De tus santitas barbas

Hoy me han llegado algo así como 30 emails recordándome que mañana nace el niño Jesús, por lo que más vale que me espabile y salga a consumir. Que alegría se respira en las calles con las compras de última hora para el Papa Noel, Santa Claus, o cualquiera de esos paganos autonómicos como el Olentzero vasco, el payés cagón, o el apalpador gallego que tocaba las barriguitas de los niñ@s y dejaba castañas a los canij@s, y carbón a los gord@s, no porque fueran mal@s, sino para que se calentaran. Aquí se demuestra que el género, confunde tanto como la noche.

Yo voto porque ya que hemos descafeinado nuestras costumbres, que metamos sin complejos a todos estos personajes en el Belén. La fusión. En realidad Papa Noel no es ni tan siquiera del Norte sino que era turco (todo esto viene en wikipedia), San Nicolás e iba de verde hasta que la Coca Cola le cambió el color, por lo que podía pasar por un pastor más. Así no confundimos a los niños. Los confundidos en realidad somos nosotros porque mientras que nos aclaramos, ellos pillan por los dos lados. Pasa en esto de las Navidades en nuestro país como en los sistemas jurídicos que el anglosajón es el que manda $$$ y los continentales con nuestras tradiciones, intentamos buscar un hueco para poner a nuestras instituciones o figuritas, made in China.


Y menos mal que hay chinos, porque somos varios los que no hemos pillado de la lotería...Vendrán pronto las uvas y la barra cada día menos libre. Uno va cumpliendo años y va llegando la hora del relevo de nuestros adolescentes. Y luego casi sin darte cuenta, y mientras decides el gimnasio al que te gustaría apuntarte y las hierbas para el régimen, llega la cabalgata de Reyes, donde de repente un caramelazo bien dado, por fin te despierta y te das cuenta que ha acabado la felicidad y que no sólo hay que pagar los sms cargados de buenas intenciones, sino que después del crédito viene el descrédito.


Pero nos queda el consuelo. Pronto llegará el deshielo y aquí en el sur esas tradiciones no fallan. Son sagradas. Al niño recien nacido que le hemos cantado villacincos, lo convertiremos en un cachorro, al que vamos a maltratar y crucificar. Que pena que no cante bien porque me acuerdo del cuento de Quiñones donde el gitano flamenco le cantaba saetas en vez de villancicos al niño Jesús, algo que sólo se le pudo ocurrir a un gaditano, como la foto del nazareno que creo que es de La Linea. Luego resucitamos al niño y nos vamos para la Feria, y a la madre, pues le quitamos todas las penas con la llegada de la Blanca Paloma y una nueva concepción, y así van pasando los años.

Os dejo esta saeta cantada por un gachó en la Navidad del año pasado, concretamente en la misa del Pavo, y donde se venera a una imagén del "Pare" San Nicolas de Bari (Protector y ayudador de las chicas en edad casadera o en busca de marido), vulgarmente conocido como Papa Noel, al que el anticlerical ZP y todos los pícaros de los paganos autonómicos, quieren dejarle sin PER, sin trabajo y lo que es peor en Cadiz, sin tabaco.





1 comentario:

Ignacio Bermejo dijo...

Me acordaba de ti, viendo la carita del pobre Gordillo, cuando su amigo Michel, (ése que jugó en el Madrid y que las malas luenguas dicen que es el noviete de Guardiola), le causó una indisgestión de polvorones...

Un abrazo fuerte, con sabor a mar de Cádiz, a cañaillas de la Isla y a manita sevillista.

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