Sobre el románico y mi dilema del ser o no hacer

Hoy podría estar en Arco Madrid. Me invitó un amigo bloguero y no he podido porque tengo trabajo. Sin embargo desde primera hora de la mañana estoy en las nubes, así que me he dicho, voy a escribir 15 minutos y a trabajar!!! 

Hace unos días tomé café con un conocido artista de mi tierra. Era una tarde complicada porque tenía que preparar unas enmiendas para el programa andaluz de UPyD, pero las necesidades espirituales son así. Un pequeño desliz contra las obligaciones, como hacer esta entrada a estas horas, son pecados veniales que engordan. Paco, me explicó su obsesión por el románico y por el arte rupestre. 


Confieso que se poco de arte y de historia del arte menos, por lo que quise que me explicara a que se refería con el románico. Me comentaba que él ve un paralelismo por aquello que pasó en el año 1.000 con el 2.000, la caída de un imperio y la crisis actual de todo, algo nuevo que tiene que surgir de todo ésto. Así me comentaba que lleva un tiempo buscando darle a su obra un sentido de trascendencia, de sencillez y naturalidad, quitarle el ornato, volver a la naturaleza, al hombre primitivo de la caverna que pinta sin pensar en que otros verán su pintura sino como necesidad personal. La búsqueda de la verdad.

Yo escuchaba sin aportar porque ya digo que es total mi desconocimiento, pero lo que sí tengo claro es que de esta crisis va a salir algo nuevo. Una etapa distinta. Leí hace poco en el blog de Verdú en una entrada sobre la Gran Crisis que pensaba Keynes, que todo lo sabía, dijo para los malos momentos: "Cuando esperamos que ocurra lo inevitable, surge lo imprevisto".

Atados de pies y manos, sin medidas eficaces, sin dirigentes capaces, la única y delgada esperanza radica en que "el imprevisto", un "suceso" sin control humano venga milagrosamente a detener el hundimiento de la biología, la psicología y la teleología de cada persona contagiada ya de la masa amarga que no cesa de aumentar.


Pues eso, HOPE o esperanza en la unión. Algo imprevisto que venga de manos de los artistas y no de las multinacionales, como parece que ocurrió en el Románico con la Iglesia Católica. Algo revolucionario y distinto, y no que seamos dominados por un nuevo Imperio económico, donde el dinero sea el ganador, el dinero ganado, la falsificación del imperio americano:


Dentro de un rato he quedado para almorzar con otro artista, con el ruso Ulibin. Hablaré con él de estos temas y de su realismo transcendental, cada día más comercial (es pintura y yo lo he visto pintando esos cuadros, por si alguno lo duda), en el sentido de su cotización. Y eso me preocupa: 

http://ulibin.artelista.com

Pienso que el arte es dar y cuando algo vale mucho, difícilmente se puede regalar. Buscando en la web fuentes para esta entrada me encuentro con una concepción filosófica del "realismo transcendental" larga.

http://www.leonardopolo.net/textos/realigna.htm


Sin embargo al final, he encontrado un párrafo que me sirve para terminar esta reflexión de hoy: 

"el dar es actividad sin pérdida, ganancia, presupuestos, ni mengua o disminución para el que la recibe, la creación del mundo puede ser entendida como donación pura del ser, que nada presupone, nada pierde ni gana, sólo suscita sin precedentes el dar de la criatura, la cual comienza como un dar original y activo. Al mismo tiempo, una vez entendida la intimidad como donación, podemos extender la inmanencia que corresponde a la verdad en el interior del hombre al dar divino en todas las criaturas"

Mis amigos los canaricultores dicen que los buenos canarios no se compran sino que se regalan, y existen conflictos y peleas tremendas entre ellos porque quien regala asume compromisos, y si los hijos de ese pájaro son campeones de canto, el año siguiente habrá problemas seguro, porque ya no es el pájaro el que canta sino el ego del criador. Cosa que no pasa con los caballos  porque no se puede ir a los concursos con el regalo en el maletero del coche y sobre todo por el valor.

Mi arte es el más fácil de regalar, porque al no estar definido ni quedar plasmado en ningún soporte no tiene tampoco valor alguno. Me gustaría ser un artista sin más, como se dice campechanamente por Andalucía, que es el paraiso de los "artistas". De hecho somos muchos los Bateblys y cía de los que nos habla Vila Matas, nacidos en Andalucía (en Brasil también comprobé que se daba este curioso fenómeno) que por ser simplemente de esta tierra, somos seres superiores del ARTE que no necesitamos ni exponer ni publicar ni eyacular ninguna obra.

Hay queda eso para la posteridad...


Abogo por una nueva "generación perdida". ¿Ser o no hacer? he ahí el dilema o la solución.  

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