Un soneto áspero como el lamento de un hereje

Me estoy leyendo Las máscaras del heroe de Juan Manuel de Prada. Tengo que reconocer que nunca me ha llamado la atención este escritor, creo que por esa pinta de casposo que tiene, pero estoy disfrutando mucho con esta novela. Desde que escuché a Montero Glez afirmando que sólo él y este escritor se salvaban de esta generación de escritores siendo de ideologías tan distintas (bendita provocación), empecé a leerme Pólvora Negra y tras terminarla he empezado con la de Prada. Ambas son de la misma época y Glez confiesa haberle servido como bibliografía.

Os dejo un soneto durísimo que me he encontrado en este magnífico libro sobre escritores de principios del siglo XX. Para pensar en esta Semana Santa:



—Abrazado a la cruz, en que tormento
después de veinte siglos de agonía,
sufres, Señor, manando todavía
sangre del flaco cuerpo macilento;

me turba el dolorido pensamiento
de que estés en la cruz por culpa mía,
cuando tu cruz alegre tomaría
si acabara tu largo sufrimiento.

Contigo, igual que tú, crucificado,
hasta el fin de los siglos padeciera
por estar más cerca de tu lado...

Pero deja, Señor, que me condene,
que, ¡ni en tu gloria convivir pudiera
con quien clavado en esa cruz te tiene!


Pedro Luis Gálvez








1 comentario:

Víctor López dijo...

Juan Manuel de Prada es infinitamente superior a los demás escritores de este siglo.

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