Días de cine: decepción




La semana pasada fui al cine.


Vi Cisne negro, que es una buena película pero desagradable. La actriz hace un gran papel y entiendo que le hayan dado el Oscar. En ningún momento puedes adivinar como acabará la tragedia, pero sabes que pase lo que pase, eso no puede acabar bien. Es una buena historia, de las que se pueden saborear una vez que por fin ha terminado. La fuerza destructora del arte.






Pensando en pasar un rato agradable, cometí el gran error de meterme este sábado a ver Torrente, esperando alguna nota de humor nueva de Santiago Segura. El resultado fue un gran chasco. Lo mismo de siempre, repetido, cansino, vulgar. Por si fuera poco, tenía a un personaje parecido en el asiento de atrás, que se dedicó a eructar durante el pase, aprovechando la vidilla que la película le otorgaba.Tiene el mérito de agrupar a toda la cochambre mediática de este país, por lo que al menos puede servir para algo, como medidor de la altura intelectual de los que por allí aparecen. Todo aquel que presta su imagen para estas películas debe de ser artisticamente infravalorado.



Se que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero si alguien, empujado por lo bien promocionada que está, tiene la duda de ir a verla, mi consejo es que no lo haga.

Después de salir de esta película, se me han quitado las ganas de volver al cine y mi opinión de Santiago Segura ha bajado mucho. Que pesadez.

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