CITAS DE FEDERICO MAYOR ZARAGOZA


TEXTOS DEL PROFESOR:



"Nelson Mandela, una persona que para mí ha sido un enorme honor y aprendizaje conocer, me decía un anochecer en Pretoria: «Mire, lo suyo de la cultura de paz y todo esto… todo esto hasta que no haya un veinticinco, un un treinta, un treinta y cinco por ciento de mujeres en la toma de decisiones no se podrá llevar a efecto"




Hoy en día hay elecciones cada cuatro años en las que nos cuentan, pero después no contamos. Y aquí hay un error tremendo. La democracia no es ser contado de vez en cuando. Es contar  todos los días. En esto consiste la democracia. 




Hasta este momento el señor que gobernaba, tanto me da quién fuera, decía: «vamos a hacer tal cosa». Y al día siguiente de haber ganado unas elecciones no solo hacían lo contrario, sino que además como tienen mayoría absoluta parlamentaria, y la palabra absoluta es incompatible con la palabra democracia, al día siguiente ya hacían lo que querían,





Ahora hay que reconocer que la gente, progresivamente, se ha dado cuenta de que ya puede decir lo que le dé la gana. Aunque hay gente que todavía no se atreve, y yo les comprendo, porque se la juegan. Pero ya somos muchos, cada día más, los que podemos decir lo que nos dé la gana porque no nos la jugamos.




Cuando veamos que existe un fenómeno de corrupción como hay ahora, endémico, los ciudadanos tenemos que decir basta. Y todo eso tiene que ser capitaneado por unas comunidades que estén acostumbradas a atreverse, porque esta es otra de las cosas: el miedo está en la humanidad desde los orígenes. Y estamos acostumbrados al miedo. Y a mí el miedo es de las cosas que más me han impresionado siempre. El miedo lo comprendo en personas que dependan, por ejemplo, de la discrecionalidad de un señor, que es el que manda, que vaya a tomar una medida. Pero el resto de la gente no puede ser que tengamos miedo.

Yo encuentro que es genial el primer párrafo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde dice: «Son para liberar a la humanidad del miedo». Esto es precioso. Y el segundo párrafo dice: «Y si no los pudierais ejercer los seres humanos podéis veros compelidos a la rebelión»




Recuerdo una época muy interesante que fue cuando era rector en Granada. Hombre, para mí fue muy complicada, porque no hay que olvidar que el hermano de mi abuela fue el primer ministro de educación del gobierno de Azaña en la república, y ya os podéis imaginar que  ha habido episodios un poco difíciles. Bueno, pues yo recibía a todos los estudiantes. Y lo hacía porque además aprendía. Mi padre decía: «Si escuchas, aprendes». Y a mí siempre me ha gustado mucho aprender. De vez en cuando iba a explicar bioquímica porque hay que volver al nido, como antes le decía. Y en una de las clases llegué y escribí la palabra «revolución». Entonces no había Power Point, había una pizarra con una tiza, y escribí «revolución». Y después taché la erre. Porque cuando escribí «revolución» ya te puedes imaginar… Entonces, taché la erre, y quedaba «evolución». Y les dije: «Miren, esto es lo que la naturaleza nos aconseja». Y la naturaleza es muy sabia, porque lleva millones de años mejorando las cosas. ¿Qué significa «evolucionar»? Significa conservar lo que  ha de conservarse, lo fundamental, y cambiar lo que debe cambiarse. Ahora, si la evolución tarda en producirse llega un momento en que lo que hay es la revolución. Volví a poner la erre. Y la diferencia entre evolución y revolución es la responsabilidad. Pues bien. Creo sinceramente que esto hoy lo tenemos que tener muy presente. No están evolucionando. Tenemos unos políticos que no quieren evolucionar. Y a lo que se están exponiendo es a la revolución. Y en la revolución siempre hay violencia.




Les conté una anécdota de dos grandes judíos: uno es Charlot, Charles Chaplin. Y allí donde voy en mi despacho siempre veréis una fotografía de Charlot, de la película The kid, una en que hay un niño señalando con el dedo, y Charlot mirando. Porque pienso que esto es lo que tenemos que hacer permanentemente: mirar qué nos dicen los niños.




La amistad y la comunicación en política

Hoy toca hablar de política en minúscula. Leyendo a algunos en el Facebook pienso que igual alguno se confunde y debería por si acaso probar con charlas terapéuticas o ir a peñas, hermandades, jornadas gastronómicas, deportivas y demás organizaciones con objetivos más ambiguos y donde el tiempo se pueda perder sin problema. Política es conflicto y se precisa personalidad y algún tipo de aspiración de mando por muy humilde que seas o te presentes. Cuando alguien enarbola la bandera de la amistad, el compañerismo, el buenismo, las horas de unión repartiendo folletos (acción política por cierto bastante desfasada en los tiempos que corren) como fundamento de la acción política, desconfía porque ya estamos en otra historia. Como no se va a merecer un puesto o una "paguita" el repartidor que pone dinero de su bolsillo sin importarle la familia, las condiciones meteorológicas y demás sacrificios. Eso es de cajón, la pena es que en UPyD no hay muchos puestos. 

Política en minúscula, es la expresión. En todo caso, hay que convivir con ella porque es necesaria para presentarse a cualquier Primaria y más en UPyD donde dicen que ni se necesitan avales. El juego político es así. Presume de lo que eres y de lo que no eres, pero presume, aunque igual conviene medir los tiempos a la hora de presumir algo.

En fin, ni un minuto más, que estoy entusiasmado de ver como desenchufan en la caravana, al presunto "corrupto". ¿Quien será? ¿Tirará de la manta Gorriarán? Que oportunos, si supieran. Me encantan estos chicos de Comunicación porque es que además se lo creen. De todas formas, a ver cuando se fijan en radicalizar los objetivos de verdad y volver al Manifiesto Fundacional para readaptarlo a los tiempos que corren. No se trata de insistir en un mensaje donde Podemos ya nos ha ganado la partida. Olviden la "casta".

Nos han robado el mensaje como bien afirman los compañeros que piden un Congreso Extraordinario y necesitamos un lenguaje nuevo y radical, así que señores de Comunicación, pregunten a los que algunos achacan que no curran, a los intelectuales del partido. Pongan a trabajar ideas estos días a los Pombo, Iwasaky, Vargas Llosa, Savater, Sosa Wagner... Y si no nos vamos a Unir, no usemos lo que nos Une en la próxima campaña. No es cuestión de ir dejando en ridículo a este personal tan cualificado que nos sigue apoyando. 

Un buen mensaje es mejor que 1000 panfletos y además ensucia menos. A veces es sólo una palabra. O dos como en el caso de Sosa.

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