Lecturas aéreas en mi ebook



Mi amigo Juancho me manda este email con un archivo adjunto sobre la cata de vinos. Fui el vicepresidente del club del vino y creo que tengo algún cargo honorífico, pero de momento he causado baja en el partido. El deporte y la familia me alejaron de las buenas costumbres y de algunas malas amistades. Ahora soy un coñazo deportivo. Caballero Bonald en sus memorias decía que desconfiaba de todo aquel que no bebía y un amigo mío me dice que él ya sabía que yo no era trigo limpio...que eso de no beber no se hace.

No obstante, me voy a justificar ante el portugués. Aparte de revisar cuestiones de trabajo desde la distancia, una vez más tuve ayer tiempo para usar mi ebook en el aeropuerto de Leeds. Me había comprado el nuevo libro de Rosa Diez, pero al final tenía que llevar muchos papeles y lo dejé en casa. Con mi ebook con 800 libros tenía de sobra.

El miercoles por la noche en mi viaje de ida me terminé Si esto es un hombre de Primo Levi. Indispensable. Lo empecé en Berlín el mejor escenario y he tardado casi dos semanas en leerlo porque la vuelta al trabajo ha sido dura, y el hecho de correr me ha activado en el curro.

He empezado un libro nuevo que promete muchísimo. Me está recordando a uno de mis favoritos. La guerra del fin del mundo de Vargas Llosa. Se llama Reconstrucción y es de Antonio Orejudo. Llevo ya un tercio y promete.

También me releí ayer el famoso Indignaos de Hessel y los dos primeros capítulos del Reacciona, el de Sampedro y el de mi admirado Mayor Zaragoza.

Y empecé un libro de Fernando Quiñones sobre los cantes de Cádiz, que hablaba poéticamente del gaditano y de su historia que es como las mareas, que sube y baja, prosperidad y decadencia.

Luego me pasé a la poesía y estuve leyendo un poco a Benedetti y el Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Que maravilla de vocabulario.

...No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.

Como un rio de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.

Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.

¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!...

Yo ya dejé de ser deslumbrante en las ferias, pero de actor o atracción de feria más bien he pasado  a ser testigo y la lectura no sólo hace a las personas mejores sino que te invita a vivir otras vidas.

La libertad de expresión es necesaria pero que me dicen de la capacidad de expresión. Que maravilla de lenguaje. Igual que el de algunos emails "po (li)/é ticos" que he tenido que leer ultimamente.

Pelillos o pelusillas a la mar. Como es fin de semana os dejo con una canción desde la lejanía de mi socio.

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