Pasión y resurección de mi Betis

Son las 15:40. Dentro de poco más de 2 horas, miles de béticos pueden tomar la ciudad de Salamanca y celebrar el ascenso. Tendría que darse una carambola, que gane mi equipo y que los dos que vienen por detrás en la clasificación no ganen. Un milagro. Pese a ello, han ido miles de aficionados, por si acaso. Soñadores.

Pese a todo, el Betis ya no es el Betis. Hemos perdido nuestra razón de ser, el manque pierda. Lopera ha hecho un "cluz" a su imagen y semejanza. Gris, prepotente, inculto, fanático y cateto, una entidad de un nuevo rico que presume de bético cuando sólo le interesa el dinero y que todo gire en torno a su persona.

Estos días ha salido un contrato de una posible compraventa donde se imponía una cláusula al presunto comprador (en realidad eran unos testaferros suyos), que si cambiaban el nombre al estadio, le tenían que pagar no se cuantos millones de euros como indemnización.

Hoy el Betis puede ser de primera si tuviera mucha suerte. Si se da el caso, estaré loco de contento, pero seguiremos siendo ese Lopera F.C. por mucho que nos engañemos. Por eso, y aun en contra de mis propios sentimientos, pienso que este equipo tiene que morir para que vuelva a resucitar. El Betis es un sentimiento, el de intentar exprimir la vida por dura que sea, por lo que nunca desaparecerá. Por tanto, sólo hace falta que desaparezca el gran traidor, como en Cuba o como en España en el 75. Hay situaciones que sólo tienen una solución y como la violencia no entra dentro de mis planteamientos, sólo cabe esperar.

Verde esperanza no, negra esperanza.

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