Menos miedo y más Unión






Hace unos días me pasaron un par de artículos negativos sobre el Congreso de UPyD, que quiero analizar. Uno criticaba el que Rosa haya usado el término indeseables a los que se han ido del partido. Me parece un término desafortunado, aunque semánticamente igual no es para tanto. Deja claras sus intenciones. No desea tener personas que discutan el control del partido, lo que por otro lado no es sino la obligación de un líder que manda. El partido, como aparato jerárquico para tomar decisiones y gestionar poder y recursos, no desea las divisiones, e igual algunos de los que se han marchado, en vez de criticar desde fuera, tendrían que haber aguantado y hecho valer su voto y descontento en el foro apropiado. 

Me hace gracia leer esos retweets en las redes de los que prácticamente se dedican a esto, cada vez que hay una elección a algún cargo, presumiendo de democracia interna, como si esas batallitas no fueran dolorosas y dejaran heridas por el camino. Parece que hemos descubierto la pólvora con tanta democracia interna, y a mi me cansan esos ejercicios continuos de exhibicionismo democrático porque conllevan mucha hipocresía, aunque el gran Quevedo nos dijera que siendo la hipocresía exterior gran pecado en lo moral, es grande virtud política. 


Luego me ha causado grata alegría saber de la postura de Fernando Savater, y mucho más de su valiente gesto en el Congreso en cuanto a la Unión. Espero que si se ha convertido en un “indeseable” que aguante el tirón como tal. De lo contrario, me defraudaría como intelectual, porque sus palabras e ideas quedarían vacías de contenido. 

Gratamente, he visto que hay muchas personas que se atreven a compartir públicamente que están de acuerdo con sus palabras. Un porcentaje nada bajo y de personas con criterio, al que hay que sumarle el de muchos prudentes que optan por el silencio, lo que tampoco es censurable y evita el desgaste.


Mi opinión, desde la lejana Glasgow, es que no podemos dejar a Cataluña de la mano de Dios (aunque seamos un partido laico), porque es allí donde se resquebraja España y nuestra voz está menos representada que la ronca de la Mairena. Tampoco podemos prescindir de nuestros “Dioses” los Savater, Boadella, Vargas Llosa, etc…porque son la esencia de un partido que todavía sigue siendo distinto y que estoy seguro que si sabe aferrarse a sus raíces, está llamado a ser parte de la Historia de España. Para eso hemos de mirar con más perspectiva y no centrarnos sólo en lo que pasa en el Pais Vasco y Madrid. Somos, a diferencia de los otros (de los que seamos honestos, copiamos muchas cosas), un partido con vocación nacional, por lo que sumemos contra el bipartidismo, porque total, al final no falla, el poder va a manos del más fuerte y no hay persona políticamente más fuerte en este partido (y así se ha demostrado en el Congreso) que nuestra líder. 

Por tanto, Carlos, ¿qué o a quien hay que temer? 

2 comentarios:

José Luis Casado dijo...

Leo tu artículo y me entero de que tenéis disidentes, críticos y gente que se marcha. Sin embargo, estos "problemillas" internos prácticamente no transcienden a la prensa ni al público. Si no eres PSOE o PP no existes. Me acuerdo del dicho "que hablen de uno aunque sea mal"

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

un placer como siempre entrar en tu rincón...feliz año

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