Dilema profesional con la venia de mi ego


Llevo unos días que no paro de trabajar en un blog profesional que estoy haciendo. El hecho de tener este blog me bloqueaba de alguna forma mi presencia profesional en la web pero hoy en día ya no se puede vivir en el anonimato profesional.



Y yo escogí la presencia bloguera en el sentido más humano pero menos profesional que es éste blog donde cuento lo que día a día me va pasando, y que me sirve de terapia, autoayuda, aprendizaje para escribir, para reflexionar un rato en la soledad del cuarto que tengo en casa o en algún momento del trabajo que desconecto media hora para meterme en algún tema pensando por escrito que es mucho más peligroso que en voz alta.

No se que hacer con este blog. Son más de 3 años y 60.000 visitas (probablemente 50.000 sean mías ya que entro mucho para hacerme el popular) y el blog forma parte de la vida. Es una forma de reírme de mi mismo. A lo mejor la solución es hacerlo privado y compartirlo sólo con los amigos. El caso es que necesito que cuando alguien ponga mi nombre en google aparezca mi trabajo como profesional porque es una necesidad comercial. Suelo ser radical en mis tomas de decisiones.

¿Qué me aconsejan?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que dar de comer a la prole, y luego viene lo demás. Si el blog te está interfiriendo con el trabajo habrá que buscar otras fórmulas que impidan que desaparezca la distancia que siempre debe mediar entre un profesional y sus clientes. Si existe la manera de que el blog pueda continuar salvando ese obstáculo yo encantado porque siempre es un placer leerte.

Tu amigo David de Madrid.

Alfaraz dijo...

Opino lo mismo que David. Para ser drástico hay que avisar 48 horas antes y a continuación hacer desaparecer el blog completamente. A veces pienso en eso para el mio.

Otro de Madrid.



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