Fin Primarias 29 N Upyd Andalucía: #CONOCAÑA


Hoy acaba para mi lo que empezó con el artículo de El Mundo de Sosa Wagner el 19 de agosto. Una etapa donde lo he dejado todo por implicarme en el partido en el que creo UPyD. Más de 3 meses intensos dejando a lado a la familia, el trabajo, el deporte, mis amigos ajenos a la política, en definitiva mi vida, pero intensísimos y de los que he aprendido mucho.

Y vuelvo a mi vida el sabado noche pase lo que pase, gane o no mi compañero de aventura Chema García Ocaña. He conocido a nuevos amigos que forman parte de mi vida ya, eso es seguro, pero se acaba la obsesión o la droga como me decía hace poco el Consul General de Edimburgo que es la política. El tardó un año en desengancharse de su etapa de jefe de Protocolo de ZP. Yo no lo se. Lo que si se es que de forma más tranquila y desde Escocia, Inglaterra o Fuengirola, vuelvo a ser José Luis y no Hens como soy conocido ahora en el partido. Y tengo ganas.

Voy a luchar por la Regeneración de UPyD y el Renacimiento. Por la libertad y acabar con el voto cautivo del aparato pero desde mi vida. Creo que en 3 meses he madurado mucho. Nada como la política para hacerte mejor persona si de verdad te lo crees. Para muchos soy un pardillo y un novato, pero es que yo me creo lo que pienso. El pasado Domingo ni vencí ni creo que convencí pero me he dado cuenta del valor de la democracia y de trabajar en equipo. Siempre he sido un espiritu libre como me llama una amiga Murciana, pero voy a cambiar.

Me voy a plantear también el seguir siendo como lo ha sido siempre mi padre una persona clara y transparente. De las que dicen las cosas a la cara, que es un grave defecto a la vez que una virtud, porque uno va dañando sin necesidad. Esto lo tengo que reflexionar porque a veces no trae nada bueno. La cultura está para algo y hay que encontrar el temple y la palabra adecuada y educada en cada momento. He fallado en esto durante estos tres meses y me voy a perdonar. Creo que cambiaré, pero no por conseguir triunfos en el futuro sino porque la cultura de paz es necesaria pero uno se subleva y pierde la razon ante las trampas.

Hice un Curso en Ginebra sobre derechos humanos en la diversidad cultural para la paz. Cuando Chema, mencionó el otro día en su discurso esto, me sono extraño pero me hizo que pensar. Hoy 4 días después pienso que tiene razón. Para luchar por recuperar la libertad es necesaria la paz y la solidaridad. Solo podremos cambiar UPyD sin crispación, desde la no violencia. No va a ser fácil pero veo signos de cambio empezando por el Consejo de Dirección. Y la paz no significa redención. Creo firmemente que hay derechos vulnerados en las Primarias celebradas estos dias pero se ha hecho un buen trabajo porque han sido denunciados.

Hemos ganado #CONOCAÑA y el resultado de las urnas es lo de menos.


Las misiones pedagógicas de UPyD



Hace ya casi seis años, escuché una palabra que ha calado en España, la de la regeneración. Fue en un mitin de Rosa Diez en Málaga, y me sedujo de tal manera que decidí afiliarme por primera vez a un partido político. Yo, que con mi voto venía de haber apoyado a los dos peores presidentes de la historia de España, Aznar y ZP, me di cuenta que la política es el mejor instrumento que tiene la democracia para cambiar la sociedad y que pertenezco a una generación de comodones, la de los que nacimos un poco antes del fin de la dictadura, que ni vivimos la transición ni hemos tenido que luchar por nuestros derechos. Tendemos por tanto a no complicarnos la vida.

UPyD era entonces un partido moderno, con un mensaje radical, que no nacía con una vocación de tiempo sino para ser la llave que forzara al bipartidismo hacia una segunda transición, sin odio, libre de prejuicios de ningún tipo, ni sexuales ni religiosos, sin caspa ni casta y respaldado por lo mejor de nuestra cultura. Que intelectuales como Savater, Vargas Llosa, Boadella, Iwasaki, Pombo, Arcadi Espada, Sosa Wagner, etc, apoyaran a UPyD era garantía de éxito y me enamoré del Manifiesto Fundacional, un documento que ya es Historia viva de este país porque su lenguaje regeneracionista caló en la sociedad e ilusionó, hasta que la izquierda se inventó, en vísperas de unas elecciones, el Movimiento 15 M, que termina con la aparición de Podemos, que muy pronto dirá que son también transversales.

Se apostó por un modelo de partido nuevo, integrado por profesionales de prestigio en política, que se comprometían a no estar más de 8 años y volver a sus trabajos. Es decir, se hizo un modelo para luchar contra la “casta” y el modelo es aun válido, sólo que pronto cumpliremos los 8 años de vida y se trata de cumplir las reglas que nos dimos y no matizarlas, como nos enseñó Orwell en la Rebelión en la Granja.

De ser el tercer partido de Madrid, el de una tercera España de ciudadanos iguales, sin privilegios territoriales, donde un voto debe tener el mismo valor con independencia de donde se emita, y donde hay competencias básicas como la educación y sanidad, que el Estado tiene que retomar, hemos pasado a ser un partido minoritario que se juega la representatividad.

Somos más necesarios que nunca, con un populismo que pide armas y con una Cataluña partida, donde ni tenemos voz, ni la tendremos porque está Ciudadanos, un partido que se beneficia del continuo trasvase de afiliados de UPyD a nivel nacional, por aquello que Sosa Wagner denunció como autoritarismo.


Algunos afiliados, hemos pedido la celebración de un Congreso Extraordinario Urgente, antes del próximo 31 de enero, para regenerarnos de cara a las próximas elecciones. Nuestra supervivencia está en los pueblos, hemos de vertebrarnos, perder el miedo a la expansión, empezando por la Andalucía profunda, la del PER y la exclusión social. Tenemos que llegar como en su día se intentó con las misiones pedagógicas a los parados y excluidos, y sacarlos de la desesperanza y el hastío social de los mundos virtuales, apostando por la libertad civil y el individuo. Recuperar los espacios públicos, y generar autoestima mediante la voz y la implicación física. Hay instrumentos como el speaker´s corner. No basta con la libertad de expresión. Se precisa capacidad de expresión y esto se puede enseñar con técnicas y ejercicio. Es la gran mentira de los trileros del teatrillo político. Y es que todos deberíamos ser políticos de forma temporal.  

Materiales sobre Ortega y Gasset



«Hay un lugar que el Mediterráneo halaga, donde la tierra pierde su valor elemental, donde el agua marina desciende al menester de esclava y convierte su líquida amplitud en un espejo reverberante, que refleja lo único que allí es real: la Luz. Saliendo de Málaga, siguiendo la línea ondulante de la costa, se entra en el imperio de la luz. Lector, yo he sido durante seis años emperador dentro de una gota de luz, en un imperio más azul y esplendoroso que la tierra de los mandarines.»

"Al margen del libro «A.M.D.G.»" J. Ortega y GassetEl Imparcial, 1910.
- en referencia a sus años en el Colegio San Estanislao de Kostka en Miraflores del Palo, Málaga 

...llevar a gobernar el país a sus hijos más cultos, inteligentes y decentes, en vez de esa clase política que desprecia por mediocre, falta de ideas y de creatividad, acomodaticia y cínica. A tratar de formar un movimiento que materialice ese proyecto dedica buena parte de su tiempo, pues él está convencido que se trata de una acción cultural, de diseminación de ideas nuevas y fértiles, y eso explica que se vuelque de ese modo a una tarea periodística, en diarios y revistas, convencido de que esa es la mejor manera de cambiar la política en uso, contagiando entusiasmo por unas ideas y unos valores que deben llegar al gran público de la misma manera que llegaban a sus estudiantes: a través de la persuasión. En eso consistía lo que él llamaba su “liberalismo”, aunque, muchas veces, le añadiera la palabra socialismo, para indicar que aquella revolución cultural de la vida política no estaría exenta de un fuerte contenido social.

Vargas Llosa


Ortega subrayaba la necesidad de distinguir los fines de la democracia y el liberalismo como punto de partida para su encuentro. Si la democracia contesta a la pregunta sobre el sujeto del poder público, el liberalismo sirve como respuesta a la pregunta sobre las limitaciones de dicho poder, que jamás podrá ser absoluto debido a los derechos previos e innatos de todo individuo frente a la interferencia estatal. 


A Ortega le preocupa más la libertad moral que la económica. En este sentido, su pensamiento choca con algunos postulados del liberalismo clásico, que siempre ha colocado dicho aspecto en el eje de su razonamiento. Su coetáneo Gregorio Marañón también exhibiría este tipo de inclinación, apostando por el liberalismo como una actitud menos vinculada al comercio y los impuestos, y más cercana a otros principios como la tolerancia, el respeto, la cultura, la educación…

Precisamente Gregorio Marañón firmó las siguientes líneas en su obra Ensayos liberales: “Ser liberales es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. El liberalismo es, pues, una conducta y, por tanto, mucho más que una política. Y, como tal conducta, no requiere profesiones de fe, sino ejercerla de un modo natural, sin exhibirla ni ostentarla. Se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio o como por instinto, nos resistimos a mentir”.

A continuación, unas palabras de Mario Vargas Llosa, otro gran liberal de habla hispana, sobre Ortega: “El pensamiento liberal contemporáneo tiene mucho que aprovechar de las ideas de Ortega y Gasset. Ante todo, el redescubrir que, contrariamente a lo que parecen suponer quienes se empeñan en reducir el liberalismo a una receta económica de mercados libres, reglas de juego equitativas, aranceles bajos, gastos públicos controlados y privatizaciones, aquél es, primero que nada, una actitud ante la vida y ante la sociedad, fundada en la tolerancia y el respeto, en el amor por la cultura, en una voluntad de coexistencia con el otro, con los otros, y en una defensa firme de la libertad (…) La libertad económica es una pieza maestra, pero de ningún modo la única, de la doctrina liberal. Debemos lamentar, desde luego, que muchos liberales de la generación de Ortega lo ignoraran. Pero no es menos grave reducir el liberalismo a una política económica de funcionamiento del mercado con una mínima intervención estatal (…) La doctrina liberal es una cultura en la más ancha acepción del término, y los ensayos de Ortega y Gasset la reflejan, de manera estimulante y lúcida, en cada una de sus páginas”.


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