Leyendo David Copperfield



Para Swinburne era "una obra maestra suprema". Henry James recordaba que de niño se escondía debajo de una mesa para oír a su madre leer las entregas en voz alta. Dostoievski la leyó en su prisión en Siberia. Tolstói la consideraba el mayor hallazgo de Dickens, y el capítulo de la tempestad, el patrón por el que debería juzgarse toda obra de ficción. Fue la novela favorita de Sigmund Freud. Kafka la imitó en Amerika y Joyce la parodió en Ulises. Para Cesare Pavese, "en estas páginas inolvidables cada uno de nosotro vuelve a encontrar su propia experiencia secreta"

2 comentarios:

José Luis Martínez Hens dijo...

Leído. Domingo 18 de marzo.

Sergio DS dijo...

Obra maestra sin ningún género de duda, sí.

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