanto más prestigio tienen más caros son y peor se come. El caso es hacer un equipo competitivo y especializarnos. He estado 10 años ejerciendo por mi cuenta y creo que ya tengo el nivel mínimo y una visión global del derecho para hacer una empresa de servicios profesionales. Un grupo de compañeros estamos trabajando en esta idea y me he hecho un blog rudimentario en inglés, que pronto se materializará en una marca y en una web. Os dejo el link:


http://spainlawyers.blogspot.com/

Hacerme vuestros comentarios, de lo que os parece, para ir mejorándolo poco a poco.

La crisis financiera explicada de manera sencilla

Hace unos días me llegó este email de mi amiga Mia, y lo guardé y hoy lo he abierto y me ha hecho reflexionar:

Heidi es la propietaria de un bar en Berlín. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.

Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.

Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.

Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Heidi. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.

En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en "bebida-bonos", "alco-bonos" y "vomita-bonos" bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.

Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que por cierto despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar el pago de las deudas de los clientes del bar de Heidi.

Pero, claro está, no pueden pagar las deudas.

Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.

Los "bebida-bonos" y los "alco-bonos" sufren una caída de un 95% de su valor. Los "vomito-bonos" van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.

Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.

El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.

Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.

¡Por fin! ¡Una explicación que entiendo!

UPyD nos ha hecho despertar a muchos

Mucho se está hablando estos días de las divisiones internas en UPyD, de las ideologías, de las ideas pero lo que está claro es que en España se oye una nueva voz que piensa. Incluso la de los críticos. Y ésto es bueno para nuestra sociedad. UPyD no tiene nada que perder. Y lo más importante de todo es que como dijo Rosa éste partido no sería necesario si el Gobierno hiciera su trabajo y la oposición la suya en vez de estar pendientes del efecto que tendrán en sus votantes o si son medidas progres o fachas.

Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar.

ANTONIO MACHADO



Vamos a exigirle a los políticos profesionales (nosotros somos profesionales en política) que trabajen por España y se dejen de guerritas, que se están cargando toda la transición.

Venenos diferentes: deporte y politica


Es difícil rehabilitarse de la política, pero creo que hay un truco.

Cambiar de veneno.




Ayer hice una prueba de esfuerzo con un médico deportivo. Consistía en hacer 6 series de 1200 metros y subiendo el ritmo en cada una. Cuando terminaba una, me paraba el médico y me sacaba sangre con un pinchacito en la oreja. La primera serie fue a 150 pulsaciones por minuto, la segunda a 160 y así sucesivamente hasta l90 que fueron las tres últimas vueltas de la pista de atletismo. La verdad es que se sufre. Ahora estoy esperando los resultados y con eso el médico me pone un plan de entrenamiento. De momento voy a correr la media maratón de Sevilla-Los Palacios, y luego en el 2010 tengo que elegir entre una de estas tres: la de Londres a finales de abril (estoy pendiente de un dorsal), si no la de San Petersburgo a finales de junio (que es por la noche porque no se pone el sol) o ya esperar a la que dicen que va a ser la de Málaga.

Que diferente es la competencia que existe en el deporte con la de la política. Cuando corres y te picas con alguien, y pierdes te das un abrazo y te ries y a la próxima será. Sin embargo en la política ( y especialmente en la interna) perder es odiar. La carrera nunca es limpia, siempre hay codazos pero encima cuando terminas y ganas el objetivo es acabar con el que se convierte en enemigo.

Por eso los deportistas son gente sana y los políticos insanos. Si os fijais los grandes atletas son gente muy humilde. Los políticos son orgullosos y prepotentes por lo general, pero yo estoy seguro que lo da el oficio.

Hoy he visto a un simpatizante de UPyD en Fuengirola que es amigo de un señor, creo que de Madrid, que estaba en el grupo crítico y lo he llamado. Una buena persona. Y me he sentido mal porque he visto un sufrimiento sin cuentos. Ha estado más de una hora hablando de injusticias sin parar.



Yo le he intentado explicar que en un partido tan pequeño como éste, tenemos que ir todos a una y confiar en los que están arriba. Tenemos una lider indiscutible. Por eso hoy me gustaría dedicar esta entrada a todas esas personas que están sufriendo y seguro que mucho estos días y que se han sentido engañados, no escuchados, ninguneados. El Congreso estaba muy trabajado y la dirección ha conseguido un partido donde no vuelvan a darse grandes divisiones. Era cuestión de supervivencia.


Creo que deberían ser más disciplinados y constantes en el entrenamiento, porque esto es una maratón y es necesario sufrir, como en el deporte pero aquí el sufrimiento no se acaba con la ducha. Aquí hay que tener espaldas fuertes pero en el coco. Por eso el que se vaya tiene todo mi respeto, pero que sepa que es débil.

Y si encima se dedica a destruir, pues se traiciona a si mismo. ¿O es qué no sabía donde se metía? Esas personas que han estado se merecen todo mi respeto. Va por ellos. Y por favor, ser pacientes y aguantar que quedan muchas carreras. Esta ha sido un golpe en la mesa de la jefa, pero la mayoría de los críticos la conoceis y sabeis que ella no es así. Estaba enfadada porque veía que perdiamos el partido, pero seguro que estos próximos años volverá a ser la de siempre. Yo no la conozco pero lo intuyo y no olvidemos que es el personaje político más valorado por todos los españoles.

Este partido lo vamos a ganar

AVISO: ESTA ENTRADA HA SIDO RETOCADA EN CUANTO A ORTOGRAFÍA E IDEAS Y HA QUEDADO DEFINITIVAMENTE TERMINADA EL MARTES 24 DE NOVIEMBRE DE 2.009, A LAS 16:30. SI ALGUIEN SE HA SENTIDO OFENDIDO POR LA VERSIÓN ANTERIOR, RUEGO DISCULPAS. EN CALIENTE SE ESCRIBE MAL E INJUSTAMENTE Y NO SÓLO A NIVEL ORTOGRÁFICO. MI INTENCIÓN NO ERA HACER MUCHO DAÑO.

Al que pase de la política o de España que no lea ésto y lea mientras El Mundo, El Pais o el ABC, o lea mi blog de copia y pega de poesía, o directamente pase de mí, que será lo mejor. Siento blogueros que os esté bombardeando con UPyD. No os preocupeis que ésto no va a ser un blog de política, pero es que ahora no lo puedo evitar. Sale sólo. Es como aire para respirar.

Acabo de llegar del Primer Congreso de UPyD en Madrid. Cuando se viene de un Congreso como éste, hay muchos sentimientos encontrados, ya que son horas y horas de discusiones, de caras nuevas, de ideas que te gustan, otras que te gustan menos, personas que te caen mejor otras peor, en definitiva diversidad, vida, progreso. Alucinante pero agotador.



Aparte de relacionarnos personas de diferentes ideologías (cosa que en un PP o en un PSOE nunca pasaría), ha habido Ponencias y Enmiendas al Congreso que cualquiera podía hacer con total libertad. Yo llevaba 6, y la más preparada era la de Justicia (aunque realmente era un borrador), pero sólo pude defender 2 y quise entrar en política general, para ver donde estoy metido y defender que podíamos ser el centro de España. También me presentaba por primera vez en mi vida, a un cargo político.

Pues ni mi enmienda fue aceptada (cosa con lo que ya contaba) aunque me siento orgulloso de haber intentado reforzar el debate de cara a futuros programas electorales, ni he salido como miembro del Consejo Político (soy el 203 de 436 para 110 puestos) por lo que he "fracasado". Uno se siente derrotado con estas cosas, pero no tienen la menor importancia. Yo me he sentido perdedor porque iba a por todas, pero me he sentido especialmente querido. Como cuando perdió el Betis la Copa del Rey allí enfrente del Palacio del Congreso, en el Bernabeú y todos los hinchas del Barca nos gritaban Betis, Betis, Betis...

He sentido que jugaba en casa y que no luchaba contra nada ni nadie. Jugaba con España, que es la camiseta de UPyD y ponerse esa camiseta cuando llevo muy pocos meses de afiliado, es mucho más que un triunfo. Ya habrá próximas convocatorias y espero que nuestra Vicente del Bosque cuente conmigo para los mundiales de Brasil, que los que me leen ya saben que es mi debilidad. Hace poco también sostuve la bandera con orgullo con unos amigos tras correr la Maratón de Estambul. Y es que soy patriota y me gusta mi bandera, aparte de polifacético.



En este Congreso, ha quedado claro que UPyD no es un partido de izquierdas ni de derechas, por mucho que ahora nos quieran llamar una nueva izquierda al ver que tenemos un gran futuro entre los que somos ahora cuarentones. Y es que aunque no lo parezca llevamos más años de democracia de los que nos creemos. Son ya 34 aunque en realidad vamos para atrás como los cangrejos.

Yo defendía el concepto segunda generación, pero HA QUEDADO CLARO QUE NO MIRAREMOS PARA ATRAS E INTENTAREMOS DE FORMA VENTAJISTA APARECER COMO UNA SEGUNDA UCD, Y APROVECHAR EL CENTRO POLÍTICO.

Esto fue sometido a votación en una Comisión compuesta por 94 de los 500 delegados y sólamente hubo 1 voto a favor, el de un Quijote medio loco de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que cuando pierde suelta un grito de lucha que es el viva el Betis manque pierda ( y que más que fútbol es una filosofía de vida por mucho mangante que ahora tengamos).

Mi Congreso ha sido de mucho taxi. Pagado a escote (menos mal que me fui en el autobús aunque la vuelta ya no pude más y me busqué un Ave a 45 Euracos, algo bueno ha hecho la Maleni). Lo que contaba, he tomado 10 taxis del jueves por la mañana al domingo y en la intimidad del coche, tras el típico chiste facilón y el que mal está la cosa, les preguntaba por Rosa Díez. A la mayoría les gustaba, y tras eso, le soltaba la bomba y me la jugaba ¿sabe usted lo que es la transversalidad? y me miraban con cara rara. Este es capaz de irse sin pagar.

Tuve la osadía del novicio y lo conté en público. Expuse que pensaba que era más útil, en los 10 minutos que dura una carrera, unir el carisma de Rosa con el centro político, 2x1.



Pero me han convencido los lideres de mi partido, que no, que no es lo mismo y ahora ya lo voy entendiendo. Anoche mismo,hablaba con un compañero de San Sebastian de los Reyes. NO ES LO MISMO. JOSE LUIS. NO ES LO MISMO. QUE NO, HOMBRE, QUE NO ES LO MISMO (es que soy un poco testarudo, será que forma parte del apellido).



En cuanto a lo de las elecciones al consejo político fue otra aventura más difícil que la exposición donde en un momento tuve un lapsus y nombré Adolfo Suarez Illana por aquello de la segunda transición.

Por primera vez en mi vida he repartido papeletas pidiendo el voto con un cartelito con mi cara(hecho en mi impresora de color que por cierto se quedó sin tinta magenta). Eso me ha dado mucha verguenza (soy un pelín burgués), y creo que he hecho un poco el ridículo a la vista de los resultados, pero nunca he estado en partido político y no sabía como funcionaban estas cosas de pactos y demás. Había un chico de Barcelona que también repartía un papel y yo creo que esa era la forma más honesta de decir en un partido nuevo: vótame.

Hace años, uno de mis mejores amigos, Luis Cotrina, un hombre de derechas que en la práctica ejercía de izquierdas (de esos "joseantonianos"), quise tras un enfrentamiento judicial que tuve por salvar un árbol, que entrara en un partido local en Fuengirola. Una plataforma para acabar con la impresentable populista de Esperanza Oña (una mezcla entre HUGO CHAVEZ y JOSE MARÍA DEL NIDO) y le dije que tenía todo mi apoyo, pero que no contara con mi nombre porque yo era abogado y no político.

El también era muy testarudo (Dios los cría y ellos se juntan) e intentó como pudo engancharme, pero tuvimos que pelearnos y casi llegamos a las manos. La pelea sólo duró unos días, pero aquello en Fuengirola me marcó muy negativamente a nivel profesional. Fue uno de mis mejores amigos hasta el día en que se marchó, donde su familia me permitió darle un beso en su lecho de muerte. Fue este verano, mientras reflexionaba sobre UPyD, y seguro que se lo ha pasado pipa si hay otra vida y puede mirarnos de reojillo. Aunque si hay otra vida, estará aprovechándola a tope y no va a estar pendientes de los que tengan que ir llegando. Que aproveche la otra vida, no vaya a que no haya una tercera. No se me olvidará cuando vimos un "simpático" video, y con su tono sarcástico me iba contando el pasado (conocía todos los trapicheos) de cada uno de los integrantes del video.



Me voy por las ramas. Estabamos hablando de UPYD a nivel nacional, donde como ya os he contado he perdido mi apuesta. De todas formas, acepto el resultado y es lógico. Jugaba contra el Real Madrid y yo no soy nadie y menos en pelotas. Pero en mi equipo de Málaga, sí que había personas que verdaderamente se lo han currado desde el principio, y de hecho fueron los que fueron votados por la mayoría de los afiliados, y entre otras cosas me brindaron la oportunidad que yo fuera delegado.

Una votaciones a delegados, rectifico por tanto ha sido la segunda vez que pido el voto. Eso es complicado, y camos a tener un problema de cara al futuro en UPyD, por intentar ser demasiado puristas. La democracia interna está muy bien, pero no elecciones internas cada 5 meses, por el tema competencia y que muchas veces hace que los mejores salgan escopetados ante las malas artes de la política. Las estrategias, dame tu voto y yo te doy patatín..., no votes a fulano, etc, etc, etc...POLÍTICA MALA, de esa del chiste de madre política.



Volviendo a Málaga, me da pena de personas que se han quedado fuera y que tienen suficiente mérito, capacidad de trabajo, simpatía, don de la palabra...pero no le demos más vueltas, se ha perdido, y le doy la enhorabuena a los ganadores. A dos se la di personalmente ayer, y a una compañera nueva, se la daré cuando la vea y la conozca. Espero que también cuenten con la provincia, y que se sienten a mediar tensiones como yo mismo he pedido por email a dos de ellos sin recibir respuesta alguna hasta la presente. Ahora nos deberíamos sentar en vez de seguir con el rollo de la unidad cuando en Málaga hay ya 3/4 corrientes. Debatimos, zanjamos las heridas pasadas y creamos una corriente para de vez en cuando irnos un domingo de romería.



Ahora vuelvo con UPyD a nivel nacional, un poco a lo Guadiana como decía Stampa Braun. Me voy a meter en otro charco. El del famoso sector crítico de Valia y los ex-upyd. Creo que habrá muchos de los que no han salido en el Consejo o que sus enmiendas han sido rechazadas que se quitarán del partido. Pronto volverán porque a nivel nacional (escucha Pedro J.), vamos a dar fuerte, y muchos se darán cuenta que había mucha manipulación bipolar.

Otros, no volverán jamás, puede que por cansancio y desilusión (los asqueados por los malos rollos) o porque tienen otros fines $$$$$$$$$$$. Desde luego, yo espero que muchos de los de ese 18% crítico borren página, y rectifiquen. Seguro que estarán deseosos de reconciliarse y por tanto aceptarán la penitencia. Y otros que sigan con sus ideas pero sin insultar ni verlo todo negativo. En los barcos ni en el ejercito, no todos pueden dirigir. Y para enfrentarse a dos colosos a la vez hay que echarle muchas ganas.


















Y finalmente, habrá otros que se irán al nuevo partido del profesor Mikel Buesa, que estoy seguro que ya está casi montado. No me gustaría estar en su pellejo la verdad, porque como no lo monte puede verse en una situación diriamos que de sonrojo. Creo que es un tema más emocional. Algo así como un desamor con la cantidad de bellas mujeres que hay en este mundo, pero con el tiempo y con un poco de suerte se vuelva a la amistad. Yo estoy seguro, por ejemplo que si se diera el caso de un atentado (que algún día llegará) de alguno de esos 500 que estuvimos allí, a más de uno se le caería un lagrimón de los de no poder respirar.

Otros, nada críticos e idealistas puede que hayan visto algunas formas bruscas en los debates y que algún Ponente se haya desvivido por no cambiar comas o sinónimos, pero hay que comprender que 500 personas no pueden hablar en 8/10 horas y que eso tenía que estar controlado. Estos se quedan. La verdad es la que es, ésto no ha sido un parche, ni un Congreso manipulado sino preparado y trabajado que es distinto, porque yo he defendido mis ideas en 2 minutos y todos han tenido la oportunidad de hacerlo, y si no saben aprovechar el tiempo para exponer sus proyectos, es porque no se lo han trabajado, o en el fondo sólo querían de buena fe aportar un granito de arena. Había un reglamento y había que sabérselo. Y entiendo que hayan sido bruscos (un pelín de más en mi opinión), porque había muchas ganas y estrategias para cargarse este Congreso.

Por tanto, en UPyD han ganado los mejores, los que ya estaban y los nuevos fichajes. Ahora tenemos que dejarles trabajar porque hasta ahora, digo yo que lo han hecho bien. Los resultados hablan por sí solos. Y al que no le guste que se vaya o que critique, pero internamente y con respeto. Nos odian los del PP, PSOE (con todos sus aparatos mediáticos) y más que ningunos los que están comiendo de la sopa boba, principalmente Pais Vasco y Cataluña (donde creo que nos la jugamos pronto).

Estoy seguro que muchos de los críticos, contaminaran estos días y su voz tendrá repercusión mediática. Como no. Yo no tengo nada que criticar, aunque sea de los que hablan más con el corazón, pero eso no tiene mucho mérito, porque al ser Bético soy un perdedor desde "chiquetito". Creía firmemente que el partido tenía que apostar por coger sin complejos el centro pero NO ES LO MISMO, ES DISTINTO (seguiré oyendo la canción hasta que termino de asimilarlo). Además voy a investigar un sinónimo de la palabra transversal. Tiene que haberla. Lo mismo en inglés que son más finos para estas cosas.



Y volvemos a la Costa. Por aquí todo es distinto y seguirá la guerra interna, porque creo que la raíz de todos los males judiciales, va a seguir teniendo confidentes. Tampoco pasa nada, perderemos ese diputado que puede ser clave en unas elecciones, donde se enfrentan dos colosos como De la Torre y Bernardino Leon Gross. Y creo que todavía no hay ni CEL, ni sede, ni cuadros, ni tabernilla para charlar... Na de na.

En cuanto a mí, tenía en mi cabeza un proyecto personal para el caso de salir elegido para el consejo político, pero ahora ha cambiado, porque así lo han querido los delegados y puede que el destino al que yo le llamo Dios porque soy cristiano sin complejos. Son las elecciones. Este proyecto era perjudicial para mis intereses, puesto que iba a perder mucho tiempo de mi trabajo y de mi familia. Hice un pacto con mi esposa, y si salía lo iba a dar todo por el partido. Ahora cumpliré el contrato, pacta sunt servanda, y aunque sigo en UPyD, voy a disfrutar de mis tres bombones. Voy a hacer un gran despacho de abogados de aquí a unos años. Es el siguiente objetivo: la Maratón se ganó, UpyD se "perdió", ahora toca recuperar mi vocación por ser un buen abogado y dedicar toda mi energía a eso, y luego volveremos a la carga en UPyD, para terminar mis años con mi gran objetivo: un libro bueno. Salvé un arbol, sembré semilla que seguro que es lo mejor porque además lo es sin babas de papa, y me falta lo tercero, para lo que espero estar a la altura. Quiero que esté ambientado entre Brasil y Andalucía, entre Lorca y Quiñones, entre poesía y ensayo.



Voy a seguir en UPyD pero no puedo comprometerme de momento e intentaré no bloguear demasiado. La política exige mucho trabajo y espaldas fuertes. Esta semana pasada creo que he trabajado unas 100 horas cuando yo soy de los de 35 y a mi aire. No me quiero ni imaginar las horas que han tenido que echar los que han ganado. Sólo a 10 Euros la hora (salario medio madrileño) ya tendrían una pasta. Si es difícil hacer, deshacer ya requiere ponerlo todo. Y eso es lo que pasa en Málaga, que el clima es regularcete. Sólo hay que comparar los números de votos de los que se han presenteado al Consejo con los que salieron de delegados. Igual estoy equivocado, y los que han salido son los válidos pero pienso que no es así.

Que quede claro que no quiero cargos municipales, ni coordinar, ni nada por el estilo, aunque como afiliado de UPyD, daré mi opinión libre, porque estoy seguro que se puede.

He intentado contactar con compañeros letrados del partido para ayudar en lo poco que se, que es algo de Justicia y dentro de unos años ya veremos, si me puedo permitir otra cosa, pero voy a dejar de llamar para esperar a que me llamen. A medias yo no puedo. Soy demasiado pasional.

Por tanto, tengo que ser sincero y no puedo decirle a mis compañeros de Málaga que cuenten conmigo para lo que haga falta, puesto que mi tiempo va a estar limitado. Y tengo que cumplir la promesa que le he dado a mi esposa. Lo tengo que decir ahora en caliente, porque me va a costar mucho trabajo no volcarme, pero ya queda escrito en blanco y negro y firmado.

Sufro y sufriré por mi equipo provincial, y si me ofrecí en su día mediar, lo sigo haciendo pero tiene que ser ya, porque cada día que pase más complicado será. Espero equivocarme pero avisado por mi parte está y si falla el deudor, pagará el Banco y al final se perderá el diputado al Congreso por Málaga y daremos que hablar en los medios. También hay algún personajillo por la Costa que ya sabe darle a la pelota del cemento y ya lo he avisado, pero miau, miau.



Sigo navegando por mares y ríos, y ahora me voy al Guadalquivir. No conozco apenas nada de lo territorial, aunque creo que el futuro de UPyD es Andalucía al igual que el gran fracaso de UCD lo fue nuestra Comunidad. En esta tierra nos sentimos españoles aunque vivamos en el mejor sentido de la palabra. Creo que más del 90 % (que se lo digan al P.A.) somos patriotas, y espero que si en Madrid no han notado nada raro de lo que pasa en Málaga, que en Sevilla abran los ojos. Y entonces a lo mejor podemos trabajar si no al 100 %, dando lo que se pueda. Pero también es verdad que cada día pasamos más del Pais Vasco y Cataluña, y yo de hecho hace unos meses pedía hasta el divorcio al estilo Ibarra. Pero ver esfuerzos como el de Rosa y tantos otros me han hecho evolucionar.

Acabando (por fin). El Congreso ha sido un éxito nacional y por eso, pienso que antes que después, nos van a visitar a Málaga y equilibrar un poco el equipo. Quiero dar mi más sincera enhorabuena a los organizadores y a la dirección.

Sólo falta que los que nada teneis que ver con el partido y leeis mis "chalauras" os lo creais. Pero por favor, de momento no busqueis "transversalidad" en wikipedia ni se lo pregunteis a los taxistas. Dejarme que lo asimile y me de terapias de Alejandro Sanz.

Creo que la idea es que cuando nacemos no debemos tener en los "dodotis o pañales" (discusión parece que zanjada) un carnet de izquierdas ni de derechas como si de un carnet del Betis o del Sevilla se tratara. La política, no es de progres o fachas, es tomar las decisiones necesarias con independencia de las ideologías privadas y no seguir viviendo de los restos de la guerra civil. Algo así como que el que cambie su voto (alternancia) es una persona inteligente en vez de un peyorativo "chaquetero". NO. Hay que votar al que tiene proyectos necesarios y no a los del marketing y la obsesión por no perder el poder. En términos jurídicos, los gobernantes son abogados que tienen un poder de nosotros que somos sus clientes y que están somentidos a responsabilidad civil y penal. Todos menos el Rey los jueces. Hay que acabar con el bipartidismo para solucionar el problema autonómico. Hay que cambiar la ley electoral. Y tenemos que ser laicos. Somos una alternativa, y no vamos a tener la mayoría nunca, pero nos vamos a poner a currar, y de entrada a quitarles las pensiones máximas de por vida a los diputados... Por eso nos quieren tanto.



Esto es casi un ensayo y sólo me falta un poco de poesía (perdonar que me repita)... De todas formas, me equivoco con frecuencia, por lo que espero vuestros comentarios. En el hipotético caso que llegueis al final.

Quiero contarte cosas que me pasan.
Cuando digo me pasan tiemblo, Rosa,
porque «me pasan» dice muchas cosas.

Esto de las palabras, Rosa, siempre
induce a confusión. Hablo, tropiezo,
caigo, me repongo, vuelvo a caer.

Hablar, Rosa, es darse trompicones
de palabra en palabra. La lengua dice
cosas que no quisiera, a tientas anda.

¿No ves, Rosa, que hablando, como hablo,
caigo en lo mismo y a lo mismo vuelvo?

Cosas que pasan. Te diré que anoche
ardieron los rastrojos, una hermosura
de fuego que en festones se corría
de gozo, dando saltos, crepitando,
la llama daba brincos, le ponía
un rostro diferente a los contornos,
sorprendida la noche en sus silencios
por la herida que abría en sus costados
la navaja de las llamas alegres.

Era una fiesta de purificación.


JOSE ANTONIO MUÑOZ ROJAS (DESCANSE EN PAZ)

Rosa, "quiero contarte cosas que me pasan..."

En la anterior entrada os pedía el voto y he conseguido muchas visitas (aunque pocos comentarios) al haber utilizado ad-google de manera que si entrais en google y poneis Rosa Diez o Upyd sale mi candidatura al Consejo Político. No se si hice bien. Buscaba publicidad para salir en el Consejo Politico. Por encima de todo. La ambición, el ego de siempre que me arrastra y me lleva tanto a lo bueno como a lo malo pero que a veces me confunde. En el fondo creo que tengo algo de poeta fustrado por lo que no acepto que el fin justifica los medios.

Poner esta música bajita para entender lo que de verdad quiero de esta vida y para que es este blog:



Ayer recibí un email de un señor llamado Ramón López García de la candidatura alternativa a Rosa Díez que se refería a un lema que tengo arriba en el blog y que dicen ni más ni menos que en el Vaticano y yo lo uso de forma jocosa.


Si alguien pretende instaurar en este partido aquello de...

"No pienses. Si piensas, no hables. Si piensas y hablas, no escribas. Si piensas y hablas y escribes, no firmes. Si piensas y hablas y escribes y firmas, no te sorprendas."

Mi respuesta será,

Pienso, hablo, escribo y decido...PARA SENTIRME LIBRE.

NO AL INFORME DE GESTION, NO AL FEDERALISMO, NO A LAS LISTAS CERRADAS, NO A EXPEDIENTES SUMARISIMOS, NO A LA CONCENTRACION DE PODER, PERO ESPECIALMENTE...
NO, A LA TRAICION DE NUESTRO
MANIFIESTO FUNDACIONAL

Resulta que Díez, Savater, Vargas Llosa, Boadella, Gorriarán, Pombo, Sosa Wagner, Iwasaky y tantos personas que han demostrado ser verdaderos genios en lo suyo que suele ser en el intelecto traicionan su propio manifiesto. No se dan cuenta que como escuché de un compañero:


ROSA DÍEZ,
LA QUE NOS UNE.




Que pena la campaña de INTOXICACIÓN QUE SE HA EXPANDIDO AL APROVECHAR LA TRANSPARENCIA DE NUESTROS SISTEMAS DE ELECCIONES QUE HACE QUE CUALQUIERA SE PUEDA POSTULAR A ENTRAR A FORMAR PARTE DE UN CONSEJO POR 4 AÑOS SIN DEMOSTRAR SU CAPACIDAD, MÉRITO Y ACTITUD. ¿Os imaginais un partido en el que mañana cualquier afiliado pueda optar a ser Presidente del Gobierno? Creo que hemos pecado de buenos y en política algunos piensan que todo vale.

De la noche a la mañana me veo con la posibilidad de ser votado y el que quiera conocer mi forma de pensar y evaluar mi trabajo y pensamientos sólo tiene que entrar en entradas antiguas de este blog, porque está todo escrito. Y el problema es que tengo la costumbre de evolucionar. Me gusta decir lo que pienso en voz alta y por escrito pero me contradigo ya que mi discurso no es ni breve ni político. Me gustan las profundidades y me gusta la mar.

Pero el fondo no sirve en nuestra sociedad. NO VENDE. Estamos inundados de información y sólo sirve lo que vale $$$$$$$$$$$$$. El marketing: ZP.

En el partido, un tal guerrillero filtró en la madrugada del martes los emails de más de 200 candidatos y lo que eran correos entre 20 o 25 votos de compañeros que iban contestando uno por uno tras haberse leido el perfil de cada uno de los candidatos y donde nos comprometiamos entre nosotros tras hablar y discutir sobre puntos de vista a votarnos por tener criterios afines, ahora se han convertido en 50 emails diarios. INCLUIDO EL MIO QUE TAMBIÉN HE CAIDO EN LA TRAMPA QUE NOS HAN PUESTO

¿Quien va a leer todo ésto? Al final los pactos antiguos se diluyen todo se mezcla y se ha perdido ese espíritu de convencer en vez de vender. Vence una vez más la propaganda. Al final en mi caso y respetando los compromisos adquiridos vía emails personalizados, no creo que vote a 110 personas y será una conversación o la intuición (una mirada franca) de alguien en el Congreso. Es por ello que ganaran los 110 que se hayan organizado y se apunten todos juntos a una lista con el compromiso de votarse, algo lícito pero injusto. Tampoco soy yo el que lo censure porque yo soy delegado un poco de rebote, al apuntarme a un grupo de gente válida, cohesionados y a los que los habían quitado de sus funciones para ponerse otros, y esa fue la razón por la que yo estoy de alguna forma aquí, representando a Fuengirola en el grupo de Málaga.

Como decía un comentario de un señor de Sevilla de apellidos Fernández, que se ha registrado en el mundo de la blogoesfera por primera vez para contestarme (lo que es un honor, creánme)probablemente no esté preparado para presentarme a un cargo político de esa responsabilidad. Tras ese comentario me estoy planteando presentarme o no.

Ya estoy en Madrid ya que tengo que hacer una gestión personal. El pasado martes hice de forma casera unos 300 tarjetones para darlos a los delegados estos días. Buzonear en mano con lo burgues que yo soy y la verguenza que ello supone. Para concienciarme de lo que iba a hacer, anoche me obligué a mi mismo y me metí en un autobus Madrid-Málaga lleno hasta las botas. Como en los viejos tiempos.

Siempre fui un poco osado. Recuerdo que con 27 años tuve un asunto que puse un recurso de revisión en el Supremo (la cliente no tenía para pagarme por lo que me vine en autobus) y me admitieron la vista y sin saber ni hablar me planté delante de los magistrados de la Sala Primera que tuvieron que interrumpir una sesión sobre declarar inconstitucional los partidos políticos de terrorismo para escuchar a un imberbe. Se habían olvidado de mí pero por ley tenían que escucharme y así lo hicieron. Esto queda muy romántico pero no puede pasar.

CARTOLA: VERDE QUE TE QUERO ROSA




Por todo ésto hoy estoy triste. No me veo del todo dentro de la política. Me veo más con mis entradas de siempre donde del verde que te quiero verde (hoy Rosa) paso a la musica brasileña pasando por la reforma de la Justicia y terminando con un poema a Rosa Díez con un cuadro de arte contemporaneo. Muchos pueden pensar que soy un friki (mi mujer me dice que demagogo!!!) y puede que tengan razón, pero yo creo que soy un escritor fustrado, un artista que no encuentra su medio de expresión y necesita comunicarse de forma compulsiva para que salgan esos sentimientos.

En lo que siempre fuí bueno fue en el cortar y pegar canciones con mensaje en aquellas cintas antiguas del play y record, cintas que las dedicaba a mis víctimas femeninas y que me consta que fue el medio para estar casado con una mujer increible y una madre incomparable (¿piropos de demagogo??. Pero fuera de mis cintas de música con canciones con mensaje no ligaba casi nada. Era gordito, con gafas, borrachuzo...un regalito dionisiaco. Hoy soy apolineo aunque no olvideis que con los años el que nació lechón acaba siendo cochino.

He encontrado un poema del recientemente fallecido poeta Muñoz Rojas que expresa muchos de mis sentimientos (otra vez el copia y pega) en este momento:

Quiero contarte cosas que me pasan.
Cuando digo me pasan tiemblo, Rosa,
porque «me pasan» dice muchas cosas.

Esto de las palabras, Rosa, siempre
induce a confusión. Hablo, tropiezo,
caigo, me repongo, vuelvo a caer.

Hablar, Rosa, es darse trompicones
de palabra en palabra. La lengua dice
cosas que no quisiera, a tientas anda.

¿No ves, Rosa, que hablando, como hablo,
caigo en lo mismo y a lo mismo vuelvo?

Cosas que pasan. Te diré que anoche
ardieron los rastrojos, una hermosura
de fuego que en festones se corría
de gozo, dando saltos, crepitando,
la llama daba brincos, le ponía
un rostro diferente a los contornos,
sorprendida la noche en sus silencios
por la herida que abría en sus costados
la navaja de las llamas alegres.

Era una fiesta de purificación.


JOSE ANTONIO MUÑOZ ROJAS

Y soy un poeta fustrado porque no soy capaz de manejar ese lenguaje. Por eso copio y tengo el blog de poesía.


Pienso que el Congreso, no va a ser todo lo positivo y necesario, que podría ser porque se ha intoxicado todo y se ha creado un mal rollo importante y ésto es lo que van a reflejar los medios. La ambición por salir elegido en el Consejo Político donde nos presentamos más de 400 personas para 110 puestos será el objeto del mismo junto al afán de criticar el pasado a nivel organizativo. No me interesa para nada esa parte, es más no he ni tan siquiera leído la Ponencia de Organización. Mis enmiendas al Congreso son todas políticas y se refieren a estos temas que me temo que no nos van a dejar debatir:


1º.- Segunda transición o nuevo Pacto de las Autonomías para un Estado más fuerte (¿federalismo aleman?) y acabar con las desigualdades económicas, linguísticas, educacionales, y demás competencias cedidas a las autonomías.

2º.- Regeneración democrática basada en reformas

A) Constitución: competencias, adaptación tiempos y doctrina TC.
B) Sistema electoral y partidos políticos (financiación)
C) Justicia : CGPJ, TC, Fiscal Gral Eº, TS y TSJ, LECrim., Jueces de proximidad, etc

3º.- Eliminar toda clase de corrupción, la de los políticos (con sus privilegios y financiación) y la nuestra (economia sumergida, cobro paro agrario, engaños subvenciones y seguros, insolvencias,…)

4º.- Regulación medios y prensa rosa.

5º.- Profunda revisión educación con especial atención a salidas profesionales “reales” distintas a la Universidad.

6º.- Potenciación prioritaria del turismo como industria nacional, con lo que ello conlleva en cuanto a medio ambiente y litoral, patrimonio histórico y potenciación creatividad intelectual y artística.


Más vale que no me votes porque puedo ser muy coñazo como se me meta algo en el coco y además todavía no se si soy o no un demagogo. Ahora tirarle bolas al muñeco que es de goma.

Congreso de Upyd y el Consejo Político

Este fin de semana se celebra en Madrid el Primer Congreso de UPyD. Como ya os he contado por aquí, las personas (Savater, Boadella, Vargas Llosa, Pombo, Rosa Díez...)y los principios del Manifiesto fundacional.

Partimos de un supuesto revolucionario: que los ciudadanos no nacen siendo ya de izquierdas o de de derechas ni con el carnet de ningún partido en los pañales.



La base de la ciudadanía democrática es la igualdad en libertad...creemos que esa igualdad está hoy amenazada en España, fundamentalmente por culpa de los excesos de un modelo territorial sometido a constante desbordamiento por las pretensiones nacionalistas.



Ahora se está intentando erosionar la imagen de nuestra líder Rosa Díez desde muchos sectores, empezando desde dentro. Es algo por lo que hay que pasar, la historia de todo partido político. La lucha por el poder interno. Pienso que en UPyD hay demasiada democracia interna y nos está afectando, ya que en toda elección por pequeña que sea hay un grado de competencia que al final va generando posos de desconfianza. Muchos de los mejores se irán, pero debemos asumir que en política nunca están los mejores. Tendremos que cocinar con los ingredientes que tengamos pero al menos confío en tener buenos cocineros. No todos valen para Capitán de navío ni para ejercer de malo de la película.

Me voy dando cuenta que la política tiene un componente sangriento con el que hay que convivir. La ambición, el ego, el quita te tú que me pongo yo, aquello que decía Shakespeare en el Julio Cesar... Aun sin quererlo, todos nos contagiamos de ese clima, desde el momento que nos presentamos a lo que sea. Decía Platón que "el poder sólo debería concederse a los hombres que no lo adoraran" y si algo tiene de bueno este partido, es que se ha decantado por encontrar profesionales en política y no políticos profesionales.

Por tanto, pienso que para hacer algo por el partido lo primero que hay que hacer es cumplir con nuestras obligaciones profesionales. Y en eso estoy. En estos momentos tengo un compromiso conmigo mismo a nivel profesional. Por tanto, no engañaré prometiendo dedicación prioritaria al partido porque no es verdad. Para eso, habría que hacer las maletas e irse a Madrid mañana. Creo que cumpliendo con mis obligaciones podré aportar al partido mi pequeña aportación. Y además como quiera que mi aportación principal es la experiencia pues siendo mejor abogado sabré aportar mejores recetas para ese caos que es la Justicia.

Ahora os voy a pedir el voto. Ya se que la mayoría de vosotros no me podeis votar porque todavía no estais afiliados, pero todo llegará. Me hace mucha más ilusión tener un amigo político que verme metido en estas lides. Así que ir tomando nota que ya mismo vienen elecciones de todo tipo y los últimos serán los primeros. Sólo hace falta capacidad y actitud. Así que se buscan delfines y si no, tendreis que seguir aguantando entradas como ésta.

Os dejo el texto que tengo colgado para los afiliados en la intranet de la página web de UPyD. He puesto una foto en Estambul después de haber terminado la Maratón, en una foto donde me sentía el rey del mundo.



Mi nombre es José Luis. Tengo 37 años, estoy casado y con dos hijas. Soy abogado y tengo despacho propio desde 1999 en Fuengirola (Málaga).

He estado siempre vinculado al mundo de los Congresos de Abogados, y he comprobado que en las leyes españolas no es tenida en cuenta nuestra opinión como sufridores de la Administración de Justicia de primera mano.

Por tanto, quisiera aportar mi granito de arena en el objetivo de la reforma de la Administración de Justicia. Entiendo que puedo ser útil para el partido formando parte de éste órgano "legislativo".

El cipote de Archidona






















LA INSOLITA Y GLORIOSA HAZAÑA DEL CIPOTE DE ARCHIDONA.

Querido Camilo José:

Con mucho gusto te relataré el incidente a que te refieres en tu carta.
La cosa ha acaecido en Archidona, muy cerca de donde se halla la célebre Peña de
los Enamorados. Una pareja -no consta que fueran novios formales- se encontraba en el
cine, deleitándose con la contemplación de un filme musical. La música o las imágenes
debían ser un tanto excitantes, porque a ella, según tiene declarado, le dio -no sabe
cómo- el volunto de asirle a él la parte más sensible de su físico. El cateto debía ser consentidor, pues nada opuso a los vehementes deseos de su prójima. Dejola hacer
complacido, sin previsión de las consecuencias que habría de tener su regalada conducta.

Según parece, el manipulado, hombre robusto por demás, era tan virgen como
López Rodó o, al menos, llevaba mucho tiempo domeñando sus instintos. El caso es que,
en arribando al trance de la meneanza, vomitó por aquel caño tal cantidad de su hombría, y con tanta fuerza que más parecía botella de champán, si no geiser de Islandia.

Los espectadores de la fila trasera, y aun de la más posterior, viéronse
sorprendidos con una lluvia jupiterina, no precisamente de oro. Aquel maná caía en
pautados chaparrones, sin que pareciera que fuese a escampar nunca. Alguien llamó
airadamente, identificando el producto e increpando con soeces epítetos al que lo
producía en cantidades tan industriales.

Se hizo la luz. El cateto pensó que la tierra, en eso de tragarse a los humanos, obra
con una censurable falta de oportunidad. Doblemente corrido, trataba en vano de
retornar a su nido la implacable regadera. Su colaboradora ponía cara de santa Teresita de Lisieux, aunque con más arrebol en las mejillas. Ambos fueron detenidos y conducidos a la presencia judicial, lo que ocasionó que se incoara el oportuno sumario por escándalo público, a falta de otra tipificación más especificadora.
El juez hizo el ofrecimiento de acciones a los poluídos, quienes no sólo quedaron
enterados, sino que presentaron justificantes de los daños y perjuicios. Un prestigioso industrial incorporó a los autos la factura del sastre que había confeccionado su terno, que devino inservible. Y una señora, de lo más granado de la sociedad archidonense, presentó la cuenta de la peluquería donde, al siguiente día, hubo de hacerse lavar el cabello (el Fiscal no acaba de explicarse cómo pudo pasar la noche sin un lavado casero de urgencia).

Como primera providencia, puesto que así lo imponen las reglas de la moral, los
intérpretes del raro suceso han contraído honesto matrimonio. ¡Gran equivocación!
Imagínate lo que hubieran podido prosperar, en cualquier parte del mundo, tanto el
prepotente poseedor de la manguera como su eficaz partenaire.

La causa está ahora en trámite de calificación. Cuando se dicte la sentencia, te
proporcionaré una copia. Será un documento acreditativo de las reservas, no meramente
espirituales, de nuestra recia estirpe.
Un fuerte abrazo
____________________________________________
CARTA DE C. J. C. A ALFONSO CANALES (7/2/1972)

Querido Alfonso:

¡Bendito sea Dios Todopoderoso, que nos permite la contemporaneidad con estos
cipotes preconciliares y sus riadas y aun cataratas fluyentes! Amén. ¡Viva España!

¡Cuán grandes son los países en los que los carajos son procesados por causa de siniestro! El suceso muy bien podría originar la aparición de una frase adverbial aún no nacida -"como el cipote de Archidona"- señaladora de óptima calidad y desaforada cantidad. Te ruego que transmitas a la Excma. Diputación Provincial de Málaga mi propuesta de que le sea atribuído un homenaje de ámbito nacional al dueño de la herramienta, honra y prez de la patria y espejo de patriotas. Podría levantarse en su honor un monolito granítico con una farola en la punta del haba -el falofaro de Archidona- visible desde las costas de Africa; podrían editarse tarjetas postales y fabricarse cipotillos de solapa; podría incluirse la contemplación de tanta gloriosa prepotencia en el programa de los cursos de verano para
extranjeros.

¿Os dais cuenta los malagueños, mi querido Alfonso, de lo didáctico que resultaría?
¡A qué lindes insospechadas de progreso nos ha llevado el III Plan de Desarrollo y la
sabia política de nuestros beneméritos tecnócratas, a quienes Dios guarde para mejor
lección de todos! Entre nuestro común amigo don Lupercio Leonardo de Argensola y yo
hemos compuesto, en loor del pijo histórico, el poema que paso a copiarte:

SONETO

Claro cipote, cuya frente altiva
cubre de nubes tan tupido velo
que nos hace creer que en ella el cielo
y en sus cojones su razón estriba.

En ti mostró su boca vengativa
el gran león, forzado de su celo,
y en ti de voluntad empieza el vuelo
del goterón de leche en lavativa.

Hoy proclama la gloria de Archidona
que anegas con tus huevos a su gente
por tu fluidora pija perseguida.

Hoy el mundo en tu justo honor pregona
que salvo incordio, chancro o accidente,
no hay pija cual tu pija en esta vida.
Un abrazo de tu emocionado y viejo amigo.

"La parabola de los diez dineros" de Quiñones

Esta noche me estaba leyendo un cuento de Quiñones y me he tenido que salir de la cama para venir a copiarlo a mano ya que no está por Internet. Todo sea por el público del blog que tengo muy abandonado. Creo que os gustará. Que tengais un buen fin de semana.

"La parabola de los diez dineros" de Fernando Quiñones.

Y precisando María de diez dineros no osaba en su tímida ternura pedirselo a su Hijo amantísimo. Y llegó así, estando Jesús ausente, a necesitar muy mucho aquellos dineros. Y, en su azar, tomó el camino de la casa de su prima Isabel, a la que el tiempo había consumido casi por entero. Y le tomó la mano en su mano y le habló.

-Prima mía Isabel, ahora te pido que tomes el camino de Samaria, y te llegues hasta donde está el Señor y le pidas diez dineros de que he menester.

E Isabel, dejando su casa, salió al polvo del camino y anduvo bajo el sol hasta donde una gran multitud de pobres y ricos se espesaba alrededor de Jesús. Y, abriéndose paso entre las gentes, se acercó a El y le habló.

-Señor, tu madre y prima mía está necesitada de diez dineros y me manda a mí para que te pida esos diez dineros.

Y Jesús hablo.

-Esta es la hora en que os pido me reunáis y me deis diez dineros, que no han de ser para mí como no ha de ser el Reino de los Cielos para el que no tenga el corazón como una granada abierta.

Y todos se excusaban diciendo que habían olvidado las bolsas.

Y habló Jesús nuevamente.

-Benditos sean, hermanos, el nombre de Dios y toda criatura del cielo, de las aguas, de la tierra y del limo.

Y un cojo sanado huía por no prestar los dineros. Y dos ciegos que acababan de recobrar la vista, volvieron los ojos a otra parte. Y quienes estuvieron sordos no querían oir la voz del Señor.

Y Jesús se volvió a Isabel.

-Ve, Isabel, y di a María que las gentes no han dineros.

Y dirigiéndose de nuevo a la muchedumbre extendió sus manos sobre un tullido y un leproso. Y el tullido anduvo. Y los lamparones del leproso rodaron por el polvo de Judea.

"A rolling stone gather no moss"
















El otro día oyendo la canción de Papa was a rollin stone, me preguntaba lo que quería decir Rolling Stone, y se lo pregunté a un amigo inglés que me explicó que el significado viene de un antiguo proverbio que dice "A rolling stone gather no moss", piedra que rueda no coge hierba...





No se si será pero puede ser algo así como personas que están en movimiento no atadas a nada y sin raices. Alguien que no se preocupa demasiado ni quiere responsabilidades. Que pasa. En definitiva, un artista o un bohemio. Si no es ésto dejar su significado en comentarios, please.




Según leo en el wikipedia antes tenía un sentido peyorativo como que las plantas que se replantaban no daban buen fruto mientras hoy se ve como algo así que no se pasa de moda porque vive al día.

Más humanidad en la administración de Justicia

Hoy he estado en el Juzgado resolviendo un problema. Se trataba de un claro error del Juzgado y me han atendido bastante bien. Durante los primeros años de ejercicio uno es vehemente y a pesar de la experiencia lo sigo siendo, pero hoy iba tranquilo y con ganas de resolver el problema del cliente de raíz.





Mientras hablaban la Juez y el Secretario me he quedado sólo en el despacho del Secretario en frente de una foto del Rey. Y he pensado en dos cosas. Primero el pensamiento de UPyD en cuanto a nuestra bandera. Donde hay una bandera española colgada es señal de garantías y derechos. Eso he pensado de la foto del Rey. Creo que podemos pensar o no que la institución de la Corona puede ser algo vetusta pero sin duda este Rey ha sido determinante para la transición española y para que hoy en día haya una democracia con fallos pero en marcha. Lo que sí debería de tener la foto oficial es un traje menos militar.

El segundo de los carteles que me ha llamado la atención ha sido un cartel de éstos que tienen los funcionarios sobre preguntas y respuestas de la madre Teresa de Calcuta. Y eso estaba en un despacho de un secretario. A veces se nos olvida a los abogados que los jueces y miembros de la administración de justicia son funcionarios.




He empezado a leer el cartelito y antes de que entrara de vuelta el Secretario he leído la tercera de las preguntas ¿la cosa más fácil? equivocarse... Y es entonces cuando he decidido resolver el problema allí. Los jueces se equivocan y si queremos que la Justicia funcione mejor hay que reformarla pero además se nos olvida a veces el componente humano. Todos nos equivocamos y no todos somos iguales ante las equivocaciones. Un Juez dificilmente será responsable de sus fallos cotidianos pero nosotros somos una vía para cobrar desde que se ha abierto la veda de la responsabilidad civil contra abogados.

Por tanto, todos los que estamos implicados en hacer una Justicia mejor tenemos que colaborar. Hoy se ha solucionado un problema. Y hoy al ceder ante un fallo no sólo he sido mejor que ayer sino que me he ganado el respeto de ese Juzgado y el mío, por encima de la cuestión económica que me perjudica (aunque pienso que sólo al corto plazo). Y eso es una satisfacción grande. Las leyes son menos importantes de lo que pensamos. Seamos más humanos y seremos más felices.

Os dejo el cartelito en cuestión.

¿El día más bello? Hoy.


¿El obstáculo más grande? El miedo.


¿La cosa más fácil? Equivocarse.


¿La raíz de todos los males? El egoísmo.


¿La distracción más bella? El trabajo.


¿La peor derrota? El desaliento.


¿Los mejores profesores? Los niños.


¿La primera necesidad? Comunicarse.


¿Lo que me hace más feliz? Ser útil a los demás.


¿El peor defecto? El mal humor.


¿El sentimiento más ruin? El rencor.


¿El regalo más bello? El perdón.


¿Lo más imprescindible? El hogar.


¿La sensación más grata? La paz interior.


¿El mejor remedio? El optimismo.


¿La mayor satisfacción? El deber cumplido.


¿La fuerza más potente del mundo? La fe.


¿Las personas más necesarias? Los padres.


¿El sentimiento más bello del mundo? El amor.

Cumpleaños de la peque



Nombras el árbol, niña.
Y el árbol crece, lento y pleno,
anegando los aires,
verde deslumbramiento,
hasta volvernos verde la mirada.

Nombras el cielo, niña.
Y el cielo azul, la nube blanca,
la luz de la mañana,
se meten en el pecho
hasta volverlo cielo y transparencia.

Nombras el agua, niña.
Y el agua brota, no sé dónde,
baña la tierra negra,
reverdece la flor, brilla en las hojas
y en húmedos vapores nos convierte.

No dices nada, niña.
Y nace del silencio
la vida en una ola
de música amarilla;
su dorada marea
nos alza a plenitudes,
nos vuelve a ser nosotros, extraviados.

¡Niña que me levanta y resucita!
¡Ola sin fin, sin límites, eterna!

OCTAVIO PAZ

El Testigo de Quiñones II


En la última entrada hice referencia a una obra de teatro de Quiñones, El Testigo. El viernes fuí a la representación teatral de la adaptación hecha por El Brujo y a pesar de ser un ferviente admirador de Quiñones, la "película" como raramente pasa es mejor que el relato que también es magnífico. Como está en Internet lo he copiado.


Relato “El testigo”, extraído del libro de Fernando Quiñones ‘Nos han dejado solos’ (Planeta, 1980):

¿Quién, Miguel Pantalón? ¿Y qué te han dicho de Miguel Pantalón, que era un encanto? A ti que no te líen.
¿Un encanto?: una mierda.
Y lo mismo te digo que, aunque él fuera como era (que yo lo sé cómo era), ese ha sido, en lo suyo, de lo mejor que ha habido aquí, eso desde luego. En lo suyo. Pero, ¿un encanto?...

A mí me pegó un día un revolcón, queriendo, que me dejó sin sitio un mes. Cualquiera sabe lo que te han dicho. Porque hablar se habla mucho, y del Pantalón más: la de esparpuchos y tonteras que llevo yo escuchaos sobre ese hombre... Y ahora no veas con lo de «El Ídolo», el disco ese que han hecho inspirao en él. Uno puso los otros días en el Diario hasta que era un encanto, la gente qué sabe... Ni los de ahora saben de los de entonces, con que, entre los embusteros y los que se tragan los embustes, te pintan un Miguel Pantalón o un quien-sea que no lo conoce ni la madre que lo parió. Pero a ti que no te trajinen ni te embarquen, tú no te dejes.
¿Sabes lo que pasa?... Que con u’ndividuo como él, con ese genio (porque aun siendo él quien fue, eso es lo que era él, un genio) siempre hay después mucho revuelo y muchas figuraciones y muchos cuentos, pero a mí que no me vengan con encanto ni encanto, que no había manera de tratarlo, ¡no la había, te lo digo yo! Eso sí: quitando a Enrique El Mellizo, que se fue en el año seis, ya aquí, ni Ignacio Espeleta ni Aurelio ni nadie. En lo suyo, nadie. Siguiriya y soleá. Y bulería. De ahí no había ya quien lo sacara. Y a qué iban a sacarlo con lo que son esos tres palos, ¿qué?
... No, discos creo que no hizo ninguno. No, no hizo. Si él no salió de aquí nunca... Además, que tenía mucha guasa: un patoso peleón. Y gracia como ahora dicen, yo con gracia no lo escuché más que una noche hablando de los virgos, y contrimás nos reíamos, más se mosqueaba y se picaba el Pantalón de que nos riéramos, como si nos estuviéramos riendo de él y no de lo que estaba contando. Aquello también estuvo a un pelo de terminar malamente, qué hombre más revirao, más despreciativo y más patoso, jú; Juanito Mojiganga tenía razón, decía que o estaba loco o era un resentío. Un resentío con el mundo entero y con él mismo, mitá y mitá, cualquiera sabe. Raro-raro. Verlo, y ya no caía bien. Pero amigo, los que estuvieron con ese hombre cuando él quería o cuando le salía, ya para esos era algo fuera de lo normá, ya era lo que es ahora y por eso se le aguantaban carros y carretas... Bueno, yo también. También le aguanté. Tela. Y eso que conmigo...
Acabó según el desarreglo que él llevaba y entonces, como acabó así, que se murió cantando, y con la fama de raro que tenía, ya fue también una figura del barrio y luego del cante de aquí, hasta de los que no llegaron a escucharlo, que era casi todo el mundo y hablan como si hubieran estado con él cuarenta veces.
Él sus reuniones, él de espectáculos nada.
A mí, y buscando dármelo, me dio una noche un revolcón en La Parra’la Bomba que me dejó sin sitio un mes, ni me encontraba yo luego el cante. Un mes. Y si te digo verdá, después medio me alegré de que pasara, como si me pasa con Manuel Torre o con El Melli. Porque qué arte. Cómo cantó el hijolagranputa. Y venía por mí, ¿sabes?, a hundirme, a dejarme así de chico, y si él no encuentra alguien a quien meterle el confonfio p’adentro, casi fijo que no le sale lo que le salió. Don Elías Piñero, el señor ese de la casa grande de la Alameda que murió en la Argentina después de la guerra, ese se partió la camisa, otros llorando, Miguel Borrú no podía ni seguir tocándole, esos lagrimones por la caja de la guitarra, y yo allí achantaíto, que don Elías a quien había mandado llamar era a mí, y al rato apareció por allí El Pantalón y se metió. Esa noche no hizo más que bulería y soleá, media hora poco más o menos y muy bien. Veinte-veinticinco minutos, muy bien. Los otros cinco, ya casi al final y con los ojos brillándole más abiertos que los de un loco, fue cuando le salió aquello, y luego muy bien otra vez pero ya nada más que muy bien. El corte de traje de soleá de aquí y de Jeré más puro que tú te figures, ese. Pero, cuando se le echaban a brillar los ojos, iba metiendo por medio, sin él salirse de compás, unos tercios y unas quejas las más bonitas del mundo, que él colocaba en ese momento y que ya hasta hoy. Porque los viejos, los antiguos, hacían luego por acordarse de lo que les había salido con su sello, pa no perderlo, claro, y él no, ni se acordaba ya ni le importaba, él era así.
Del Matadero, dos veces lo echaron. Estaba siempre desmayao y lo fueron echando de cuatro o seis sitios que le habían ido encontrando trabajo. Del Matadero no lo echaron porque mangara, allí mangaba todo el mundo y no echaban a nadie, sino por los desplantes y los prontos tan feos que tenía con los capataces y con la gente. Pero con el que fuera, ¿eh? A la hora de hacerle un feo a alguien, le daba lo mismo que el otro tuviera veinte millones de duros como si era un desgraciao o el capitán generá. Lo mismo. Otra noche en La Corona, también delante mía, le partió en su cara quinientas pesetas a un señor de las bodegas de Jeré que acababa de dárselas y que además no le había hecho ni le había dicho na el hombre. Con lo que eran quinientas pesetas de entonces, que eran ocho o nueve mil de hoy, y con las caninas que pasaba Miguel Pantalón. Bueno, pues ese billete, rrí, rrá, delante’la cara del hombre. El señor se fue echando chiribitas y Miguel ni miraba aquellos cachitos de papel por el suelo, con el viento entrando por abajo’la puerta, y todos nosotros allí con la vista en el enladrillao del suelo, hasta que dice Miguel: «¡Venga ahí! ¡Eso se pega y sirve!», y los cuatro que estábamos nos tiramos de boca. Y él, quieto.
Ahora: El Pantalón lo mismo andaba al otro día pidiéndole un duro a cualquiera, así que yo y Luis Vélez, cuando él se fue, les dijimos a los otros dos: «¿Pero esto cómo, si este dinero se lo habían dado a él y es suyo? Esto no hay derecho, y además que nos lo va a estar cobrando toda la vida». Estaba amaneciendo por la playa y Luis Vélez y yo les vimos a los otros dos en la cara con la primera luz del día (que estaba aquello lindo, como estaba antes Cadi, que era lindo), les vimos las pocas ganas que tenían de soltar ni una peseta, y es que aquellos dos veían al Pantalón mucho menos que nosotros y además eran dos marrajos siesos que no iban más que a lo suyo, uno de ellos un palmero que le decían El Teta. Entonces me puse yo en otro plan, que podía ponerme porque Luis Vélez era el que tenía los pedacitos del billete. Y digo: «En cuantito abran el Banco, vamos los cuatro y llevamos esto sin pegar y sin na, que nos lo cambien. Sesenta duros pa’l Pantalón, que se los doy yo y delante de ustedes si ustedes quieren, y diez duros cada uno de nosotros»: ¿estaba eso bien hecho o no? Luego me pasé a la tarde por la tienda La Habana y por El 606 a ver si encontraba al Pantalón. Fui con Paco El Corneta que era un poco más amigo suyo, nada más que un poco porque él amigos-amigos no tenía, quererlo no lo quería nadie, y estaba en El 606 y no veas lo que Paco el Corneta tuvo que rogarle y que porfiarle para que cogiera los sesenta duros. Y dice Miguel Pantalón: «Que se lo meta en el culo el dinero. El que lo dio. Los que lo cogieron, allá ellos». Encima, despreciativo, y Paco venga a porfiarle. Oye, y que no. Pero por fin lo convenció y yo me quedé más tranquilo, ¡se me quitó un peso de encima...!
Mu poquito después, tres o cuatro días después, fue cuando Miguel me pegó aquel revolcón en La Parra’la Bomba.

Sí, foto no saldría ninguna suya en el disco pero hay una por ahí y me parece que la tiene la madre de Andresito el de Melchó, aunque es de esas antiguas malas y además con mucha gente, no se ve bien a nadie en la bulla menos a Pastora y a Manuel Torre, que están alante. Es en la escalerilla de un barco y allí hay quince o veinte artistas, de una de las veces que llegó ella de América, que Pastora lo apreciaba bastante al Pantalón, le gustaba escucharlo, de eso hace cincuenta años o más; yo tengo setenta y nueve, así que...
Yo te voy a decir cómo era, no era ni feo ni guapo, una cara y un tipo corrientes y así negrucio, muy cerrao de color y con los pelos muy largos, eso sí, casi como los muchachos de ahora. Bueno, menos. Pero entonces era mucho pelo y eso también le daba ese aire de loco. Pero de cara y cuerpo, un hombre corriente. Lo antipático era cómo miraba y cómo hablaba, como si estuviera insultando siempre, y hasta cómo se movía, que andaba echándose un poquito de lao, un poco, como algunos bichos. Y la voz, la voz de cante era bonita pero, dicho en verdá, también era corrientita... ¿cómo era el eco, a ver?...: ... jmmmuayyy... Sí: un poco afillá y más bien corta: bueno, a lo justo. Pero cuando se le montaba el arte encima parecía que estaban cantando cinco, y que los cinco se habían puesto a hacerte disfrutar y a hacerte sufrir, eso hay que reconocerlo.
Claro que gitano, ¿pero eso cómo no lo vas tú a saber?... Y algunas veces se le olvidaban hasta las letras, se le olvidaban o cruzaba dos letras que no tenían nada que ver, o metía una palabra que no es y que ni pegaba, y como él estuviera en vena no se daba nadie ni cuenta de aquellas rebujinas y aquellas equivocaciones. Yo sí me daba cuenta, ¿no iba a dármela?, y de que eso es un mamarracho, ¡lo hiciera El Pantalón o la de Los Peines, que también le pasaba, o el mismo Silverio que lo hiciera! Ahora: si estaba en vena... Muchas veces ni las pronunciaba las palabras: ¿sabes lo que me dijo un día? Y aquel día no estaba él de mala. Me dijo: «Juan, si yo pudiera cantar siempre... Pero no puedo cantar nunca. Ni malamente. La gente se engaña conmigo, o la engaño yo, porque yo el cante no lo puedo hacer, verlo lo veo, es un bulto grande, un bulto de carne de colores sin ojos y sin manos y sin na pero vivo, grandísimo, llega hasta allí, hasta el faro y hasta arriba. Lo veo, pero no puedo hacerlo». Yo me quedé... Es que decía unas cosas... Ya me dirás eso del bulto y de la carne con colores. En La Caleta me lo dijo.
Y otro día que estaba perro la tomó con el pobre Antonio El Herrero, fíjate, con lo bueno que era Antonio y con lo bien que tocaba (y que cantaba, ¿eh?, eso sí que es raro, un tocaor que cante bien). Ea, pues El Pantalón la tomó con él en La Europa, una reunión con mucha gente, y le dice chillando: «Antonio, tú tocas lo que sea menester pero eres una mierda pinchá en un palo, estás tocando y no ves más que lo que tienes delante, por eso no me sigues ni te enteras, que si se te fueran las manos, eso da lo mismo. Pero es que no te enteras, joé. No ves más que la mesa, la gente, el compás de lo que se está haciendo (dime tú qué iba a ver el hombre, ¡si es que El Pantalón estaba loco!) y yo estoy en otras cosas, estoy en el bulto (le dice), estoy leyendo quince libros sin saber leer, veo sitios, estoy acostao con cuatro o seis mujeres, veo los muertos, veo to, y tú ves pues eso, tú al compás, a adornarte y a la tuyo, eres una mierda, Antonio: que cante otro». Y Antonio acojonaíto allí callao, con el genio fuerte que él tenía también de higos a brevas. ¿Pero quién habla algo después de eso, qué? O te callas o lo matas. Como cuando me dijo a mí que yo cantaba como una placa’gramófono, bien pero siempre igual. Y eso que él conmigo, dentro de lo que cabe...
La mujer, pobrecita, las que debió pasar con ese hombre. Así callada y delgaíta, de negro, una pavesa, se llamaba Manuela... Gitana también, sí. Iba muchas mañanas a La Flor Marina o venía a buscarlo por aquí por la plaza de Abastos, por La Cabra o El Cuco, se le ponía delante sin decirle ni pío, y él decía «toma», y le daba lo que tenía encima, y si no tenía nada le decía «LUEGO», así fuerte, «LUEGO». Y si ella seguía esperándose porque le hacía mucha falta, se lo decía más bajito otras dos veces. Nada más que eso: «luego, luego». Una vez, delante nuestra, le pasó la mano por la cara y parecía que era un bofetón, la caricia más torpe que tú te puedas calculá.

Lo de la taberna, aquello empezó después de una reunión que acabó él bien y estuvo hasta simpático, que eso de que él estuviera simpático no veas lo que era, eso era como ver un perro amarillo, y alguien habló con él, alguien que ya había hablado con otros señores de dinero y con un coroné de Artillería muy aficionao: total, que entre todos juntaron el dinero y le pusieron una tabernita a la vera del Arco, ahí entre el Arco y el circo de las peleas de gallos, que ya no existe, una cosita para que él se defendiera. Pero mejor que muchas de las que había entonces.
Había tres botas de vino de Chiclana, pero vino bueno, como todo lo de antes, y le compraron o le regalaron tres jamones grandes para las tapas y le pusieron a la taberna «Er Pantalón». Con la erre, «ER Pantalón», pero sin decirlo: «ER», y luego un pantalón pintao así a lo largo en lugar del letrero, o sea, que se leía «Er Pantalón». Se abrió un miércoles por la tarde a las ocho o las nueve, y había que dar la copa que se da, bueno, que se daba antes cuando se estrenaba una tienda. Así que se abrió aquello y la gente fue a tomarse su copita de balde, los amigos y eso. La taberna era chica; abajo, no: había una escalera estrecha y abajo un cuarto grande, yo creo que como una parte de las murallas antiguas, con unas piedras cuadrás pero grandes-grandes, y allí pusieron unas mesas y unos bancos para las reuniones. El Pantalón abrió el miércoles, cerró a las doce o a la una de la noche con la gente dentro y ya no abrió hasta el domingo por la mañana menos a los que querían irse; bueno, unos venían y otros se iban: o sea, ya no abrió hasta que no se terminaron el vino y los jamones, pero pagar no pagaron más que unos pocos y Miguel ni se enteraba, él decía: «el que quiera dejar algo, que lo ponga ahí encima». Así que cerró y aquello ya no se abrió más en la vida, y encima debía El Pantalón noventa y tantos duros, pero, verlo a gusto, yo no lo vi nunca más tranquilo ni más a gusto tanto tiempo seguido. Estuvo por allí, aquellos días con sus noches, como si fuera el rey del mundo, y cantó largo una vez o dos y bien siempre, y todo el tiempo en la parte de abajo: yo creo que no subió ni para oriná. Y uno de los señores que había ayudao a poner aquello, se lo encontró luego un día por la calle y le dice:
—Miguel, ¿qué pasó, hombre? ¿Después que te dimos esa oportunidá...?
Y él contestó otra vez medio malamente, dijo:
—A quién se le ocurre.
El letrero de la tienda con el pantalón lo tuvo luego en su casa muchos años un buen aficionao de aquí de Cadi, don José Grozo el médico.

Pero la gente lo perdonaba siempre, y con los perdones-los perdones se iba p’arriba y se la jugaba al que fuera por un duro. O por una peseta. Porque hizo también cosas feas, ¿sabes? Muy malamente hechas. A mí, unas pocas, y eso que él conmigo... Parecía que le gustaba revolcarse no en el capote que huele a carne, como el del cante de romera, sino en la mala leche y en la miseria y en la necesidá, oye, y en las de los demás, y que cuando le cogía el cante se vengaba y se lavaba de todo con el cante. Pero con esa manera de ser no salió adelante, cómo iba a salir. Si no, millonario. Vaya, millonario no, pero figura y vivir del arte, eso sí, como muchos de ahora con los Festivales y los discos y todas estas cosas de ahora. ¡Si es que la gente estaba deseando llamarlo...! No lo llamaban porque le temían: dos copas y ya: lo mismo podía darle un botellazo a cualquiera que ponerse el más insultante del mundo.
Fíjate que cuando don Manuel de Falla, que en paz descanse y que tú sabes que era de aquí de Cadi, le escribió una carta el año veintidó a un amigo suyo de aquí con mucho dinero, el señor Beardo, a que buscara artistas de Cadi que fueran a cantar a Granada, el señor Beardo hizo una cosa en Santa Cecilia, que ahí no hubo nunca ni ha vuelto a haber flamenco, en el Conservatorio’la Música que ahora lo han puesto en el Callejón del Tinte y que antes estaba en la calle Benjumeda. Pues ahí llevó el señor Beardo a los hijos del Melli, a Antonio y al Morsilla, con El Pollo de tocaor, y le arregló a Miguel, a él solo, otro recital de cante en otro sitio, pero otro sitio fino también, y decía el señor Beardo: «tengo que jugármela, con ese me la tengo que jugar», porque él ya sabía quién era Miguel Pantalón, él lo sabía, quería llevarlo por lo buen artista, pero sabía quién era y otros también le habían dicho que no lo llevara porque iba a dar un disgusto grande.
Y’fectivamente, aparece Miguel una hora más tarde de la hora, con cuatro copas y una cara malísima, se sube allí y había mucha gente; ya había terminao hacía un rato grande el señor que daba la charla primero, y la gente esperando allí, y por fin aparece El Pantalón en ese plan. El tocaor, Moyana, había ido engañao; el señor, Beardo, aposta, no le había dicho que tenía que tocarle al Pantalón, así que en cuanto lo vio, y vio además cómo venía, Moyana cogió la guitarra, salió corriendo por atrás y se fue, él ya lo conocía también. Allí había muchísima gente, monjitas y todo, y el señor Beardo había mandado que pusieran encima de la mesa una botella’vino con dos cristales para los artistas, y Miguel Pantalón se sube, coge la botella y empieza a regarla encima la mesa mirando a la gente, el vino chorreando por toda la mesa y por el suelo, y luego dice muy fuerte: «¡Aquí no hay quien sepa un carajo de cante!».
Sin el Moyana ya estaba aquello echado a perder, pero claro, desde ese momento fue cuando ya la cagó, ya la gente asustá con lo que hacía El Pantalón y con lo que dijo, mirando él malamente desde arriba a unos y a otros, a los de las primeras filas, y como no había guitarra hizo dos martinetes, la única vez que yo le he escuchao ese palo, y de pronto le hablaba a la gente como si le estuviera pegando, a este o a la de más allá, que desde el fondo ni se oía lo que decía pero con una mala educación y una cara mala, en plan insultante. Y luego cantó por bulerías a su son, haciéndose él las palmas sordas y dando con el puño en la mesa. Y decía de ese compás que se estaba él haciendo, se miraba el puño y decía: «guitarra pa qué, si esto es un órgano»; pero en esto ya se había ido casi todo el público, quejándose la gente tela al señor Beardo que estaba con una media congestión, figúrate cómo estaba. ¡Bueno pues otro día lo llamó otra vez pa otra cosa!
Y él podía haberse ido con dos compañías buenas... ¿cómo buenas?: una, Las calles de Cadi, la de La Argentinita y el poeta Garcías’Lorca, el de «Yo me la llevé pa’l río», que luego lo afusilaron en la guerra. Al Pantalón lo escuchó una noche Garcías’Lorca en La Corona, que estuvo allí con un torero y con otros amigos suyos y gente de aquí (yo no estaba, yo estaba en La Isla), y Miguel cantó bien, y cantó Manolo Vargas, y creo que Garcías’Lorca ni medio se enteró y que los de la reunión se quedaron luego un poco desconcertaos porque se vio claro que ese muchacho no sabía de cante tanto como se creía y se dice que él sabía, y en mitá de un cante se ponía de pronto, o to trincao por el arte o a charlar bajito con el que tenía más cerca, y de cachondeo y a reírse, eso cómo va a ser, con lo bonito que escribió del duende y del flamenco. Pero eso es fuera aparte; el caso es que a Miguel Pantalón, después de aquella noche, lo avisaron para irse con Las calles de Cadi y acabó yéndose pero luego, ya con la Piquer la compañía, que también se llevaron de aquí a Ignacio, a Juan El Quemao y a Pericón y a dos más, y hasta les daba lo mismo que El Pantalón cantara bien una noche y regulá cuarenta, porque no tenía que hacer más que un poquito por bulería y otro poco por alegrías, que haciéndolas nada más que bien, sin tomárselo a pecho y con el compás en su sitio y dos pellizcos que le metiera, ya estaba él de la parte’afuera y ganando un dinero. Duró cuatro días. No llegó ni a Sevilla y dijo que por alegrías no y que por qué no iban a dejarlo hacer siguiriya y soleá, que uno de esos dos palos tenía que hacerlo él en cada función y que por alegrías no; para mí que en el fondo lo que estaba era deseando irse, porque como El Pantalón no tenía ataero ni por el pescuezo y Las calles de Cadi era una comedia del teatro, que había que ajustarse al papel y a los cantes que le tocaran a cada uno, pues adiós, él era así. Y luego a pedir dos duros o a mangar un poco de carne, él era así.

¿Cómo que explicarte su cante, lo explica alguien eso?: ni el suyo ni el mío ni el de nadie. Pero el de él, menos. Te he dicho que tenía el corte, clavao, de aquí y de Jeré y los Puertos. Pero con eso no te estoy diciendo ni gorda, y tú cómo me vas a preguntar una cosa así; si me lo pregunta un inglés o uno de Estocormo, bueno, ¿pero tú?
También te dije que algunas veces daba igual si trasconejaba las letras o si no se le escuchaba la mitá, que eso está horroroso y le pasaba mucho. Pero verás: una cosa era cuando él cantaba bien, o mal, pero cantaba lo que sabía, ¿estamos?, lo que se sabe; y otra cosa muy diferente cuando le venía su cante, aquello que le brillaban y se le saltaban los ojos y que no duraba mucho tiempo: como que yo creo que todo lo demás lo hacía El Pantalón buscando eso sin darse ni cuenta y queriendo él meterse en lo otro. Disfrutaba con la parte de la sabiduría del cante, a ver si me explico: le gustaba, disfrutaba con lo que es saber cantar, y eso se notaba porque veías que se le salía un momentito una sonrisa de agrado como los que tocan el piano de Betoben y de esa gente, como un niño chico, recreándose él en los cantes de los antiguos, del Melli, de Curro Dulce y Paco La Luz, de María Borrico, de Tomás El Nitri, todos aquellos. Pero lo suyo y lo raro era cuando tú te dabas cuenta de que ya no estaba en eso ni sabía lo que estaba haciendo, y cómo barajaba entonces la pena y aquella rabia, muchas veces las dos juntas, que eso es muy difícil, ¡¿ESO?!, y siempre con mucha música, pero muchísima, y con las cosas que él se inventaba. En la música, en la toná. Porque en las letras no, él no hacía más que las cuatro o las seis docenas de letras que hacemos todos, y algunas ni se las sabía: de verdá. Los inventos suyos, lo de él, iba en la música, y una noche que le cogió bien, eso fue en La Privadilla, por poco si no le arregla la plana hasta al Ciego’la Peña, el viejo, que llevaba cien años muerto y El Pantalón no podía tragarlo y decía que era regulá, ¡Fíjate tú, regulá ese cante!, todo porque a él no le alcanzaba la voz a la siguiriya del Ciego’la Peña. Y otra cosa que le escuché tres o cuatro veces, pero sin hacerla nunca igual, era esperarse en un tercio y dejar la voz como colgando, sin echarle teatro, y luego cogía otra vez el compás a lo justo, de un hachazo que no fallaba. Otras veces, ah, eso muchas, apagaba tanto la voz que llegaba a callarse, pero lo que se dice callarse, y eso era un silencio más relleno de música que to lo de antes y lo de después, como si dejara un sitio en el cante para que los demás pusieran ahí lo que cada uno quisiera poner, o como si él dijera sin decirlo: «No sigo porque ya no me cabe». Y, como no era más que un momento, se quedaba uno loco; si esos momentos llegan a ser más largos, un pelo más, se corta la mayonesa. Pero era a lo justo y ni yo ni mucha gente ha escuchado en el cante más cosas que cuando Miguel Pantalón se callaba y hacía esos parones, que no los hacía siempre, qué va. A mí era como si me tirara suavito de las costillas con una soga el hijoputa, suavito pero que no había quien parara la soga. Como te lo estoy diciendo.

Fíjate un hombre con esa cosa, cantando, cuando le cogía bien, mejor que Jesucristo en el Huerto, valiendo él tanto, y tan despreciativo y tan loco, qué lástima. De pronto era una alegría y hasta contaba un chiste aunque, para eso, Ignacio, Miguel no tenía gracia para eso. Pero tristón mucho más tiempo, y cabreao casi siempre. Si hoy viviera sería igual, un frascaso.
Me acuerdo que una mañana fue en busca suya un muchacho muy bien trajeao, de parte de un señor de la calle Ancha que iba a hacer el domingo un despesque en una salina, y quería que él fuera a cantar. El Pantalón estaba ahí en El Cuco. Estaba en El Cuco y medio hablando solo, eso le pasaba mucho también, allí sólo al fondo-fondo, sentado en una silla sin mesa y sin nada a la vera de los retretes, serían las once-las doce’la mañana. Llega aquel muchacho, flaquito y con mucha corbata y mucha brillantina, y empieza a entrarle al Pantalón con el encargo, y el otro estaba de mala o le cayó mal el muchacho o qué sé yo. Al minuto lo tenía trincao por la corbata, que si le da otro jalón se la arranca de cuajo. Le suelta la corbata, se sopla la palma’la mano y se sacude la mano como si la tuviera sucia. El otro se fue con la cara blanca y sin haberle podido hablar de lo que le iba a hablar, y allí tenía El Pantalón quinientas o mil o las que fueran. Y aquella misma noche por poco mata a uno, que estaba tan desmayao como él, por una porfia de tres o cuatro duros, fíjate el encanto.

Otra vez había una ópera italiana en el Falla, y él se coló por atrás, entérate de esto, y en medio’la función de la ópera, por la parte de los camerinos, se lía El Pantalón por siguiriya que se escuchaba hasta en el gallinero el eco de los bocinazos y los lamentos, y los cantantes de la ópera descompuestitos, uh Dios mío de mi alma, dos se quedaron un momento hasta callaos, y la triple llorando luego, y Miguel cantando como una fiera, de medido y de alto:si no se lo llevan por la fuerza a la calle Sacramento, por la parte de atrás, ese sale al escenario, que ya le faltaba poco. Y mientras lo sacaban aguantao, cada uno por un brazo, él cantando por siguiriya cada vez más fuerte, «Eran dos días» y «Soltaron los cabos del muelle al vapó», que ahora la hace Mairena, pero date tú cuenta la que formó El Pantalón en una cosa de ópera, con el gobernadó y con to el mundo allí.
Así que no podía verlo nadie y con to y con eso lo buscaban:él mismo era su ruina, tenía el sangui ese de ser tan antipático y tan atravesao, que algunas veces me daba una rabia de odiarlo (casi siempre, a qué te voy a decir otra cosa) y de pronto me daba lástima, y otras veces las dos cosas juntas como él las colocaba en su cante cuando le cogía, que no hacía más que abrir la boca y quejarse y ya iba allí media hora del cante de otro.

Bueno... y cantar solo por la calle con vino o sin él, eso miles de veces. Por allí por atrás de Santa María, y de pronto saetas en Navidá o en el mes de agosto como si fuera la Semana Santa, date cuenta, o se iba a cantar de noche por La Caleta, eso lo hacía después de la guerra, y, si estaba la marea vacía, por las piedras, por fuera del castillo Santa Catalina que estaba así de presos de la guerra, como a cantarle a los presos. Loco: a pique que le hubieran dado un tiro o cualquier cosa. Lo que es que ya los centinelas no le hacían ni caso.
Ah sí, lo de los virgos. Ahí sí tuvo gracia, ¿ves?, y sin él saberlo que la tenía, que así vale más. Pero cómo se cabreó porque nos reíamos y por poco acaba mal la cosa, pues lo de siempre: un metepata.
Aquello fue en la tienda La Escalerilla, que toda la esquina esa acaba de caerse porque es que las dejan caerse pa trincar por los solares, levantar a lo que salga haciendo cualquier mamarracho en lugar de lo que había y que esto se parezca ya a Charlestón, a cualquier cosa menos a Cadi. Lo de los virgos es que, claro, tú te estás riendo, estás a gusto, y de golpe te ves medio insultao sin estar tú ofendiendo, te insulta El Pantalón o el que sea, y si ese cambio de humó te coge malamente puede pasar cualquier cosa; menos mal que lo arreglamos. Se estaba hablando del virgo en un reservao, que estábamos allí diez o doce, y de los remiendos y las cosas que se hacen con los virgos. Miguel no hablaba casi nunca pero esa noche fue ladeando-ladeando la cabeza, escuchando y diciendo que no con la cabeza, hasta que se echó a hablar. De malhumó como siempre pero contó esto, contó que en La Isla, siendo joven él, hubo una fiesta en una casa gitana y él se encontró allí con una gitanita preciosa, y los dos a morder, y uno llega y le dice:
—Déjala, Miguel, vete si hace falta pero déjala, que tiene ya el compromiso y va a casarse y es mocita, y te van a pegar un pinchazo o vas a tener un disgusto, déjala.
Y Miguel:
Contrimás me lo decían, más ganas, y ella igual: que quedé con ella y me la llevé a un sitio. ¿Mocita? Tenía ya el virgo en el gañote. Y me alegré. Porque hay que ver el trabajo que tiene quitar un virgo: hay que ver, hay que ver la tontera del virgo y los dinerales que se dan por un virgo, los reyes y los sultanes y to el mundo. Con lo incomodísimo que es el virgo: yo no he quitao más que el de Manuela y fueron dos noches rempujando, a pique de quedarme cojo que no me quiero ni acordá.
De manera que, como además lo decía tan de verdá y tan convencido, pues los demás riéndonos a gusto jajá jajá, y él se puso imposible. Claro, es que también nos cogió a todos de sorpresa porque El Pantalón no tenía que haber hablado como habló, eso no iba conforme con él ni con lo de entonces porque en su misma familia creo que un hermano de él, de la calle Pasquín, medio mató a una sobrina suya por lo del virgo, no era como con las niñas de ahora, que ya con trece y con catorce años cogen y se hacen unos zarcillos con el virgo. Lo que es que estaba chalao, por eso hacía y decía esas cosas que ni pegaban ni llegaban. Pero de pronto decía algo que te ponía a cavilar. Si es que era muy raro en todo, no sé... La de veces que me habré puesto yo a darle vueltas cómo era ese hombre... Me parecía a mí como más antiguo que la época en que él vivió, que era la mía, ojalá pudiera yo explicarme... como si fuera otra gente más antigua aunque también fuera él de mi tiempo, a lo mejor por eso estaba medio majara. Ocho o diez años más que yo tendría y siempre estaba igual, otra cosa rara de él, joven yo creo que no lo vio nadie nunca, ni ir para viejo tampoco, eso tampoco. Siempre igual, como los chinitos. Así que viejo no era más viejo sino más antiguo, otra cosa, y como un salvaje. Fíjate, a mí me parece que dentro de él no había lugá más que para el cante y aparte de eso no había na, lo mismo que una cántara antigua de esas bastas y feas, que no sirven más que para conservar un licó divino y que si lo quitas de ahí se pierde, y luego la cántara la tienes que tirar porque la cántara no es nada, no es más que un estorbo.
Y si en aquel Cadi estaba ya él sin sitio, qué sería hoy de Miguel Pantalón, calcúlate tú, porque ¿qué es lo que va quedando de aquello?... Yo conozco a gente joven que sienten como lo que son, como jóvenes, y les gustan sus músicos de las melenas y sus cosas, pero les gusta también el sello ese de lo antiguo, de lo nuestro de aquí, y algunas veces lo buscan hasta sin hacerse ellos cargo, buscan cuando esto era otra cosa, ponle de quince-veinte años p’atrás. Las tabernas de cante, cualquiera valía, los coches de caballos, los reservaítos, esos tabancos, esas palmas y esos bailes donde fuera, en la esquina que menos te pensaras y a cualquier hora de la noche o del día. O hasta sin el flamenco: los ambientitos de aquí por las casas, en las calles, las conversaciones cuando hablaba la gente y no los motores ni las sinfonolas; con la radio y cuatro cines había más que de sobra, hombre, y uno iba tan tranquilo por ahí viendo lo de uno, no ahora que tiran el sabor para coger dinero y para que los coches pasen, o echan a perder La Caleta: algunas veces no sé si era hasta mejó la necesidá, siendo tan mala. Pero esto era esto. Bueno, eso sí: hambre hay menos y, en el flamenco, más libros y más discos y charlas y festivales y más cosas sobre el flamenco, eso, como hoy nunca, te lo digo yo. Y muchos artistas jóvenes que valen. Muchos. Aunque la mayoría, es naturá, como están siempre con cien duros en el bolsillo y como no mamaron ese ambiente en que el cante se criaba, lo hacen bien pero no les duele a ellos mismos, yo lo noto. Y además, se van en cuanto ven que valen. Ahora: hay muchos que valen, muchos. Pero el flamenco se termina, ya se acabó su ambiente, el suyo. Me contaba a mí mi padre que cuando sonó aquí en Cadi la primera sirena pa’l trabajo, que fue la de la Fábrica del Tabaco, se murieron del corazón unos pocos, del sobresalto mismo y de lo que aquello llevaba abajo de currelo. Y ahora se trabaja aquí como en Bilbao o como en Barcelona, lo mismo, a mí que me dejen de tonteras, y además a ver qué hace aquella gente sin los andaluces en sus fábricas y en sus cosas. Y aquí, los paraos. Pero el flamenco yo no sé si va a seguir... Antes es que todo era otra cosa, todo, tampoco había dónde meterse y la gente se aburría y no había más que el flamenco y la conversación y las reunioncitas y tres cabarés, lo demás nada, te hablo de antiguamente: venía al Teatro una compañía de cuando en cuando, unos toros... Ahora la tele, el furbo, los furbolines, yo qué sé, las maquinitas con las bolitas y las luces, las sinfonolas... Un Miguel Pantalón, a ver dónde calza hoy día un Miguel Pantalón, a ver qué hacía ese hombre en medio de los coches que no caben, que ni se puede andar por la calle, ¡ni se puede andar por la calle!, y todo este jaleo, si ni yo me hallo, y eso que a mí no me falta y me ajusto a lo que sea. Pero él no se ajustaba. Él no. Mira: lo mismo que hay genios de la riqueza, él era un genio de los pobres, igual, y ya te he dicho que me sonaba a gente de hacía mucho más tiempo, pero de mucho más, que también podía venirle de eso la mala leche: una persona con esas cosas antiguas dentro y ese arte dentro, que a lo mejor eso era el bulto aquel tan grande que él decía, todas esas cosas juntas y luego ni para comer, sin saber leer ni escribir y sin una peseta: amargao. Lo mismo, con toda su mala leche y con todo, nace en la plaza Mina y en una casa bien, y es Falla, y si Falla nace en el barrio Santa María o en La Viña, es El Pantalón. Como le pasó a Enrique El Mellizo, igualito.
Tú hazme caso a mí, que te estoy diciendo tal como él fue pa que no te embarquen. Lo bueno y lo malo. Ya ves: que tenías que irte-que tenías que irte y venga a apuntar, claro, es lo tuyo. Pero ya a ver si acabamos. Yo ya también me tengo que ir yendo...
Y ahora van y le dedican al Pantalón ese disco, «El Ídolo», qué ángel tiene eso. Me figuro la fábrica de los discos en Madrí o en Barcelona con un montón de coches en la puerta. Me figuro el disco por las tiendas, el dinero, tome usté la vuelta, el disco por la radio aquí y allí, el de las letras del disco trincando cuarenta mil duros por las letras suyas y por las músicas del flamenco que inventaron los antiguos, que muchos estaban hasta pidiendo limosna por la calle. Y ahora van y forman todo eso con Miguel Pantalón... «El Ídolo», qué gracia. Y el ídolo hablando solo en El Cuco, allí en lo oscuro junto a la puerta’los retretes y canino, con aquella mala cara y aquel traje que llevó toda la vida, como un crudillo a rayitas negras finas, que Luis Vélez creía que era de una pieza de las que quedaron de la guerra’Cuba, y que ya estaba tan por igual de viejo y de roñilla que ni se notaba. El ídolo...
Se murió en una caseta de la Feria’l Puerto, de las de cañizo y por la tarde.
Allí estaba media gitanería de la calle Lechería y de la calle La Rosa, que estaban hartos de él pero esperándole el cante como siempre. Juan El de Alonso, que estaba, fue el que me lo contó bien, Juan estaba con Manuel Picaleto el Viejo, y luego me lo contó José El Negro, El Negro del Puerto. El Pantalón se había tomado unas pocas y lo apoyaron en la paré de cañizo a que durmiera el vino; que esa era otra suya, se quedaba dormido donde fuera o a la hora que fuera, con vino o sin él. Se despertó y se lió otra vez a hablar de los soldaos, venga con los soldaos y con los cañones, por ahí le daba mucho, las cosas de él, y de pronto pidió la guitarra al dos. Había mucha bulla fuera. Y, dentro también, ya sabes tú lo que es cualquier feria por aquí abajo. Una bulla como para no cantar. Pero él cantó y se tragó la bulla, acabó con ella: ya no armó jaleo nadie por allí cerca. Cantó un rato por bulerías, sin forzarse, que bailó Juan Farina, entonces era un chiquillo así de chico, y también se dio su vueltecita Paco Laberinto, el de Jeré, que bailaba pa rabiar. Y luego El Pantalón entró fuerte por siguiriya. Sin una paraíta, nada, menos que estuvo él un rato escuchando la guitarra, que le tocó el chiquillo de Chaves y El Pantalón se ponía la mano en la oreja y agachaba la cabeza con la mano en la oreja como si no lo escuchara bien, y lo tenía al lao: esa mano en la oreja y mirando-mirando fijo pa’l agujero de la guitarra. Luego se quejó dos veces y empezó. No hizo más que tres o cuatro cantes, pero al acabar el primero ya se le pusieron los ojos así como se le ponían a él, y cantó como cuando me pegó el revolcón. O mejor. Una de las siguiriyas que hizo fue «La camisa en mi cuerpo», que Agustín El Melu, llorando bajito encima l’hombro de ese poeta de Puerto Reá, don Juan Antonio Campusano, le pegó un bocao fuerte en el hombro, y en aquel momento casi ni se dio cuenta don Juan Antonio Campusano con el cante del Pantalón. Y la última siguiriya se la inventó casi entera y sin letra, na más que quejándose, y de pronto le metía una voz de un poder que ya ni parecía la de él, me dijo El Negro. Y ahí se quedó. En lo suyo. Parecía que se había dormido otra vez como él se dormía, de golpe como si le hubieran dao un porrazo, así que volvieron a colocarlo contra la paré, esa vez muy despacito, como quien mueve una image. Al principio, seguro que estaba durmiendo; hasta roncaba. Un ratillo después y se fue echando él solo en la mesa, así aplomao, y de ahí se fue resbalando-resbalando, primero al banco, que eran unas mesas largas de pino con bancas de pino de las de antes, y luego al suelo. Allí lo dejaron tranquilo a la sombrita, y cuando iban a irse, ya de noche, fue cuando se dieron cuenta de que Miguel Pantalón se había muerto.
En una mano, fuerte-fuerte que luego no había quien se la abriera, tenía un puñao de tierra de allí del suelo como el que aprieta el diamante de la India.
Las cosas de él.

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