Tal como éramos y tal como somos de antiamericanos

Ayer vi con mi mujer esta película que no conocía. Nada menos que de 1973, cuando yo contaba con 1 añito. Me gustó mucho. Mucho. Y sobre todo, me hizo reflexionar en cuantas generaciones de progreso social nos llevan los americanos.

¿Qué era de España por aquellos tiempos?.

Reconozco que se de lo que hablo, porque en 1989 pasé un año estudiando el COU en Illinois, y ahora que nuestra mayor tiene 14 años, y aquí nos escandalizamos con los jóvenes de hoy en día, me doy cuenta que muchas de las cosas de los adolescentes de hoy ya las viví yo en aquellos años, donde alguna niña de Primero BUP te pedía que por favor no echaras la silla para atrás porque le dabas en la barriguita.



Hay muchas cosas que admirar de la cultura americana por mucho que en España ser "antiamericano" quede muy progre...

Es como me decía un amigo el otro día comentando las enmiendas sobre la Universidad con respecto al programa andaluz de UPyD. Me comentaba la baja rentabilidad que para la sociedad tiene nuestra Universidad donde el principal objetivo de los catedráticos y profesores es publicar, por encima de ser útiles para la sociedad que les paga. Voy a poner en cursivas sus palabras y lo dejo en el anonimato pero es una reflexión que creo que es de muchísima utilidad.

Todo lo anterior se traduce en que los resultados de la actividad universitaria (titulados, investigación, conocimiento) no se transfieren a la sociedad. Esta carencia es detectada y reconocida por la misma comunidad universitaria y por la sociedad y desde hace años se han hecho grandes esfuerzos, y puesto mucho dinero, en programas de transferencia de resultados :oficinas de transferencia (OTRI), programas de spin-off, start-up, que no se han traducido en resultados. 

El problema es cultural, casi religioso: la manera más eficaz que se ha inventado para que algo llegue a los verdaderos destinatarios ( la sociedad, los ciudadanos) es que el intermediario sea una empresa con unos dueños que ganen dinero con ello. Pero en nuestra cultura, al contrario que en la anglosajona y ahora también de los asiáticos, “ganar dinero de forma mercantil” tiene unas connotaciones pecaminosas que pone trabas a que las empresas se beneficien con los resultados universitarios.

De ahí lo celoso que son con la propiedad de lo inventado, con las incompatibilidades de catedráticos, con que no haya personas de alta valía del mundo privado impartiendo clases en la universidad,…

Pues nada en esa película se ve como eran las Universidades cuando aquí estábamos en plena postguerra. Y nos la damos de progres. Ahora también nos está llegando como algo "nuevo" las maratones y demás carreras populares, y ya en la peli se ve a Robert Redford entrenando en parques, playa, etc... casi como yo, pero sin esa pinta de guapito. Envidia cochina.

Abramos los ojos y dejemos ya de ser unos pobres catetos, pensando que nuestro estilo de vida es todo progreso y libertad. Muchos de los valores de la cultura americana están construidos sobre argumentos muy sólidos. Y viendo esta película llegué en algún momento hasta a identificar a Rosa Diez con la luchadora incansable que protagoniza Bárbara Streisand.

Mújeres que los tienen bien puestos.

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