¿Por qué corremos Maratones?



Han pasado 4 días desde que terminé mi última Maratón y aun sigo dándole vueltas a estos objetivos que nos marcamos y que cada día son más populares. Hacer una Maratón no es más que una evasión de la realidad. Algo mucho más fácil que escribir poesía, gestionar una empresa, o cualquier otra actividad rutinaria que necesite de un sacrificio continuo y diario. Esta carrera también lo necesita, pero con un poco de voluntad hay un éxito asegurado en un breve espacio de tiempo, porque hay un día marcado que es el que nos marca la obligación. A lo mejor lo que Dios nos tendría que decir a cada uno es nuestra fecha de caducidad.



Cualquiera puede darse una gran dosis de autocomplacencia, con un entrenamiento de 6 o 7 meses para un novato o incluso de 4 meses para alguien que corra 2/3 veces en semana una hora. Sólo hay que saber lidiar el estrés que conlleva tener una fecha establecida para cumplir el objetivo y la obsesión ya vendrá de por sí, porque el entrenamiento te hace darte cuenta de que la empresa no es fácil.

Héroes por un día. El problema viene tras la eyaculación, que en este caso no tiene nada de precoz. ¿Y ahora qué hago para conseguir otro breve triunfo pasajero?.

Un engaño práctico y saludable para la monotonía. El domingo no hubo nadie esperándome para darme la enhorabuena y tardé más de dos horas en llegar a casa en un autobús público, pero la cara de satisfacción que tenía es la respuesta a la pregunta. Una vez más el dichoso ego, pero poco a poco pasa la vida, y los amigos que te encuentras en este viaje son gente sana y con ganas de luchar.

No vuelva usted mañana





Sigo en Escocia. 





Desde aquí se ven las cosas de España con perspectiva pero también con desolación. Esta mañana, me llaman de la Liquidadora de Impuestos de Transmisiones de la Junta de Andalucía) (que lleva un Registrador de la Propiedad). Me dice el chico que lleva el expediente, que me quiere adelantar que un recurso contra una sanción me lo van a desestimar. Es tan grande la poca verguenza que me avisan por teléfono, porque claro algo les debe de pesar a la hora de escribir una arbitrariedad de tal calibre. Es un parking de una cliente mía irlandesa que compra una plaza de parking en 22.000 Euros. Resulta que el Catastro está mal y lo valora en más del doble más un porcentaje adicional que hay que aplicar dependiendo del municipio. Nos hacen la comprobación de valores, pidiéndonos que liquidemos por alrededor de 55.000 Euros y hago unas alegaciones presentando un documento del Ayuntamiento que ha comprado por el mismo precio tres veces más que los metros del garaje y lo ha liquidado por la misma cantidad, y nos las desestiman. 

Hay un procedimiento que se llama tasación pericial contradictoria pero cuesta una media de 1000 Euros más puesto que hay que hacer una pericial que no te asegura que lo vas a ganar, por lo que es añadirle costes al cliente. Lo pagamos y ahora vienen con la sanción por más del 50 %, porque se presupone que hemos engañado a la Administración. En ese momento llega por fin una rectificación del Catastro y dice que por un error (en documento público) estaba valorado de más y que el valor real del garaje es de 6.000 Euros. Aporto eso a un Recurso toda vía en fase administrativa contra la sanción y recibo esta mañana la llamada y me dice el funcionario que da igual porque el documento es posterior. 

Esto es una Sanción (alguien ha hecho algo grave y hay que castigar igual que si de Derecho Penal se tratara) y hay que demostrar que el contribuyente ha querido engañar dolosamente, y tienen la poca verguenza de no rectificar y devolver el dinero que han cobrado de más, sino que te llaman para decirte que lo sienten pero que van a sancionar y que puedes recurrir al Juzgado. Ahora para recurrir hay que pagar encima una tasa. 

UN PAIS BANANERO o peor por su ineficacia. Así, ¿puede mejorar la confianza de un cliente para invertir? Le va a costar en Impuestos el parking más de la mitad de lo que ha pagado cuando aquí en Escocia pagaría el 0,5 % de Impuesto de transmisiones. 

Y esto lo hace un Liquidador/ Registrador de la Propiedad (compañero de profesión del Presidente por lo que lobby importante), que por cierto son fedatarios públicos y que duplican la función de los Notarios. Aquí también se ahorran los gastos de estos "funcionarios" y en toda transacción inmobiliaria hay dos abogados implicados que hacen los contratos. En España se dice que hay más seguridad jurídica pero es que no nos damos cuenta que el Notario advierte que él no asume las responsabilidades de la compraventa que hacen las partes de común acuerdo. Al final el Notario se limita a elevar a público un contrato que ellos mismos redactan en la Notaría pero que se limita a la transacción en sí, sin que tengan asesoramiento jurídico sobre todo lo demás. En el fondo si son asesorados por los Oficiales de la Notaría en un claro intrusismo hacia la abogacía, que los Colegios de Abogados vienen permitiendo como órganos obsoletos de personas de Juntas compuestas por personas de buena voluntad que "dan" por cierta vanidad, parte de su tiempo libre a organizar la profesión. Y posteriormente este documento lo revisa una especie de "Juez" que también es Fedatario Público y que cada uno tiene sus criterios en su ámbito, y que ahora también se encarga de cobrar impuestos. Como hay pocas Escrituras hay que recaudar como sea y esas son las órdenes que tienen los funcionarios. Machacar a los pocos inversores que todavía se sienten atraídos por nuestro sol.

España va mal, muy mal. Y uno se cansa de luchar contra el sentido común. De todas formas hay que seguir.


  .  

Singladura

Yo no entendía a Borges. Me cuesta mucho digerir sus cuentos y relatos. Ahora acabo de dejarle a un amigo que compite a las 13 horas en una regata en Fuengirola unos diarios de navegación de los años 40, donde aprendí el significado de la palabra singladura. Mañana vuelve de Fuengirola a Motril en barco, 10 horas y me hubiera encantado acompañarle porque es una necesidad. Estoy viajando mucho, pero ese medio creo que me relajaría. Como simplemente no puedo, porque tengo avión a Edimburgo mañana noche, vengo a esta casa mía y vuestra en busca de paz, porque mis cenizas, vómitos y alegrías no son ya de mi propiedad. Por mucho que quiera borrarlos y hacer una biografía oportunista, esto es lo que hay, y ya que no tengo el talento para vivir de la palabra escrita, me conformo con este diario de navegación.

Ahora casi no leo, no escribo ni en este blog, ni doy los buenos días con poesía. Estoy montando el despacho de Escocia, y cuelgo alguna foto en Facebook de mi vida, escribo con los amigos del running en los foros de WhatsApp, y poco más. Cuando vuelvo a Fuengirola quiero hacer tantas cosas tanto de trabajo del despacho de Fuengirola, como familiares y amigos que acabo exhausto, como hoy, y es entonces donde ya no queda más remedio que escribir unas pobres palabras, insertar alguna imagen y copiar un poema. 





El mar es una espada innumerable y una plenitud de pobreza.
La llamarada es traducible en ira, el manantial en tiempo, y la cisterna en clara aceptación.
El mar es solitario como un ciego.
El mar es un antiguo lenguaje que ya no alcanzo a descifrar.
En su hondura, el alba es una humilde tapia encalada.
De su confín surge el claror, igual que una humareda.
Impenetrable como la piedra labrada persiste el mar ante los muchos días.
Cada tarde es un puerto.
Nuestra mirada flagelada de mar camina por su cielo: Última playa blanda, celeste arcilla de las tardes.
¡Qué dulce intimidad la del ocaso en el huraño mar! Claras como una feria brillan las nubes.
La luna nueva se ha enredado a un mástil.
La misma luna que dejamos bajo un arco de piedra y cuya luz agraciará los sauzales.
En la cubierta, quietamente, yo comparto la tarde con mi hermana, como un trozo de pan. 


Jorge Luis Borges






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