Málaga Milenaria




Málaga Milenaria

"Mediterráneo ¿cómo es que hasta hoy persistes en ser horizonte?

Despójate de tu imponente armadura. Despréndete, sin palabras, de tu imponente nombre.

Al fin, Málaga milenaria será tu amiga.

Hubo un tiempo en que fuiste una fiera bramando.

Será tu amiga.

Oh, como mi hermana mayor, como mi dulce hermana, temblando, el perfume del naranjo en flor llama a la brisa"



Juan Rufo no Rulfo. Poeta cordobés admirado por Cervantes y Góngora






En Noviembre del pasado año 2016 estuve unos días en Madrid y haciendo tiempo para entrar en el estreno de "Rotas" una película contra el maltrato encontré un librito con una edición de bolsillo muy cuidada titulado "Las seiscientas apotegmas". 


Casi sin abrirlo, por su precio y edición lo compré pensando en que se trataba del escritor Juan Rulfo, autor del Pedro Páramo del que tan poca obra existe.



Pues no. Juan Rufo fue un poeta cordobés del que no conocía ni conozco salvo esta obra de aforismos y poesía absolutamente nada. Os dejo la reseña de Wikipedia y un apunte del poema a su hijo (que he publicado completo en mi blog de poesía) pero antes quisiera copiar como amanuense (no he encontrado nada en Google) dos de estos apotegmas el 146

"Tenía un caballero grandísima boca y pequeñísimas narices, y costumbre de prometer sin cumplir cosa de las que prometía; por el cual dijo: Que prometía con la boca y cumplia con las narices"

Me ha hecho gracia porque es una versión contraria de Pinocho (todo está escrito como decía Borges)

434 que viene muy al cuento en cuanto a la separación de poderes, aforamientos...

En los lugares donde hay personas poderosas por cargos o grandeza, decía "que no se debía permitir que, especialmente en negocios criminales, se escribiesen a los jueces billetes de favor, porque un ministro se labra con los recaudos del que también lo es, como un diamante con otro." 



POEMA A SU HIJO


Mas cuando sufra tu edad
tratar de mayores cosas,
con palabras amorosas
te enseñaré la verdad,
no con rigor que te ofenda,
ni blandura que te dañe,
ni aspereza que te estrañe,
ni temor que te suspenda;
antes con sana doctrina
y término compasado,
conforme soy obligado
por ley humana y divina.

http://buenosdiasconpoesia.blogspot.com.es/2017/01/flor-de-pretericiones.html



Wikipedia:

Era hijo de un tintorero apellidado Rofos. Viajó a Portugal para esconderse por ciertas irregularidades administrativas. Cambió su apellido Gutiérrez en Rulfo, variando el Rofos de su padre. Vivió en Toledo y en Sevilla, en Madrid y en Nápoles. Perdió buenamente el tiempo como estudiante en Salamanca. Sufrió varios encarcelamientos por aventuras galantes y toda su vida fue una lucha continua por salir de sus deudas de juego. Fue jurado de su ciudad, Córdoba, cargo al que renunció nueve veces, y cronista de Don Juan de Austria, al que acompañó en la campaña de Granada contra los moriscos sublevados (1568). En la batalla de Lepanto estuvo en la misma galera de este famoso general, y sobre dicha experiencia compuso su poema épico la Austríada (1584), reimpreso rápidamente dos veces más y elogiado por Cervantes en el escrutinio de la biblioteca de Don Quijote como uno de los tres mejores libros castellanos en verso heroico y una de las más ricas prendas de poesía de España. Muerto su padre regresó a Córdoba y se hizo cargo de la tintorería familiar. Su hijo Luis Rufo2 (1581-1653) también sobresalió en las letras: fue escritor y pintor.
Obras


La Austríada (1584) fue alabada por autores contemporáneos como Luis de Góngora o Miguel de Cervantes. En sus primeros dieciocho cantos se limita a versificar la Historia de las guerras de Granada de Diego Hurtado de Mendoza, que conoció manuscrita, y en lo que respecta a la batalla de Lepanto dispuso del mismo Juan de Austria como fuente, pero su valor poético no es muy elevado, pese a que el autor empleó diez años en retocarla y pulirla. Frente a otras obras del género, su estilo no se presenta excesivamente deudor de la retórica; lo que más utiliza son anáforassímiles e interrogaciones retóricas, por lo cual se presenta como más accesible al lector que otras obras del género. Sigue fielmente la cronología y se muestra realista y poco deudor de la épica italiana, de la cual sólo toma como modelo a Ludovico Ariosto. De Toledo salieron Las seiscientas apotegmas (1596) que suponen uno de los primeros ejemplos de literatura epigramática en lengua española: dichos, aforismos, breves y brillantes reflexiones, en las que, además de la sagacidad y sensibilidad de su autor, se encierra la vida cotidiana de una época. Pese al título, consta de 707 apotegmas; sigue como modelo la Floresta española de apothegmas de Melchor de Santa Cruz, aparecida en 1574. Aunque coinciden generalmente en contenido y estilo, la obra de Rufo es más moralista y carece de estructura temática. Es una colección de anécdotas, de influjo erasmista. La obra está escrita con un gran dominio de la lengua y revela en el escritor a alguien muy dotado para el ingenio y la frase aguda.

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