Mi quiniela para las Elecciones al Colegio de Abogados de Málaga



Este viernes son las elecciones a Decano y Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Málaga. Aunque me he criado en Fuengirola, no estudié Derecho en Málaga, y cuando me vine a ejercer en 1.999, busqué el calor de los compañeros en el Colegio. Creo que ha sido una forma de luchar contra la soledad del despacho. Hay días, en este trabajo que hasta las paredes te lloran. Por tanto conozco bien a la mayoría de los compañeros de profesión que se han dedicado a estos menesteres y que ahora se presentan. Además he estado muchos años en la CRAJ, Comisión de Relaciones con la Administración de Justicia del Colegio, por lo que conozco el funcionamiento interno de esta institución.

Tras mi experiencia en el Colegio, creo que estas instituciones son más un obstáculo para la defensa de la profesión que una ventaja. Y me explico. Los Colegios no son beligerantes con los problemas que tenemos los abogados en España, e impiden que nos manifestemos ante problemas como la falta de respeto por parte de Jueces y funcionarios y su impunidad práctica, la puntualidad de los Juicios, el impago del turno de oficio por la Junta de Andalucía, la nueva moda de pinchar los teléfonos de los abogados para perseguir temas fiscales con la excusa del blanqueo de capitales, etc.


Al final, el Colegio se convierte más en un lugar de encuentro entre compañeros, donde se acude a formarse un poco y donde los que van más a menudo se hacen amistades en las distintas Comisiones y donde las Juntas de Gobierno, compuestas por compañeros que no cobran absolutamente nada comen juntos los miércoles, ven por encima los problemas de la profesión durante 2 o 3 horas más, hacen alguna gestión puntual durante la semana y se acude a muchísimos actos sociales y presentaciones de Cursos, charlas, Congresos con sus correspondientes viajes, etc. En definitiva, se crean grandes lazos de amistad y como todos somos humanos pues al final las Juntas se convierten en lugares de compadreo, y cuando llega algún hecho reprobable de algún compañero, siempre hay alguien que lo conoce y tiende por inercia y humanidad a echarle una mano e intentar que no se le sancione.

Luego está la figura del Decano que obviamente si que tiene más trabajo porque es el que tiene que asistir a más actos y dar la cara ante determinados problemas puntuales, si bien compensa porque da un prestigio en la sociedad, que al final repercute en su despacho, por lo que aunque no tenga remuneración, si que se trata de un cobro en especie.

Por tanto del Colegio, viven los más de 30 trabajadores o más bien funcionarios, porque algunos llevan más de 20 años y según he ido oyendo a las distintas Juntas de Gobierno son los que en realidad gobiernan el Colegio.



A mi entender, el Colegio, se debería llevar de forma distinta, y tanto el Decano como los miembros de la Junta tendría que ser cargos remunerados, porque es la única forma de que se les pueda exigir responsabilidad por su mandato. No se puede responder de lo que no se cobra. Y el Decano debería ser en realidad un mero Gerente que se dedique en exclusiva a ese trabajo, y que responda ante los más de 6.000 compañeros que estamos completamente desamparados en esta profesión. El resto de componentes de las Juntas tendrían que cobrar por horas, y si hace falta reducir la plantilla de empleados pues se hace. En Inglaterra, una ciudad de la dimensión de Málaga tiene un Colegio que tiene a una persona a tiempo completo y a otra a tiempo parcial. Y punto. Y un abogado que hace cualquier barbaridad no responde ante el Colegio local sino ante la temida SRA (Solicitor Regulation Authority) que es un organismo que se encarga por velar por la buena praxis de la profesión. De esa manera un abogado en UK es una persona respetada en la sociedad y el trato con los distintos operadores jurídicos no tiene nada que ver con el calvario que pasamos aquí.

¿Y dicho esto, a quien voy a votar? Pues me mojaré. Voy a votar a Fátima Molina por varias razones.




Primero porque me llamó para formar parte de su Candidatura, y estuve ayudándole de alguna forma, pero no quise comprometerme porque no estoy convencido de la utilidad del Colegio y prefiero hacer política de verdad. Ya que no somos capaces de defendernos a nosotros mismos, intento hacerlo desde la Comisión de Justicia de UPyD, donde debatimos proposiciones de leyes y donde intento de una forma más práctica de encauzar mis lamentos. Los Colegios deberían de tener Comisiones Normativas que se encargaran de mandar a todas las Comisiones de trabajo de los partidos políticos las leyes hechas. No os podéis imaginar lo que le gusta a un político que le den el trabajo hecho. Solo hace falta tener la generosidad o habilidad para dejarles que sean ellos los que se apunten el tanto.

No me gustan los políticos que tenemos, pero me gustan aun menos los que hablan de política en las tabernas o cenas. Hay que pringarse porque creo que estamos dejando que el país lo gobiernen una banda de inútiles, que se apuntan a un partido de jovencitos y se dedican a llevarle café al que manda, como becarios de Universidad. Y todo el mundo se queja pero de boquilla. Somos la generación del no pringarse. Así nos va, que estamos dejando un país corrupto y de cobardes.


Se crea así una sociedad donde los que mandan y los catedráticos, son personas sin experiencia profesional alguna y que viven de un sueldo público de por vida, a cambio de cumplir con lo que diga el superior. Ahora, los propios políticos hablan de regeneración política, y a mi me hace mucha gracia, porque la única regeneración posible es que se vayan los que hay y que se pringuen personas de más de 40 años que puedan demostrar que han sido útiles a la sociedad por si mismos.

También votaré a http://fatimamolina.es/ por su condición de mujer. Creo que una madre y esposa, es mucho mejor gestora que un hombre, pero es que además se da la circunstancia que en más de dos siglos de Historia no ha habido ninguna mujer Decano y mi amiga y compañera Flor Carrasco no se ha presentado para este puesto. Sin embargo a esto que no deja de ser una anécdota, se le une el hecho de que Fátima acumula más de 30 años de experiencia como abogada, y no desde cualquier campo sino desde el ejercicio de acciones penales (no es lo mismo un abogado que hace gestiones de compraventa que el que duerme con la carga de que un fallo o tu pereza, puede conllevar la prisión de tu cliente), así como habilidades sociales y cierto grado de prestigio profesional, que he podido comprobar al estar con ella en la CRAJ.

Y por último, porque va en su lista mi antiguo pasante y ahijado Pascual Molina, que con 27 años me da ya muchas vueltas, y mi compañera y colaboradora en Fuengirola, Anabel Izquierdo que es de las abogadas que mejor se defienden en procesal civil en toda la Costa.



Me llevo muy bien con Santiago Souvirón (un caballero) y Salvador Ruiz Menacho (un buen amigo), y he votado a personas concretas de sus candidaturas como a Flor (que es la persona que con más entrega ha pasado por el Colegio) y mi amigo congresualmente hablando, Salvador, así como a Lourdes Hijano de Marbella y a Juan Ferrero del despacho  Martínez Echevarría, que como gran despacho que es, debe de estar en la Junta porque es lo que nos espera en el futuro. Las firmas. Además, es la única forma de controlarlos, no vaya a que se de el caso que sean demasiado agresivos y quieran todo el pastel.

En cuanto a la candidatura de Javier Lara, le doy la razón en muchos aspectos de su programa, pero no creo que un grupo de compañeros de mi edad sean capaces de cumplir con ese programa sin dejar sus despachos desatendidos. Si fuesen remunerados y tuvieran responsabilidad por no cumplir con su programa o trabajar las horas que a cada uno se le asignaran, igual apostaría por esta opción en principio más radical, pero dentro de las actuales circunstancias de compadreo que hay en los Colegios, creo que es un programa que no se podrá desarrollar, por lo que no conociendo al candidato tanto como conozco a los demás, no me atrevo.

Bueno, pues ya me he pringado. Dicen que el voto es secreto, pero bueno, cualquier secreto que se cuenta, aunque sea a una empresa informática, deja de serlo y como yo he votado electrónicamente, no me queda más remedio que confiar en los guardianes de nuestros "secretos" o hacerlos públicos como es el caso. Y el que tenga un interés desmedido por salir, que baje a la realidad, porque esto es un trabajo que aunque no conlleve responsabilidad alguna, requiere como la política de mucho tiempo y energía, por lo que puestos a figurar, más vale al menos enfocar el tiro contra los que mandan. Digan lo que digan los candidatos, esto es jugar a ser político y como pasó en la transición, hacen falta muchos abogados en política que den un paso adelante sin miedo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Soberbio.

Anónimo dijo...

Viva el criterio y el no dejarse manipular

Anónimo dijo...

Como bien dices no conoces la candidatura de Javier Lara por lo que no debes dudar de la capacidad de sus miembros y mucho menos dudar de que puedan cumplir el programa.

Anónimo dijo...

Valiente José Luis

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