Don Felipe ¿el folclórico? y Doña Letizia la ¿estadista?







La monarquía de España ha sido un buen activo. Es algo que no tiene sentido en el siglo XXI, ya que es una institución ligada a una caduca forma de Estado ligada a la idea religiosa de poder, pero en nuestro país ha funcionado, gracias a la simpatía natural y habilidad de Don Juan Carlos como a la profesionalidad "antinatura" de Doña Sofía, a la que tanto debemos.

Es por tanto un símbolo, que nos ha dado glamour como país y que convenía de cara al exterior. Nos la puso Franco y en principio nadie rechistó por miedo, pero el Rey, tuvo la habilidad no sólo de no involucrarse en asuntos internos, sino de buscarse siempre a los mejores aliados, empezando por Suarez, hasta que llegó el momento de sustituir su apoyo (algo de esto se intuye en el 23F) por Felipe González, ganándose al PSOE, y desvinculando el trono de la ideología.




Por tanto difícil se antoja suceder a alguien que ha cumplido sin duda con ese lema de la mafia o teoría de la ambición, de tener ojo de lince, paso de buey, diente de lobo y hacerse el bobo. El Rey ha sido respetado a la vez que nos reíamos de él y de sus discursos en torno a la mesa de Navidad. Una mezcla entre glamour y folclore muy extraña y milagrosa, que ha permitido que en un país con tanta mala leche, no nos importara el principio básico de todos somos iguales ante la ley.

Que se repitan todas estas condiciones en la figura de su hijo, no parece nada fácil, por mucho que casi todos estamos seguros que es la persona más "preparada" para ocupar ese papel. ¿Nos reiremos de y con Don Felipe? Pues no. Es el lado más serio de la Monarquía, el más aburrido, el funcionario más preparado, el marido fiel que se casa por amor con la plebeya, el antifolclore.

Y es precisamente por eso, por lo que don Felipe no puede perder un minuto en buscarse una legitimidad popular en las urnas. Con el cadaver de su padre de cuerpo presente pocos le habrían discutido, pero con una retirada, una imputación al caer, se debe dar prisa, ahora que tiene a un PSOE y hasta nuevos partidos como UPyD y Ciudadanos que parece que todavía lo apoyarían. Y puede que muchos de mi generación nos plantearíamos darle la legitimidad que no le va a aportar su carisma. Es por tanto por la vía emocional, alegando al legado paterno, por donde puede salvarse, porque por la razón, eso de reinar por tener sangre azul ya no cuela. Por tanto, es a la nueva Reina a la que hay que convencer para que no renuncie a sus orígenes.









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