Domingo en Roma con Woody Allen y Wiesenthal



Ayer domingo estuve en el cine en la sesión matutina. Vi "A Roma con amor" de Woody Allen.



Quería saber algo sobre la ciudad eterna para seguir luego por la tarde con el capítulo dedicado a esta ciudad en "El Esnobismo de las Golondrinas" de Mauricio Wiesenthal, un libro bueno pero con en el que ando atascado desde este verano. Es un libro de viajes, muy lírico y con muchos datos culturales, sobre personajes que vivieron en las distintas ciudades, por lo que requiere cierto reposo.
“Recuerdo una pradera donde, en el mes de noviembre, cuando las hojas caían bajo un viento ligero, se olía el perfume de los narcisos. Había un inmenso silencio. Y el silencio en Roma es como una huelga general… Me gustaría escribirle ahora una carta a mi amiga inglesa y decirle: Ya no escribo, pero -si aún paseas en otoño por el Pincio- piensa que soy yo quien te envía las hojas caídas… Ella olía como mi terraza romana, a albahaca. No sé si en sueños yo tendía cada noche su ropa blanca entre mis macetas.”    (Azaleas en la Trinità dei Monti)

Leyendo el libro me vino a la memoria la película por cuanto fueron varios los poetas y artistas (Keats, Wilde, la amante de Nietsche Lou Reed, y otros) que habían tenido una habitación al igual que el guardia de la película en frente de la Plaza de España.

Me pregunto si el director americano habrá leído a Wiesenthal. El caso es que los dos, son capaces de viajar con esa mirada distinta tan diferente al turista (la melancolía de la que habla el Arquitecto caracterizado por Alec Baldwin) y expresar en arte sus imágenes sobre una ciudad. No creo que sea fácil hacer eso en el cine sin caer en el aburrido documental.

4 historias cómicas sin conexión entre sí, fáciles de ver y entender, sobre amores y traiciones, con buenos actores y que te transportan a la ciudad madre, con sus colores y sabores. Así, y a vuela pluma destacar el papel de la putita europea mediterránea (le viene muy bien para no encajonarse en el papel de latina como la verán en Los Angeles) interpretado por Penélope y el vestido pueblerino de la "tontita" italiana; el surrealismo del cómico Benigni en el papel de un romano corriente que se hace famoso (algo que ya se le ocurrió en su día al genial Manolo Summers), y la tronchante historia del dueño de la funeraria que canta Opera pero tiene que ser en la ducha, lo que me provocó una carcajada de las grandes.



Un domingo en familia pero visitando una de mis asignaturas pendientes, mezclando el humor y la filosofía neoyorquina de Woody con el poso lírico, romántico y de la vetusta Europa soñada por don Mauricio.

Próximo destino: Estocolmo.

No hay comentarios:

Derechos reservados

Safe Creative #0806170073499

Bitácoras

Bitacoras.com