Semana Santa rural

Un año más he pasado la Semana Santa entre montañas. Como decían en casa, dormir, comer y leer, y algo de ejercicio aunque no todo el que quisiera. Iba mentalizado para pegarme un buen palizón de kilómetros y en cuanto llegué empecé bien pero mi cuñado se lesionó el tobillo e hice la mitad. Al día siguiente me fui a andar por una montaña mientras hacía la digestión y como me gustó el viernes repetí. El andar y el correr son un poco incompatibles ya que una vez que empiezas a andar la mente se acomoda y te cuesta la misma vida empezar a correr. Luego el sábado corrí un poco y ya ayer domingo de vuelta a casa hice otro poquito más media horita de bicicleta estática. Total que practicamente la mitad de lo que había previsto.

En cuanto a la lectura sí me apliqué un poco más. Me he leído casi tres libros. El jueves y viernes santo leí "Bajo la mirada de Occidente" un libro muy bueno, como casi todo lo que he leído del gran Joseph Conrad. Una vez más, como en casi toda la literatura clásica universal, el tema es el carácter ruso. Me recordó en muchos pasajes a Crimen y castigo. Trata de un estudiante que es abordado por un compañero rebelde que acude en busca de refugio tras un acto terrorista. El dilema es ser cómplice de por vida de algo en lo que no se cree o delatarlo y se opta por lo segundo lo que conlleva una vida miserable de remordimiento al ser utilizado como espía por un régimen autocrático. Me quedo con un comentario en cuanto al materialismo: "el hombre es un aparato digestivo".  

Hay frases que se te quedan en la memoria pero especialmente ocurre si se leen en un marco incomparable como en lo alto de una montaña. Entonces te acuerdas siempre no sólo de la frase sino en el lugar donde la leíste. También recuerdo pasajes de la Tía Tula leídos bajo un sauce llorón o la descripción del fango de Doñana leída junto a una fuente en el jardín de un Hotel rural o Quinta en Portugal.








Luego, el sábado santo me leí casi del tirón La Quinta Montaña de Paulo Coelho que trata sobre la vida del profeta Elías.


Puede que no sea tan bueno en cuanto a calidad literaria pero que como casi todo lo de este autor es fácil de leer. Muchos capítulos y cortos. Enlanzando con el comentario anterior sobre la memoria, durante toda la lectura del libro tenía la sensación de haberlo leído anteriormente, y estoy seguro que así es, pero fue como leerlo de nuevo. Algo que me da mucho coraje.


Hace poco me pasó algo peor. Resulta que fui al cine a ver "El secreto de sus ojos" y de vuelta a casa le comenté a mi mujer que me había dado pena de no haberla visto juntos, a lo que me comentó que la acababamos de ver hacía menos de un mes en el video. Durante toda la película recordaba pasajes y hasta el final pero pensé que era de un trailer. Preocupante, pero se la razón. El video unido al sábado noche son como una tila.

Siguiendo con Coelho, en este libro hubo una idea que me hará pensar durante un tiempo. Son libros entretenidos practicamente de autoayuda, supuestamente muy profundos pero que son criticados por ser una especie de espiritualidad comercial. Soy de la opinión que si se venden es porque algo tienen y en mi caso siempre hay algo que me hace pensar. Tengo entre mis libros favoritos el Alquimista leído a los 20 años y que me impactó positivamente (tanto casi como El Principito). Prefiero no releerlo por si acaso.

Por último he leído pasajes sueltos de artículos de Ortega y Gasset que se leen en 10 minutos. Pocos 4 o 5 pero que dan para varias entradas por su profundidad. Hay una especie de preparación para la teoría de Andalucía que sostiene que los andaluces somos más orientales que occidentales.





Obviamente tenemos nuestra impronta árabe mucho más marcada en lugares como Córdoba (el pandilleo) o Granada. No somos tan individualistas como los centroeuropeos y occidentales que se sienten orgullosos de ser distintos a los demás.


Los andaluces somos más orientales y queremos formar parte del conjunto, vivir la vida toreándola, dejando que fluya y tenemos un descomunal apego a las tradiciones vividas de forma conjunta dependiendo de las estaciones y una vida menos sofisticada y rural. Es un simple boceto de un libro que posteriormente se hizo y del que tengo una copia muy vieja guardada esperando su momento.

1 comentario:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

kiiiillo, una delia leerte, de verdad...
un besote grande

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