Confesiones y pequeñeces de un armario español abierto


Una amiga culta y refinada ha confesado en Youtube, que se le abren las venas por el "Hoy quiero confesarme" de la Pantoja. Y acto seguido, muchos de sus amig@s han empezado a confesar sus aventurillas de karaoke y bolera. Y aprovechando que el Guadalquivir pasa por Sevilla, yo confieso que raro es el artista de la Música Popular Española (Serrat, Soto, Julio Iglesias, Alejandro Sanz, etc...), que no me ha servido para expresarme en su día.





Admiro a los brasileños que idolatran su MPB (Caetano, Roberto Carlos, Toquinho, Vinicius y tantos otros de los 70), aman su bandera y ponen de Ministro de Cultura a uno de sus representantes. Los yankis también lo hacen pero les falta ese calorcito sureño. ¿Os imaginais la que liarían los Zperos si pusiéramos de Ministro a don José Luis Perales? Aun recuerdo tatarear por flamenco a un camionero aquello del "samaritanas del amor".



Los progres de hoy, empiezan con el Jamón, jamón de Bigas Luna y una vez que son conocidos, acaban comiéndose el Jamón del New-York con acento jalapeño. A otros como el Banderas, le ha dado por dar clases de "andalú" y viene a Málaga en "Zemana Zanta" con un acento que ni el más perchelero entiende. Confunden a la juventud, que no tiene criterios sobre el arte español y usan esa horrible palabreja de "friki" que va muy enlazada con cualquier idea relacionada con las raíces de nuestra historia. Lo viejo no va asociado con malo. Ni lo nuevo con progreso. La tradición está en los genes y para progresar, primero hay que saber quienes somos y no avergonzarnos del pasado. Hay que reirse de lo que viene de fuera y de nosotros mismos pero sin sentirnos inferiores, con orgullo:



Pero vayamos al chocolate espeso o al turrón de feria. Confesar es un sacramento, y el blog es una buena sacristía, salvo que uno quiera hacer negocios o trepar en política. Si fuese mi intención, mal camino llevo. El otro día me pidieron que suavizara una entrada y contesté que no se preocuparan que escribiría otra mejor...

Yo de joven era un gordito de Triana, que por la noche se bebía los vientos y por las mañanas hacía confesiones a golpe de play y record. Cintas que salían sólas, casi sin pensar, a golpe de serenedipity y que luego regalaba a mis víctimas, todas con mensaje personal..Y fusionaba estilos, a base de paradojas y contradicciones. Era mi forma de respirar, de sacar un sufrimiento que no entendía. Pienso que el arte es eso. Expresar tus alegrías pero sobre todo limpiar tu porquería. El arte como sacramento.

Recuerdo platos como Un "no soy de aquí ni soy de allá" al que le seguía algo de la temporada en la misma linea con "un buscate un hombre que te quiera", para acto seguido cambiar de tercio y engañar al subsconciente a base de romancero al estilo "a tu vera siempre a la verita tuya" versionado por Los Centellas, junto a canciones quinceañeras para confiar y poder así terminar con un fandango del tío Paco Toronjo sobre la perdición y el aguardiente o con una soleá de Antonio Mairena. Siempre busqué un fin pedagógico en mis "cassetes". Engañar al oído para que una vez humedecido el subsconciente a base de mariconadas meter la estocada en caliente. En realidad la eyaculación era lo de menos, lo importante era buscarle un sentido al sufrimiento.



Y en esa suerte (tan taurina) de plagio devorador y sin complejos, pudo ir expresándose este humilde artista del copia y pega que llevo dentro. Ahora ya no me expreso con la música y mis finales son más divertidos. La diligencia del buen padre de familia es aburrida y monótona como la política. Tengo que perder y no puedo permitirle el lujo a mi ego que venza por encima de la responsabilidad de mis 5 niñas. Por eso veo los toros ( y muy de vez en cuando) desde la barrera, soy un mero testigo en el circo del arte. Un simple espectador, que sigue creyendo en las grandes verdades, pero que se limita a leer batallitas, esperando que llegue el gran día de una reaparición madura y con sentido, consciente que Godot no llegará. Hacer arte de la alegría es sólo privilegio de los dioses y en el siglo XXI ya están jubilados.



Dicho ésto, parece mentira que después de tantas cintas, no pude convencer a mi leída amiga, que Triana es mucha Triana, y que la reina del folclore trianero no es la Pantoja, que siempre se alivia en las suertes y fue siempre una segundona tanto en el universo Jurado como en su barrio. La Juan Belmonte de la canción trianera siempre será María Jiménez, por mucho que sus últimas confensiones sean de lo más alitosas.


Creo que mi amiga haría una buena defensa de la Pantoja. Y lo mismo hasta la está haciendo ya a su manera. Su subsconciente le traiciona y creo que después de ver cine de Barrio se queda a ver los debates de la Noria con sus periodistas mezcla de fiscalía y lagrimas de paquirrín. Si hay que ir a los clásicos de la Justicia famosera vamos a tirar de pellizco y dignidad, conceptos que la Pantoja ni conoce ni conocerá:

 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En un programa en el que salían Lola y la Jurado (que a ambas Dios tenga en su gloria), tras los teatrales suspiros de la chipionera al presentar a la jerezana, ésta última le contestó: "Tú eres una piedra dura de Chipiona, como las del rompeolas de Regla" algo que la Jurado se tomó como un piropo...

La Chunga

evamarín dijo...

Me enseñaron a ser agradecida y como ya te dije, con el post en el que me pintas como a Pitita Ridruejo, renqueando con la pantoja, me alegraste el día. Recojo el guante y lo guardo en el archivo de mi personaje favorito, serás marqués en la novela, o pintor conceptual, o idealista y bohemio, pero te reconocerás cualquier día en el papel. Ya me corregirás entonces.
Aprendí mucho con tu tinta verde, más de lo que tú cuentas,tanto q me pasé de las folclóricas a Bambino y de ahí no me sacan, aunque tú me fotografíes con la pantoja. Soy una perdedora hasta en esto. Un abrazo muy fuerte,
eva

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